Samuel Biener, climatólogo de 'Meteored'.

Samuel Biener, climatólogo de 'Meteored'. Cedida

Meteorología

Samuel Biener, meteorólogo: "En julio hay zonas de España que pueden situarse más de 3ºC por encima de la media del mes"

Cada verano hace más calor en España y en el resto de Europa, como se ha podido comprobar durante las últimas semanas. Y esto tiene consecuencias ahora y en el futuro.

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Las claves

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El pronóstico meteorológico para julio prevé temperaturas de hasta 3ºC por encima de la media en amplias zonas del interior de España.

El calor no será puntual: se espera un mes entero de temperaturas altas, lo que supone un riesgo acumulativo para la salud, cultivos y ecosistemas.

Las regiones más afectadas serán Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Aragón y el interior de Cataluña.

El calor persistente puede provocar noches tropicales, estrés térmico, mayor riesgo de incendios y problemas de salud, especialmente en personas vulnerables y viviendas mal aisladas.

España no se enfrenta tan solo a unos pocos días de calor intenso. La señal que dibujan los modelos meteorológicos para julio es mucho más profunda: un mes entero sufriendo temperaturas por encima de la normalidad; es decir, más allá del "típico calor de verano".

De hecho, Samuel Biener, meteorólogo de Meteored, lo resume con una frase muy gráfica: los mapas de anomalías de temperatura "tiñen de rojo" prácticamente toda España; y ese "rojo" no es solo un adorno cromático, sino una importante advertencia.

El último pronóstico del modelo europeo apunta a que una buena parte del interior peninsular cerrará julio con temperaturas de entre 2ºC y 3ºC por encima de la media, e incluso por encima de los 3ºC en algunas áreas. Aunque parezcan "poca cosa", a nivel climatológico, la diferencia es enorme.

Comunidades como Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Aragón y el interior de Cataluña serían las zonas con mayor riesgo de superar esos 3ºC de media extras.

Julio será anómalamente cálido

Aunque a nivel doméstico pueda parecer una diferencia escasa, a nivel climatológico, especialmente si vemos este dato a escala mensual, es una gran diferencia.

No hablamos tan solo de un par de tardes sofocantes, sino de una desviación de la media de forma persistente que afectará a millones de personas, cultivos, ecosistemas e incluso redes eléctricas.

A diferencia de las olas de calor, este mes de julio será anómalamente cálido. Una ola de calor concentra el riesgo en unos pocos días de calor extremo.

Por su parte, una anomalía mensual elevada, como la que viviremos este mes de julio, implica una acumulación: noches tropicales que alterarán el descanso, viviendas que no logran disipar el calor, personas vulnerables que encadenarán jornadas de estrés térmico y un territorio que se secará de forma progresiva.

Ya no se trata de un episodio puntual, sino de un contexto completo.

A todo ello debemos sumar la canícula, el periodo estadísticamente más cálido del año en España, que suele concentrarse entre mediados de julio y mediados de agosto.

Llegar a estas fechas con un suelo seco, masas de aire cálido recurrentes y el mar Mediterráneo muy templado aumentará la ya de por sí sensación de "bochorno" en las costas, manteniendo e incluso aumentando el riesgo en el interior.

Asimismo, las noches se están convirtiendo en una variable de salud clave: cuando la temperatura mínima no baja lo suficiente, el descanso se ve alterado. Pero, si todo esto no fuese suficiente, el pronóstico para el próximo mes tampoco descarta potenciales tormentas.

De hecho, la aproximación de ondas y descuelgues podría favorecer los episodios localmente intensos en varias comunidades, y esto no es una buena noticia: las tormentas irregulares pueden refrescar zonas concretas, pero también se acompañan de rayos, viento y cambios bruscos que pueden elevar el riesgo de incendio. Lejos de ser un alivio puntual, puede ser incluso perjudicial.

La evidencia científica lleva años advirtiendo de esta transición. El informe europeo de Copernicus de 2024 señaló que el estrés térmico está aumentando en Europa y que precisamente el sur del continente es una de las regiones más expuestas.

Además, estudios recientes sobre la mortalidad atribuible a la temperatura en ciudades europeas proyectan que, si no se produce una adaptación suficiente, el aumento del calor se traducirá en una mayor carga sanitaria, especialmente en la población de mayor edad, además de aumentar la incidencia de enfermedades cardiovasculares o respiratorias, mayor riesgo para los trabajadores al aire libre y para los hogares con menor capacidad de refrigeración.

En resumen, una anomalía mensual de 3ºC no implica que sufriremos "un poco más de calor", sino que nos instauraremos en una zona de riesgo acumulativo: los días de 38ºC de temperatura máxima durante el día y de hasta 24ºC por la noche eran excepcionales en el pasado, pero pueden llegar a encadenarse de forma significativamente continuada durante este próximo mes.

Y las consecuencias serán mayores si cabe en las viviendas mal aisladas, los trabajadores al aire libre y aquellas personas que ya sufren dificultades para adaptarse a los cambios de temperatura.