Imagen de archivo de un recién nacido.

Imagen de archivo de un recién nacido. EFE/Paulo Cunha

Salud

Las denuncias por negligencia médica se disparan en España: crecen las cirugías estéticas fallidas y los partos con hipoxia

Madrid, Andalucía y Cataluña son las comunidades más afectadas, concentrando entre las tres una parte sustancial de las quejas.

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Las denuncias por negligencia médica se han disparado en España en 2025. Así lo refleja la Memoria Anual elaborada por la Asociación El Defensor del Paciente, pionera en dar asesoramiento a las personas que han sufrido una negligencia médica en cualquier parte de España.

El año pasado, esta organización recibió 14.986 casos en esta situación, 898 más que en 2024, con una media de 41 al día. De ellos, 951 acabaron en muerte, 153 más que el año anterior.

La radiografía territorial muestra que Madrid sigue siendo la comunidad con más casos (4.005, 292 con fallecimiento), seguida de Andalucía (2.730, 165 muertes) y Cataluña (2.059, 71 defunciones), concentrando entre las tres una parte sustancial de las denuncias.

"Aunque son datos embarazosos para la Administración Sanitaria, esta es la realidad", se queja la asociación en el texto. Ellos atribuyen estas cifras a un sistema sanitario colapsado con profesionales saturados.

Desde la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS) están de acuerdo con esa conclusión. Miguel Ángel García, su responsable de formación, expone que la ciencia ya ha demostrado que la atención médica en situación de sobrecarga o saturación conduce a un aumento del riesgo de errores.

En España, "por desgracia, la situación de sobrecarga y saturación no solo se cronifica, sino que se acumula y empeora de año en año", agrega.

Por su parte, Ángela Hernández, secretaria general del sindicato médico, apunta que en esta situación "los profesionales son segundas víctimas". La cirujana general y del aparato digestivo cree que se debería trabajar para establecer mecanismos de seguridad del paciente para que estos fallos no se repitan y para prevenirlos antes de que se produzcan.

El motivo más habitual de estas negligencias ha sido la mala praxis. Por ejemplo, intervenciones mal realizadas, altas precipitadas, atención deficiente, infecciones hospitalarias y retrasos en ambulancias. No obstante, la principal razón se debe al error diagnóstico y a la pérdida de oportunidad terapéutica como consecuencia, cuenta la asociación.

García señala que hay que valorar la variabilidad de las personas y de los cuadros clínicos de las enfermedades, que genera un "margen importante de incertidumbre" en la práctica asistencial.

"No se trata tanto de acertar o no acertar en un momento dado, sino de cómo se pueden mantener procesos de seguimiento que permitan evaluar la corrección de la sospecha diagnóstica", apunta el médico.

Desde AMYTS consideran que gran parte de esto se debe a que las plantillas se han incrementado mucho menos de lo que lo ha hecho la población y la demanda asistencial, cuenta Hernández. "Eso no ayuda".

Cirugía plástica liderando el ránking

Una de las especialidades donde más han crecido las denuncias ha sido en cirugía plástica. La asociación recibió 380 casos de personas que se sometieron a una intervención de cirugía plástica, reparadora y estética, con resultado insatisfactorio. Este dato supone 29 denuncias más que en 2024.

Lourdes Luzón, coordinadora del grupo de trabajo de Seguridad del Paciente de la semFYC cree que aquí puede haber contribuido la amplia oferta formativa en este ámbito para profesionales de distintas especialidades, habiendo salido del ámbito propiamente de la cirugía estética. "Quizá contribuya también un problema de comunicación y de expectativas en los resultados", teoriza.

En la misma área, se registraron 63 casos de personas afectadas por depilación láser. Desde El Defensor del Paciente creen que es algo importante a tener en cuenta, ya que en los últimos años es una técnica que se ha popularizado mucho su uso en cadenas de estética.

"Algunas de ellas, utilizan láseres que no son de buena calidad, además de que el personal que realiza estos tratamientos, en muchos casos no son médicos", han resaltado en el informe.

Otra área que ha aumentado es la de los partos. El año pasado, 115 bebés nacieron con alguna discapacidad en 2025, 7 neonatos más que en 2024. Son casos relacionados con hipoxias durante el alumbramiento. Esto es cuando el bebé no recibe suficiente oxígeno, causando secuelas graves como parálisis cerebral, retrasos en el desarrollo o problemas neurológicos.

"Aunque no toda hipoxia supone una mala praxis médica, la negligencia se produce cuando existe una falta de control durante el parto, cuando se ignoran las alteraciones en el registro cartográfico o cuando, por una decisión tardía, se practica una cesárea de urgencia", desgranan en su memoria desde la asociación.

Asimismo, se registraron 31 fallecidos en casos en los que, tras avisar al 112, no se envió una ambulancia al domicilio para trasladar al paciente al hospital o la respuesta llegó más de una hora tarde.

También hablan en el documento de 30 personas que fallecieron por infección hospitalaria debido a que el hospital no cumplió con las medidas de asepsia necesarias. "Este es un número ínfimo al real, ya que en España al año fallecen más personas por infecciones hospitalarias que por accidentes de tráfico", apuntan desde la asociación.

Además, se contabilizaron 155 casos de estado de discapacidad en pacientes tras una intervención quirúrgica, quedando en estado de tetraplejía o paraplejia. Esta cifra supera en 21 casos a la de 2024.

Se registraron 16 personas contagiadas por hepatitis C. El número ha disminuido considerablemente respecto a otros informes y la mayoría de estos casos se originan por transfusiones de sangre en intervención.

Además, 64 personas denunciaron ante El Defensor del Paciente haber sido dadas de alta médica sin estar en condiciones óptimas de poder ir a trabajar.

¿Entorno inseguro para el paciente?

Estos datos pueden hacer que surjan dudas sobre si el sistema sanitario actual se está volviendo inseguro para el paciente. Desde AMYTS no creen que sea el caso, pero sí advierten de que forzar los procesos y los tiempos incrementa el riesgo de resultados adversos. "La asistencia sanitaria no es como una cadena de montaje", lamenta García.

Esos resultados adversos también incluyen a los médicos, añade el facultativo. Lo demuestra el 'burnout' que sufren como consecuencia del estrés laboral. También del daño moral que supone para ellos tratar de prestar una atención sanitaria de calidad con unos recursos insuficientes.

Luzón, de la semFYC, considera que la cultura de la seguridad del paciente se va haciendo cada vez más presente tanto en los hospitales como en los centros de salud, aunque todavía queda mucho trabajo por delante. Además, entre estos dos entornos hay algunas diferencias.

A nivel hospitalario se notifican muchos más eventos adversos que en atención primaria, señala. De los avisos de 2024, el 78% eran hospitalarios y solo el 8% se habían realizado en centros de salud, expone.

"Esto no significa que no ocurran incidentes en atención primaria, pero puede que haya menos conciencia de riesgo de eventos adversos o que los profesionales crean que puedan tener menor impacto en la salud de los pacientes", sostiene la portavoz de semFYC.

Con todo, Hernández, de AMYTS, hace hincapié en ver cómo terminan finalmente estas denuncias y si se resuelven en favor o no de los pacientes. También resalta que es muy importante diferenciar entre efectos adversos, errores y negligencia.

Un exceso de miedo a este tipo de denuncias puede conducir a una medicina defensiva con un incremento de gasto y de efectos adversos por las propias pruebas solicitadas de más, sostiene.

"Es un tema complejo a abordar por todos los implicados. Nuestro sistema sanitario tiene unos altos estándares de calidad y entre todos debemos colaborar para que se mantengan y no se deteriore".