Una persona sometiéndose a una sesión de radioterapia.

Una persona sometiéndose a una sesión de radioterapia.

Salud

La España sin máquinas de radioterapia: más de dos horas en coche desde Soria para tratar un cáncer

A pesar del cambio radical del área en nuestro país, algunos pacientes tardan más del doble del máximo recomendado en el trayecto.

5 marzo, 2023 02:01

En menos de 10 años, el panorama de la radioterapia en España ha cambiado por completo. De tener un parque tecnológico obsoleto y no llegar a tres de cada diez pacientes que la necesitaban, es ahora el segundo país de Europa con mayor número de equipos tras la generosa donación de la Fundación Amancio Ortega. Sin embargo, quedan huecos, dentro y fuera de la Península, en que esta revolución parece haber pasado de largo.

La Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) estima en 60 minutos de trayecto hacia el servicio de referencia el umbral a partir del cual se puede empezar a hablar de inequidades en el acceso a la radioterapia.

Precisamente, 59,7 minutos es el tiempo medio que tarda un paciente en trasladarse al hospital en su vehículo privado, según calcula la Asociación Española Contra el Cáncer, un desplazamiento de 67,3 kilómetros. En gran parte del país la duración es menor, en otras algo mayor, pero ninguna –dentro de la Península– se acerca a las cifras de Soria: 130,9 minutos, más de dos horas de viaje separan a los pacientes de cáncer sorianos de su centro de referencia.

[A España le faltan 50 nuevos oncólogos para los equipos de protonterapia de Amancio Ortega]

Eso, cuando se puede desplazar en coche privado. "Hay zonas de la España vaciada en que la ambulancia recorre cuatro o cinco pueblos y la gente pasa todo el día para ir a su sesión", explica Aurora Rodríguez, jefa de Oncología Radioterápica en el Hospital Ruber Internacional.

Rodríguez elaboró un informe sobre el acceso a la radioterapia en España en 2015. El panorama era desolador: "Había déficit de aceleradores lineales y, además, los que había estaban a punto de quedarse obsoletos". De ahí que la primera donación de la Fundación Amancio Ortega, que superó los 300 millones de euros, cayera como agua de mayo: permitió renovar el parque tecnológico y llevar la radioterapia allá donde nunca había estado.

Número de unidades de radioterapia por provincia (datos de 2020).

Número de unidades de radioterapia por provincia (datos de 2020). OECD (2023), Perfiles nacionales de cáncer: España

Sin embargo, entrada la pandemia todavía quedaban seis provincias sin ningún equipo radioterápico. Todas, además, en la mitad norte de España: cuatro en Castilla y León (Palencia, Ávila, Segovia y Soria) y dos en Aragón (Huesca y Teruel). Además, los pacientes de Ceuta y Melilla tienen que viajar más de 200 kilómetros para llegar hasta sus hospitales de referencia en Granada y Málaga, respectivamente.

La España vaciada... de radioterapia

En todos estos territorios (salvo en las ciudades autónomas que, por cuestión de población, "es difícil plantear una unidad de radioterapia") están en marcha soluciones al problema, salvo en Palencia y Soria, donde la radioterapia seguirá ausente un tiempo.

En Segovia, un centro privado (el Hospital Recoletas Segovia) está operativo desde principios de 2022 y ha firmado un convenio con la Gerencia de Asistencia Sanitaria de la provincia para prestar servicio a los pacientes de la sanidad pública. En Ávila, Huesca y Teruel está previsto que se inauguren en la segunda mitad de este año unidades satélites vinculadas a hospitales cercanos (en Salamanca y Zaragoza).

Una vez se pongan en marcha, Palencia y Soria se quedarán solas como provincias sin acceso a la radioterapia. Ambas son representativas de la España vaciada: en la primera vivían más de 200.000 personas en los años 50 y 60 del siglo pasado. Hoy son 158.000 y cada año que pasa se reduce más esa cifra.

[Así es la protonterapia, la técnica contra el cáncer que financia Amancio Ortega por 280 millones]

La segunda ha vivido una despoblación aún más sangrante: de más de 155.000 habitantes a principios del siglo XX a menos de 90.000 en la actualidad. Su densidad de población es menor de 10 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando la media española se sitúa en 93 personas.

Palencia tiene una ventaja: su hospital de referencia está en Valladolid y, por tanto, solo tarda 70 minutos de media en el trayecto, según el observatorio de la Asociación Española Contra el Cáncer. El de Soria está en Burgos, a una distancia media de 164 kilómetros.

"Cuando esté lista la unidad de Teruel, no sé si habrá pueblos que se beneficien de ese trayecto", reflexiona Rodríguez, que reconoce que en la planificación de la radioterapia hay que tener en cuenta la distancia, sí, "pero también la población", y ahí la provincia castellana sale perdiendo.

"En muchos lugares se han puesto o se van a poner unidades que no van a estar completamente llenas", reconoce la oncóloga, que se resiste a marcar en Soria el epicentro de la desigualdad en el acceso a la radioterapia en España. "Antes, una ambulancia quizá tenía que pasar por varias provincias recogiendo pacientes para llevarlos a Burgos, y ahora ya no es así".

Proyectos futuros

Las unidades de radioterapia, aunque sean satélites (dependen en planificación y personal de un servicio hospitalario de referencia), no son precisamente baratas. Por ejemplo, la inversión en Ávila supera los cuatro millones de euros. La Junta de Castilla y León anunció en su momento que a esta le seguirían unidades en Soria, Segovia, Palencia y El Bierzo, pero hay muy poco concretado.

Claro que la promesa no es nueva. Una cuenta de Twitter, llamada precisamente Días sin Unidad de Radioterapia en Soria, lleva la cuenta del número de veces desde que el presidente de la Junta anunció el proyecto. No, no se refiere a Alfonso Fernández Mañueco sino a Juan Vicente Herrera, que en 2007 prometió llevar la radioterapia a la provincia. Ya han pasado casi 5.852 días.

Finalmente, a finales del año pasado, la Gerencia Regional de Salud aprobó el Plan Funcional para la instalación de la Unidad Satélite de Radioterapia en el Hospital Santa Bárbara de Soria. No hay fecha de puesta en marcha pero contará con 684 metros cuadrados y se ubicará en un edificio que ampliará el actual hospital.

Los casos más sangrantes, sin embargo, se encuentran fuera de la Península. El tiempo medio que tardá un ceutí en llegar a su hospital (el Virgen de las Nieves de Granada) es de 211 minutos, más de tres horas. Un melillense tardará 304 en llegar al Regional de Málaga, es decir, cinco horas.

[Doctor Llovet, el sabio del cáncer de hígado: "Quimio y radioterapia no son útiles en este tumor"]

En los archipiélagos pasa algo parecido, con matices. Canarias cuenta con equipos en Las Palmas, Tenerife y Fuerteventura, "y en Lanzarote van a abrir uno en breve", comenta Rodríguez. El Hierro, La Palma y La Gomera no tienen y desplazarse hasta el centro más cercano es más complejo que tomar un coche. En Baleares pasa algo parecido: Mallorca, Menorca e Ibiza disponen de equipos, pero no Formentera. "No creo que se contemple abrir uno", medita la oncóloga.

Desde la Asociación Española Contra el Cáncer explican que, siempre que sea posible, intentan facilitar a los pacientes, si no el desplazamiento, sí el alojamiento, y disponen de pisos para ello. No en vano, el 47% de los pacientes de cáncer tratados con radioterapia reciben entre 11 y 30 sesiones, lo que le pone a prueba económicamente si tiene que desplazarse o dormir en otra provincia o isla.

Este es un problema que las grandes inversiones de los últimos años van a tener difícil solventar. No se trata únicamente de la Fundación Amancio Ortega: el Gobierno puso en marcha en 2021 el Plan Inveat (Inversión en Equipos de Alta Tecnología Sanitaria en el Sistema Nacional de Salud) para renovar el parque tecnológico nacional. Está dotado con 796 millones de euros para que el 60% de los equipos tengan menos de 5 años, y el 30% –como máximo– tenga entre 6 y 10 años (más de 10 años se considera obsoleto).

A este plan, que se nutre en parte de fondos europeos, se le sumó una nueva donación de la Fundación Amancio Ortega, esta vez de unos 270 millones de euros, para la adquisición de diez equipos de protonterapia (un tipo específico de radioterapia de gran precisión) que empezarán a construirse en los próximos años. Aurora Rodríguez afirma que, "en una década, la radioterapia no va a haber quien la reconozca". No obstante, seguirá habiendo gente que acabe viviendo en la carretera para poder beneficiarse de ella.