Llegada a la estación de tren de Huelva de familiares de viajeros de los trenes del accidente.

Llegada a la estación de tren de Huelva de familiares de viajeros de los trenes del accidente. Alberto Díaz EFE

Salud

El trabajo a contrarreloj de los psicólogos de emergencias: "Actuar en las primeras horas evita el estrés postraumático"

Anteriores accidentes al de Adamuz, como el de Angrois en 2013, demuestran que lo primordial es evitar que la experiencia se instaure como un trauma.

Más información: En la zona cero del choque de trenes de Adamuz: "Para poder sacar a los vivos hemos tenido que empujar a los muertos"

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Las secuelas psicológicas de los que han sufrido un accidente como el de Adamuz pueden ser de por vida si no se interviene a tiempo.

Por ello, nada más conocerse la gravedad de esta tragedia miembros del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres del Colegio de Psicología de Andalucía Occidental se trasladaron a la zona afectada.

Los colegios de psicólogos de casi todas las comunidades cuentan con un grupo de trabajo centrado en esta especialidad, cuyo origen en España se remonta a la riada del camping de Biescas, que causó 87 muertos.

El descarrilamiento de tren en Adamuz ya ha dejado al menos 40 muertos mientras que otros 40 permanecen ingresados, lo cual hace que la labor de los psicólogos de emergencia sea crucial en estos momentos tanto para familiares como para supervivientes.

Cuál es su labor

Como coinciden todos los expertos consultados por EL ESPAÑOL, lo primordial es prevenir que la experiencia vivida se instaure como un trauma, para lo cual se llevan a cabo distintas medidas.

Una de ellas son los primeros auxilios psicológicos (PAP), que se llevan a cabo para reducir el malestar inmediato y fomentar la adaptación. No se trata de una terapia como tal sino de acompañamiento humano, lo que disminuye la incertidumbre y la angustia prolongada.

También se les proporciona una atención inmediata con la que cubrir sus necesidades básicas. Aunque pueda resultar evidente, es el primer paso psicológico para reducir la hiperactivación del cerebro ante la amenaza vivida.

Así lo explica la coordinadora del Grupo de Urgencias, Emergencias y Catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Sandra Pérez, quien enfatiza en que el objetivo principal es estabilizar psicológicamente a víctimas y allegados.

El objetivo principal en las primeras horas es actuar creando las condiciones necesarias para impedir un posible trastorno de estrés postraumático.

En estos momentos, los especialistas se suelen encontrar con reacciones emocionales, que se traducen en miedo intenso, ansiedad y una profunda tristeza. Otra de las más habituales es la que se conoce como culpa del superviviente.

También pueden aparecer reacciones físicas y cognitivas, que van desde pesadillas e insomnio hasta dificultad para poder concentrarse.

La labor de los psicólogos de emergencia en el momento inicial reduce significativamente futuros agravamientos de trastornos, Pablo Alemán, coordinador del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de la Región de Murcia.

Cómo prevenir las secuelas

Si no se abordan a tiempo, estas secuelas se pueden llegar a cronificar. Para ello es necesario identificar a las personas en mayor riesgo de cronificación: aquellas con reacciones de estrés agudo muy intensas, falta de apoyo social o con un historial previo de trauma.

Lo importante es que la transición desde los PAP hasta la atención especializada sea fluida y sin demoras, tratando de que los afectados recuperen el control de sus vidas lo antes posible.

También es fundamental explicarles que sus reacciones son normales, lo que reduce el miedo y hace que no se cronifiquen los síntomas.

"Tenemos que ayudarles a restaurar sus capacidades de afrontamiento de la situación", señala Ana Núñez, coordinadora del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes del Colegio Oficial de la Psicología de Galicia.

Ella sabe bien lo que supone enfrentarse a una tragedia como la de Adamuz, pues en 2013 atendió a las víctimas del accidente ferroviario de Angrois en el que murieron 80 personas.

Recuerda que lo más complicado fue encontrarse a conocidos en la zona afectada. Aunque para ello intervenían en pareja. En total participaron cerca de 30 psicólogos de emergencia.

Lo habitual es que intervengan hasta 72 horas después de la catástrofe, pero en este caso su participación se demoró porque debieron esperar a que los forenses identificaran las víctimas. Es probable que en Adamuz suceda lo mismo.

La literatura científica ha demostrado que si no se lleva a cabo un tratamiento adecuado, un porcentaje significativo de personas puede arrastrar secuelas durante años o décadas.

En la India, el accidente de tren de Odisha de 2023 (en el que murieron casi 300 personas) causó trastorno de estrés postraumático en un 20,7% de los pasajeros, según un estudio que se publicó el pasado año. La mitad de ellos también reportaron sufrir depresión.

Anteriores trabajos también encontraron que los supervivientes de accidentes ferroviarios con víctimas mortales sienten ansiedad, irritabilidad e ira, además de que el miedo a viajar en tren persiste.

En España, estos síntomas tienen a disminuir siempre y cuando se cuente con apoyo social y una buena intervención psicológica, como indica Pérez. "La gran mayoría de las personas logra integrar la experiencia y recuperar su bienestar y volver a la normalidad", concluye.