Los alimentos con peor calidad nutricional se encuentran a la altura de los ojos en estas máquinas.

Los alimentos con peor calidad nutricional se encuentran a la altura de los ojos en estas máquinas.

Salud

Así son las expendedoras en los países que obligan a ofrecer por ley comida sana: menos ventas pero un 60% menos de calorías

En España, los alimentos con peor calidad nutricional que se encuentran en estas máquinas son los más baratos, lo que fomenta un consumo habitual.

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Las claves

El Gobierno prepara un decreto para que las máquinas expendedoras ofrezcan mayoritariamente productos saludables, limitando la visibilidad y cantidad de snacks y bebidas azucaradas.

Los estudios muestran que, aunque las ventas de productos saludables bajan en estas máquinas, las calorías vendidas se reducen hasta un 60%, mejorando la salud pública.

Expertos señalan que la accesibilidad y precio de los productos en vending influyen en el entorno obesogénico y en la prevalencia de obesidad y enfermedades asociadas.

Países como Japón, con una oferta más saludable en sus expendedoras, presentan índices de obesidad más bajos, mostrando el impacto positivo de una mejor regulación.

Ante la elevada prevalencia de la obesidad, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ya está ultimando el real decreto con el que obliga a ofrecer mayoritariamente productos saludables en las máquinas de vending.

No se descarta que siga habiendo productos con azúcar o bolsas de patatas fritas, pero tendrán serias limitaciones. Una de ellas será que no se podrán encontrar en las filas más visibles.

Los estudios que se han realizado acerca de estas máquinas han demostrado que no es habitual ver, por ejemplo, una pieza de fruta a la altura de los ojos. Además, los alimentos con alta calidad nutricional tienen más probabilidades de ser más caros.

"La accesibilidad y el precio de estos productos contribuyen al entorno obesogénico que tenemos actualmente", señala Naiara Martínez, investigadora de la Universidad del País Vasco y autora de un trabajo en el que se analizan las máquinas de vending de la citada institución.

Consumo de calorías vacías

En España aún no se ha llevado a cabo, como llevan demandando los expertos desde hace años, el experimento de qué sucedería si en estas máquinas sólo se ofertan productos 100% saludables.

En aquellos lugares en los que sí que se ha realizado, la conclusión parece clara: aporta beneficios para la salud y la rentabilidad no se ve tan afectada pese a que el consumo se reduce, como demuestra este ejemplo de un hospital en Gales.

Durante el periodo que duró la prueba (seis meses), las adquisiciones de productos saludables cayeron hasta un 30%; sin embargo, esta venta dio lugar a una reducción del 61% en las calorías vendidas por máquina.

Lo que reflejan estos estudios es que sustituir toda la oferta de una máquina por productos saludables haría que no se consumieran tanto las llamadas calorías vacías, aquellas que provienen de alimentos que son altamente energéticos pero pobres en nutrientes.

Por lo general, se asocian a los ultraprocesados, cuyo consumo es cada vez mayor, como advierte Miguel Ángel Royo Bordonada, jefe de Estudios de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

"Las máquinas expendedoras lo que hacen es facilitar la oferta de estos productos que pueden provocar comportamientos similares a la adicción, haciendo que estén disponibles las 24 horas del día".

"En ocasiones, llegan a ser incluso el único medio disponible para acceder a alimentos y bebidas", añade Rubén Martín Payo, investigador de la Universidad de Oviedo y autor de un estudio que evaluó la composición nutricional de las vending en edificios públicos y hospitales en Asturias.

Ambos coinciden en que la decisión de consumir alimentos saludables depende de múltiples factores. Uno de ellos es la regulación, lo cual ha quedado demostrado por la evidencia científica que contribuye a reducir su consumo.

Para Royo Bordonada, aún no estamos al mismo nivel que otros países de nuestro entorno como Francia, donde "ya se han dado cuenta de que la situación es grave".

A principios del pasado año, Consumo ya aprobó un real decreto con el que se buscaba eliminar los productos ultraprocesados de las máquinas de los centros educativos. Una nueva normativa extiende esta limitación a centros públicos y sociosanitarios.

Entre los expertos consultados por este periódico consideran que "lo ideal sería que se ampliase a todos los sectores"; y, sobre todo, que no se quedase en "una mera recomendación", como ha sucedido con otras políticas nutricionales.

El ejemplo de Japón

Todos ellos convienen en que no se trata de poner punto y final a estas máquinas (en algunos contextos, de hecho, resultan imprescindibles), sino de que su oferta alimentaria sea la adecuada.

"Uno de los países que más tiene es Japón y sus índices de obesidad no son tan elevados porque generalmente en las máquinas hay productos saludables", pone como ejemplo Royo Bordonada.

Pese a que no se ha analizado específicamente cómo se disparan los factores de riesgo por las máquinas de vending, recientes estudios sí que han alertado de que el creciente consumo de ultraprocesados se relaciona con un mayor riesgo de múltiples enfermedades crónicas.

Se estima también que un tercio de las muertes que se producen en el mundo están relacionadas con una alimentación no saludable. En España, la ingesta de ultraprocesados se ha triplicado en apenas dos décadas.

"No lo vemos como una urgencia pero ya es uno de los factores que más contribuye al estado de salud de una población", concluye Royo Bordonada.