Un profesor haciendo una autopsia en una clase de Medicina.

Un profesor haciendo una autopsia en una clase de Medicina. Gtres

Salud Reproducción asistida

Tener un hijo con el semen de un muerto: el polémico reclamo de unos médicos

Un artículo en una prestigiosa revista médica propone generalizar la donación de semen 'post morten' para mujeres que no puedan tener hijos. 

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Mucha gente -sobre todo en España, país donde, año tras año, se lleva a cabo el récord de trasplantes en todo el mundo- es lo suficientemente generosa para declararse donante de órganos antes de morir y poder, así, ayudar a personas que se quedan a las que sus órganos pueden literalmente salvarles la vida. 

Pero al hablar de donación de órganos, a cualquiera le viene a la cabeza el corazón, los pulmones, el hígado e incluso, yendo algo más allá, algunas extremidades, las córneas y, como último ejemplo, el pene

Pero seguro que lo que nadie piensa al hablar de hacerse donante -ningún hombre- es que podría también dejar para el uso de otra persona su propio semen. Es la propuesta que hacen dos médicos ingleses en The BMJ en un artículo que seguro no dejará indiferente a nadie. 

Los autores no pretenden engañar a nadie y ya desde el propio título recoge que su propuesta tiene un importante componente ético. Aún así, lo defienden con argumentos, siendo el principal la escasez de gametos masculinos para tratamientos de reproducción asistida en Reino Unido. 

Ante esta situación, el país -en el que sus varones no parecen estar muy por la labor de donar su semen a mujeres o parejas desconocidas- enfrenta esta escasez que, según los investigadores de la Universidad de Leiscester y el Wythenshawe Hospital que firman el artículo, lejos de desaparecer va a continuar aumentando en los próximos años. 

Aún así, los expertos entienden que el asunto pueda ser polémico. Por mucho que falte esperma donado -que Reino Unido obtiene actualmente de muestras importadas de Dinamarca y EEUU, entre otros países-, ¿justifica esto recoger esperma de un hombre recién fallecido y prepararlo para una futura donación? 

Para Hodson y Parker -que así se llaman los autores- los reparos podrían venir por dos razones. La primera, es que hay "mejores formas" de incrementar el número de donantes de esperma pero, según aducen, hasta ahora no han sido muy exitosas. A los varones británicos les sigue costando ir una vez a la semana a una clínica de fertilidad a masturbarse en un vaso para hacer posible la maternidad de una extraña. 

La segunda razón es que la infertilidad no es una condición mortal y ni siquiera está clara su clasificación como enfermedad. Sin embargo, para esto también tienen los autores una respuesta: existen otros trasplantes de órganos que también se utilizan para patologías que no ponen en riesgo la vida, como los de córnea. 

Incluso en el propio campo de la infertilidad, Suecia ha aceptado -bajo condiciones muy concretas- el trasplante de útero y no ha sido el único país en hacerlo. 

Así, los médicos concluyen que donar el semen -por supuesto en vida y voluntariamente- después de muerto debería no sólo estar permitido sino entrar en las campañas de donación de órganos. 

Así, señalan, no sólo se acabaría con la escasez de gametos sino que aumentaría la diversidad, lo que podría beneficiar especialmente a ciertas etnias que lo tienen todavía más difícil para encontrar donantes. 

Si esta propuesta saliera adelante, no sería la primera vez que se extrae semen de un varón fallecido. Aunque en España, los jueces lo han denegado varias veces -en casos de viudas jóvenes que han pedido extraer el esperma de su marido para tener un hijo postmorten con él-, porque estos no habían dado su autorización expresa antes de morir, otros casos en distintos países sí han salido adelante con éxito. 

Pero siempre ha sido en casos concretos y para personas conocidas, en algunos casos utilizando la Ley y en otros sorteándola, como hizo un matrimonio británico al exportar semen de su hijo muerto para tener un nieto por gestación subrogada. 

Sin embargo, lo que se propone en este artículo es generalizar el proceso. Además de las razones ya explicadas, señalan la facilidad del procedimiento -el semen se puede sacar por electroeyaculación o cirugía-, que existen pruebas para ver que los posibles descendientes serán sanos y que la conservación del semen es fácil y eficaz. Sólo el tiempo dirá si la propuesta de estos especialistas cala en la comunidad científica y, cuando se rellene la ficha de donante de órganos, haya una nueva casilla en el caso de los varones.