El meteorólogo Rafael Armengot junto con un edificio dañado en Letur (Albacete) por la dana.

El meteorólogo Rafael Armengot junto con un edificio dañado en Letur (Albacete) por la dana. Meteored / Europa Press

Meteorología

Rafael Armengot, meteorólogo, sobre la llegada de una dana como la de Valencia: "Podría pasar este otoño o en 2045"

El también geógrafo advirtió durante unas jornadas que la vulnerabilidad del territorio, no solo la lluvia, multiplica el riesgo de una nueva catástrofe.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves
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Expertos advierten que una dana similar a la de Valencia puede repetirse en cualquier momento, incluso este otoño o dentro de décadas.

El aumento de la urbanización en zonas antes agrícolas incrementa la vulnerabilidad ante lluvias extremas y multiplica los efectos de las inundaciones.

Históricamente, se ha construido en zonas de alto riesgo pese a experiencias previas, lo que demuestra una falta de aprendizaje institucional.

Los protocolos actuales de emergencia se activan con precipitaciones extremas, pero los meteorólogos insisten en la importancia de la vigilancia directa y no depender solo de la tecnología.

Tras las inundaciones ocurridas en Valencia por una dana (Depresión Aislada en Niveles Altos), con la llegada del otoño climatológico la pregunta que surge hacia los meteorólogos es si se volverán a repetir las fuertes precipitaciones de aquel fatídico 29 de octubre de 2024.

La respuesta por parte de los expertos resulta bien clara. "Podría pasar otra vez este otoño, o en 2045, o en cualquier momento", señaló el Rafael Armengot en unas jornadas que, el pasado año, se organizaron con motivo del citado fenómeno meteorológico que causó la muerte de más de 200 personas.

"La bola negra volverá a salir", advirtió el geógrafo. Por eso, insistió, lo importante es estar siempre realmente preparados para responder adecuadamente cuando ocurra de nuevo.

"Una gran tormenta en un desierto no causa muertes, pero en un territorio urbanizado y muy saturado los efectos se multiplican considerablemente", aseguró el geógrafo, que también comparó fotografías del barranco del Poyo tomadas en 1956 y en 2024.

Zonas de alto riesgo

"Antes estaba rodeado de huertas, que actuaban como amortiguadores", recordó Armengot. En 2024, sin embargo, ese mismo barranco "está lleno de polígonos industriales, urbanizaciones y vías de comunicación", por lo que el territorio se ha vuelto mucho más vulnerable.

Históricamente las poblaciones se fundaban en zonas seguras, pero tras la gran riada de Valencia de 1957 se extendió el urbanismo hacia zonas de riesgo, algo que para Armengot desmonta el mito de que la memoria humana sirve realmente.

"Las instituciones de ingeniería y planificación no aprenden del pasado. Se actúa como si algunos episodios no pudieran repetirse, y se construye en zonas de alto riesgo", recordó el experto, poniendo como ejemplo concreto el caso histórico de Alzira.

La ciudad valenciana se edificó sobre un antiguo brazo del río, en 1982, y sufrió después graves inundaciones. Para Armengot, que algo tenga un periodo de retorno de 500 años no significa necesariamente que no pueda repetirse mucho antes.

En las mismas jornadas divulgativas participó también José Ángel Núñez, jefe de Climatología de AEMET en la Comunidad Valenciana, que estuvo activo el mismo día de la catástrofe desde el Centro de Coordinación Operativa Integrado, conocido popularmente como CECOPI.

Núñez recordó que ya en 2007 se acordaron con Protección Civil los protocolos que fijan el riesgo extremo, con peligro para las vidas humanas, cuando las precipitaciones superan los 180 litros por metro cuadrado en solo 12 largas horas.

"Sabíamos que la probabilidad de que ocurriera algo grave el 29 de octubre era muy alta", explicó el meteorólogo, quien defendió que la AEMET no erró en las predicciones y también realizó una buena comunicación clara de los riesgos.

Núñez reconoció, sin embargo, que esta vez pudo fallar el factor humano: "Quizá hayamos confiado demasiado en la tecnología y hemos olvidado lo importante que sigue siendo la vigilancia directa sobre el propio terreno", concluyó el experto de AEMET.