James P. Allison y Tasuku Honjo, Nobel de Medicina

James P. Allison y Tasuku Honjo, Nobel de Medicina Nobel Prize Foundation.

Salud

Nobel de Medicina a los padres del último 'milagro' contra el cáncer

Los inmunólogos James P. Allison y Tasuku Honjo han recibido este lunes el Nobel de Medicina, el más importante en su categoría, dotado con nueve millones de coronas suecas (870.000 euros). Lo han hecho por el descubrimiento de la inmunoterapia, un tratamiento calificado por algunos del último milagro contra el cáncer.  

Sólo han pasado cinco años desde que la revista  Science -una de las biblias de la ciencia- nombrara en 2013 a la inmunoterapia hallazgo del año. Ese mismo año, la reunión científica más importante sobre cáncer, el congreso anual de la Asociación Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO) había sido un hervidero de buenas noticias, en concreto en torno a un cáncer que -hasta entonces- condenaba casi con certeza a todos sus pacientes a la muerte en una media de 11 meses: el melanoma avanzado.

El impacto de esta terapia en la práctica clínica ha sido muy importante, comparable sin duda al de la quimioterapia, aunque aún quedan muchas cosas que desvelar

Sin duda, Allison y Honjo -uno desde su laboratorio en el MD Anderson Cancer Center y otro desde el del suyo en el Instituto para Estudios Avanzados de la Universidad de Kyoto (KUIAS) van a seguir contribuyendo a ello, ya que ambos se mantienen activos en sus carreras. 

Obviamente, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo no les ha premiado por su trabajo futuro, sino por el pasado. Y la contribución de ambos está bien diferenciada. Mientras que el japonés fue el primero en identificar el gen PD1, clave en la lucha del propio sistema inmunológico contra la formación de tumores, Allison fue determinante a la hora de desarrollar el primer fármaco eficaz de inmunoterapia, ipilinumab. 

Precisamente, este estadounidense recibía este mismo año el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina. En una entrevista con EL ESPAÑOL por dicho motivo, Allison reconocía que el precio de las inmunoterapias era alto, pero que era algo "que podría defender". Menos defendible, sin embargo, veía la cantidad de ensayos clínicos que se hacen a diario sobre estos compuestos, muchos innecesarios.