La cercanía de las vacaciones tiene sus desventajas.

La cercanía de las vacaciones tiene sus desventajas. Javier Muñoz

Salud

También existe el síndrome prevacacional: sepa si usted lo tiene

La ansiedad ante el inminente periodo estival es un trastorno reconocido, que afecta a tres de cada 10 trabajadores y que deriva del estrés laboral.

La cuenta atrás ha comenzado. Las ansiadas vacaciones se encuentran ya a la vuelta de la esquina y en las próximas semanas vas a intentar disfrutar del viaje que llevas planeando buena parte del año: cruzarás el Atlántico en busca de alguna playa exótica, te perderás entre los ríos y montañas de algún idílico paraje, e intentarás olvidar tus obligaciones laborales por una larga temporada con el objetivo de reparar cuerpo y mente. Sin embargo, los días previos están siendo un auténtico suplicio: ansiedad, insomnio, dolor de estómago, estrés y desgana.

Si sientes estos síntomas, tal vez estés sufriendo el síndrome prevacacional. En España, según un estudio elaborado por Nascia, un gabinete de psicología especializado en tratar distintos trastornos relacionados con el estrés y la ansiedad, un 30% de los trabajadores españoles padecen estas alteraciones antes de iniciar su descanso estival. 

"Los síntomas que sufre la persona que experimenta este síndrome son los mismos que se dan con cualquier otro tipo de estrés, sólo que estos se acentúan los días previos a las vacaciones por nuestra autoexigencia. Por querer dejarlo todo resuelto antes de irnos y por la incapacidad para desconectar", señala Pablo Muñoz, responsable del gabinete, experto en técnicas psicológicas de control del estrés y miembro de la American Psychological Association.

Incapaces de desconectar

Muñoz explica que el estrés prevacacional es una derivación del estrés laboral y que afecta de forma especial aquellas personas que no son capaces de olvidarse del trabajo una vez salen de la oficina. "Aunque no se pueden hacer compartimentos estancos, se suele asociar a niveles de responsabilidad altos. Pero también hemos podido comprobar que afecta a trabajadores con jornadas de trabajo largas cuya responsabilidad no es tan importante", advierte.

Además de los síntomas físicos, este trastorno se manifiesta a través de la pérdida de concentración, el bloqueo mental y la dispersión los días previos a las vacaciones. Así, en la parte puramente emocional, los sujetos suelen experimentar cambios de humor y se muestran especialmente impacientes e irritables. Una irritabilidad que a menudo suele trasladarse al ámbito familiar.

Pero el estrés prevacacional no sólo se manifiesta en aquellas personas que no son capaces de olvidarse de su trabajo. También afecta a aquellos cuyo mundo se reduce única y exclusivamente al entorno laboral. Personas a las que organizar un viaje o afrontar un periodo fuera de su rutina diaria les supone un verdadero problema. "Tengo muchos pacientes que, cuando llegan las vacaciones, sienten una sensación de vacío porque no tienen con quién ir ni a dónde. Sufren ansiedad por no tener una actividad continua a la que aferrarse y sienten la necesidad de tener su tiempo ocupado con cualquier cosa", afirma la psicóloga clínica Paz Orellana. "Hay gente que llega al punto de rechazar las vacaciones", añade.

Cómo hacerle frente

Ser capaces de desconectar durante el periodo vacacional no es un asunto baladí. Distintos estudios han demostrado que existe una relación directa entre el estrés y la salud cardiovascular. Pero no sólo eso. Se ha llegado a comprobar que una semana de descanso al año reduce en un 20% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, según investigaciones llevadas a cabo por médicos de la Asociación Nacional de Cardiólogos de Italia. De ahí la necesidad de desconectar por completo del trabajo.

Pero, ¿cómo conseguirlo? ¿Cómo se puede luchar contra la ansiedad, el insomnio o el estrés los días antes de marcharnos de vacaciones? Controlar los síntomas fisiológicos, tal y como señalan los expertos, sería el primer paso. "Realizar técnicas de respiración y relajación puede ayudarnos especialmente. Y una vez que tengamos controlados los síntomas físicos, podremos controlar la parte mental", apunta Muñoz.

También es conveniente priorizar las tareas los últimos días y no intentar resolverlo todo a última hora. "No puedo pretender hacer en 15 días lo que no he hecho en tres meses. Así que conviene planificarse bien y, sobre todo, delegar", explica Orellana.

La psicóloga apunta que el estrés se produce habitualmente ante situaciones de cambio, ya que uno suele acostumbrarse a las rutinas e incluso llegamos a sentirnos cómodos en ellas. Así, los expertos también recomiendan dejar un día o dos de descanso antes de volcarnos de lleno en las vacaciones, de tal manera que no arranquemos el período estival agotados.

¿Y qué hacemos con el móvil? Los expertos recomiendan avisar a todo el mundo de cuál va a ser nuestro periodo de vacaciones para que respeten nuestro descanso. Sin embargo, tal y como alerta Paz Orellana, "apagarlo puede suponer un trastorno mayor para algunas personas". La psicóloga advierte que, en estos casos, en el término medio está la virtud. "Si realmente existe una necesidad imperiosa, se puede establecer un horario para consultar el correo electrónico y los mensajes relacionados con el trabajo. Estar pendiente del trabajo durante las 24 horas del día en las vacaciones, además de ser poco recomendable, nos convierte en adictos", finaliza.