Sarah Ferguson, la duquesa de York, en una imagen de archivo.

Sarah Ferguson, la duquesa de York, en una imagen de archivo.

Salud

Así es el melanoma de Sarah Ferguson: más frecuente en mujeres pero más mortal en hombres

La exmujer del Príncipe Andrés ha sido diagnosticada de melanoma maligno menos de un año después de operarse de un cáncer de mama.

22 enero, 2024 17:53

La exmujer del Príncipe Andrés de Inglaterra, Sarah Ferguson, de 64 años, ha sido diagnosticada de un melanoma maligno. En menos de un año ha recibido dos diagnósticos de cáncer: de mama, el pasado verano, por el que se sometió a una mastectomía simple; ahora, del más frecuente de los cánceres de piel.

Un portavoz de la duquesa de York ha explicado que su dermatólogo pidió, al tiempo que le sometían a una cirugía reconstructiva de la mama, que le quitaran y analizaran varios lunares. Uno de ellos era canceroso y se está sometiendo a más pruebas para comprobar el estadio del tumor.

El melanoma se produce cuando los melanocitos —las células que pigmentan la piel y la protegen de los rayos ultravioleta— comienzan a multiplicarse sin control. Es uno de los tumores que más ha aumentado en los países occidentales en las últimas décadas, principalmente como consecuencia del cambio en el estilo de vida pero también por la mayor concienciación sobre esta enfermedad.

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La exposición al sol es la principal causa de este cáncer de piel, ya sea de forma continuada o de forma intermitente pero intensa, como la frecuencia de quemaduras. El uso de cabinas de rayos UVA también se ha asociado a una mayor incidencia de esta enfermedad.

Hay factores de riesgo que pueden aumentar la predisposición a padecerlo. Así, un color más claro de piel, ojos y cabello implica un mayor riesgo de melanoma, así como una mayor edad (algo más de la mitad de casos se diagnostican a partir de los 55 años), la presencia de lunares, el sexo (es más frecuente en mujeres) y la inmunodepresión, ya sea patológica o debida a medicación.

En España, la incidencia del melanoma ha aumentado notablemente desde los años 90, sobre todo en hombres: en 1993, se diagnosticaban 3,7 casos por cada 100.000 habitantes, según los datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. En 2010 la incidencia se había incrementado hasta los 6,8 casos.

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Sin embargo, son las mujeres las que siguen padeciendo más este problema. De los 8.049 nuevos melanomas que se estima que fueron diagnosticados el año pasado según la Sociedad Española de Oncología Médica, 4.263 eran en mujeres por 3.786 en hombres.

Pese a ello, la mortalidad es mayor en ellos que en ellas. La estimación de muertes para 2023 fue de 1.056, de las que 585 serían en hombres y 471 en mujeres. La buena noticia es que la supervivencia a cinco años del melanoma cutáneo es alta: del 82,3% en hombres y del 89% en mujeres.

Es fundamental el diagnóstico temprano, por lo que los médicos llevan animando en las últimas décadas a que las personas que tengan un gran número del lunares vigilen aquellos de nueva aparición y cualquier cambio en los ya conocidos.

Manchas en la piel

Concretamente, señalan que cualquier mancha no redondeada, de bordes asimétricos, con coloración no homogénea y que sea mayor de 6 milímetros de diámetro debe ser analizada por un especialista para detectar a tiempo el melanoma o desecharlo.

En estadios tempranos, el tratamiento de este cáncer de la pie consiste en la cirugía. Si el pronóstico es bueno, se suelen descartar otros tratamientos. En estadios más avanzados la situación era más complicada, pero en la última década han aparecido nuevas estrategias terapéuticas que han supuesto un gran avance en su tratamiento.

Así, la inmunoterapia ha permitido supervivencias largas en personas con cáncer metastásico. En menos de una década, nivolumab y pembrolizumab se han consolidado como estándares de tratamiento en los tumores más avanzados.

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También existen terapias dirigidas contra mutaciones específicas. La más importante es la del gen BRAF, presente en aproximadamente la mitad de todos los pacientes de melanoma que se someten a pruebas de biomarcadores.

Desde hace unos años existen fármacos dirigidos a esta mutación, como dabrafenib y trametinib, que se administran por vía oral (la inmunoterapia es de administración intravenosa).

También existe la opción de aplicar radioterapia, por lo general, de forma paliativa y en casos de metástasis cuando hay focos que escapan a la acción de los fármacos.

En un mensaje de Instagram, Sarah Ferguson ha confesado que el diagnóstico "ha sido un shock", pero dice estar de buen ánimo y agradecido por los mensajes de apoyo que ha recibido.

"Creo que mi experiencia subraya la importancia de comprobar el tamaño, forma, color y textura y la aparición de nuevos lunares que pueden ser un signo de melanoma e insto a cualquiera que esté leyendo esto a ser diligente".