Imagen de un grupo de amigas tomando una limonada en la calle.

Imagen de un grupo de amigas tomando una limonada en la calle. iStock

Salud

Ni el trabajo ni la familia: el verdadero motivo que condiciona la rutina de más del 80% de las mujeres en España

Aunque el trabajo y los cuidados familiares pueden condicionar el día a día, las mujeres en particular lidian con otros problemas más complejos.

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Las claves

Más del 80% de las mujeres en España ven condicionada su rutina diaria por la menstruación, superando la influencia del trabajo o la familia.

El estigma menstrual y factores sociales y culturales afectan la vida cotidiana, llevando a modificar hábitos en ámbitos como el laboral, educativo y de ocio.

El dolor menstrual no es la única causa: la presión social para ocultar la menstruación y la falta de instalaciones adecuadas también influyen en los cambios de rutina.

Los expertos destacan la necesidad de políticas públicas y educativas que consideren la salud menstrual para reducir su impacto negativo en la vida de las mujeres.

Durante décadas, se ha dado por hecho que los principales factores que condicionan el día a día de las mujeres son las responsabilidades familiares y el trabajo. Sin embargo, existen otros factores más complejos a tener en cuenta.

En el caso específico de las mujeres, uno de los que aún sigue siendo, por desgracia, invisibilizado en gran parte del mundo, ya sea por motivos culturales, religiosos o de otra índole, es la menstruación.

Así lo sugeriría un nuevo trabajo publicado en BMC Women's Health, en el cual se analizó cómo el ciclo menstrual influye de forma directa en la vida cotidiana de las mujeres en España.

Lejos de ser solo un fenómeno biológico, la menstruación está condicionada por muchos otros factores, llegando a alterar significativamente la rutina de las mujeres. En diversos contextos se ha visto con frecuencia como "impura", "sucia" e incluso "contaminante".

Más allá de la biología

Como se ha visto en diversas investigaciones, el impacto social del estigma menstrual se vería afectado por factores sociales, culturales y laborales, más allá de ser un proceso biológico que se ha visto invisibilizado por parte de la sociedad durante siglos.

De hecho, su influencia en la vida cotidiana es significativamente elevada, llegando a modificar la rutina del 80% de las mujeres durante el periodo menstrual; tan solo el 15,4% de las mujeres afirmaría mantener su vida cotidiana sin cambios durante esos días.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores responsables del estudio usaron datos de una encuesta realizada a nivel nacional con 4.028 participantes mayores de 14 años, donde se realizó un enfoque cuantitativo y cualitativo para analizar el impacto social de la menstruación en España.

Según los resultados de dicha encuesta, el ciclo menstrual influiría en múltiples ámbitos de la vida diaria, respondiendo no solo a síntomas físicos, sino también a factores sociales relacionados con el mencionado estigma menstrual, llegando a influir tanto en el entorno laboral como en el educativo e incluso el ocio.

Algunos de los cambios más habituales llevados a cabo por parte de las mujeres durante la menstruación serían:

- Evitar ropa clara o determinados tipos de vestimenta.

- Reducir la actividad física o deportiva, evitando actividades como nadar e incluso ir a la playa.

- Modificar su vida social y laboral en base al ciclo menstrual.

Se sabe que el dolor menstrual o dismenorrea es uno de los principales síntomas asociados a la menstruación, y también sería el principal motivo para condicionar la rutina de estas mujeres.

Sin embargo, estos síntomas físicos no son la única causa, dado que existen otros factores como el miedo a manchar la ropa, la incomodidad en espacios públicos, la presión social para ocultar la menstruación e incluso la falta de instalaciones adecuadas.

En conjunto, estos factores serían lo que los autores llaman "estigma menstrual internalizado", y serían realmente los que darían lugar a la modificación de los hábitos cotidianos, incluso cuando el dolor está controlado.

De hecho, uno de los hallazgos más relevantes del estudio según explican sus autores, es la presión social para ocultar la menstruación en contextos educativos y laborales, llevando a muchas de las mujeres encuestadas a asistir al trabajo o a clase incluso cuando experimentaban síntomas intensos como dolor, náuseas o fatiga.

Es lo que denominan "presenteísmo menstrual", es decir, acudir al trabajo pese a sufrir síntomas que afectan al rendimiento laboral.

Por su parte, los autores hacen hincapié en la necesidad de considerar la menstruación como un factor relevante de salud pública y participación social, dado que históricamente se ha ignorado en políticas sanitarias, educativas y laborales.

Asimismo, señalan que existe evidencia de que los entornos laborales, educativos y familiares comprensivos y flexibles reducirían significativamente el impacto negativo del ciclo menstrual, más allá de los síntomas físicos mencionados.

Como conclusión, los autores recuerdan que la menstruación es un proceso fisiológico que afecta a millones de mujeres de forma casi mensual, pero su impacto en la vida cotidiana sigue estando poco estudiado.

Por este motivo, insisten en la necesidad de realizar importantes cambios estructurales, incluyendo una mejor y mayor educación sobre salud menstrual, políticas laborales más flexibles y una mayor integración de la salud menstrual en la atención sanitaria.