Pablo Jarillo-Herrero, Premio Fronteras del Conocimiento.

Pablo Jarillo-Herrero, Premio Fronteras del Conocimiento. Fundación BBVA

Investigación

Jarillo-Herrero, el físico español en las quinielas para el Nobel: "Hace falta que nuestra clase política esté mejor educada"

"EEUU ya no nos va a salvar de todo. En Europa tenemos que ponernos las pilas" / "Antes de tener a mis hijos no miraba la hora porque la investigación no es un trabajo de nueve a cinco" / "La felicidad está en cosas muy sencillas, yo la encuentro en una buena paella"

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Las claves

Las claves

El físico español Pablo Jarillo-Herrero ha demostrado que el grafeno puede convertirse en un material superconductor mediante el llamado 'ángulo mágico'.

Su hallazgo, realizado en el MIT, abre la puerta a la superconductividad sin resistencia y le ha valido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas.

Jarillo-Herrero destaca la importancia de crear mejores condiciones para atraer talento científico a España y subraya la necesidad de mayor educación y apoyo político a la ciencia.

El científico considera que la investigación básica es esencial para el desarrollo económico, tecnológico y social de los países.

El objetivo de los alquimistas en la Edad Media era encontrar la piedra filosofal. El físico español Pablo Jarillo-Herrero (Valencia, 1976) lo ha logrado pero a la inversa con un hallazgo que aparece entre los principales candidatos a recibir el premio Nobel.

Y es que mientras los primeros pretendían convertir en oro todo lo que tocaran, el investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) —donde dirige su propio laboratorio— ha sido capaz de demostrar que el grafeno puede transformarse en un material con propiedades superconductoras.

Este logro surge del llamado ángulo mágico, que se consigue superponiendo dos láminas de grafeno y rotándolas con una precisión de aproximadamente 1,1º; convirtiéndolo en un superconductor que conduce electricidad sin pérdida de energía.

Su colega canadiense Allan MacDonald, de la Universidad de Texas (Austin, Estados Unidos) predijo teóricamente este concepto en 2011 creyendo que iba a ser ciencia ficción llevar a cabo la demostración experimental, la cual lideró Jarillo-Herrero apenas siete años después.

Por este logro que abre la puerta a la superconductividad sin resistencia, ambos científicos han recibido el XVIII Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas.

En los años anteriores a demostrar que el ángulo mágico no era ciencia ficción, ¿qué fue lo más complicado, tuvo algún momento en el que pensó en abandonar la investigación?

Es cierto que estábamos investigando en una dirección que pensábamos que era muy arriesgada, pero siempre tenía esperanzas de que iba a ocurrir algo interesante.

Como no lo había intentado nadie sí que había quienes nos decían "esto me parece que es muy raro, no sé si realmente va a dar lugar a nada". Aun así, nunca pensamos que iba a ser un desastre o que no iba a conducir a ningún lado.

Teníamos indicaciones de que la física era interesante cuando girábamos unos materiales encima de otros, aunque no fue hasta 2018 cuando llegó la gran sorpresa.

En años anteriores ya teníamos publicados algunos artículos científicos que eran más o menos interesantes, aunque quizás no tanto porque había gente que decía "uf, ya llevas unos años con esto y tampoco es la gran pasada". Pero, al final, todo el mundo acabó diciendo "madre mía".

¿Se sumaron muchos a 'la causa' una vez que lo lograron?

Mucha gente dijo "hombre, era obvio que iba a ser interesante". Pero hasta antes de que lo hiciéramos no era obvio en absoluto. De hecho, no había prácticamente nadie investigando en esto.

¿Por qué afirma que el ángulo mágico puede llegar a representar toda una revolución?

La naturaleza te dice cómo están ordenados los materiales y, dependiendo de las leyes de la física y la química, puedes jugar con su geometría para cambiarlos. Pongamos como ejemplo una baraja.

Pese a que nada nos impide poner una carta encima de otra rotada, nunca se había podido hacer. Lo que descubrimos fue que cuando lo haces, las propiedades electrónicas de esa combinación de dos cartas cambian dramáticamente con respecto a las de una sola carta.

Lo mismo sucede con el grafeno: poniendo una lámina encima de otra a 1,1º podemos hacer que se convierta en un superconductor, un aislante, un imán y en muchísimas otras cosas. Tiene múltiples aplicaciones y todo eso lo hacemos jugando con la geometría.

¿Cree que las mejores ideas surgen fuera del ámbito científico?

Yo muchas veces tengo ideas cuando estoy despertándome o por la noche justo antes de dormir. No sé qué hace el cerebro, pero se me ocurren muchas cosas.

¿Y es de los que las apunta en el móvil antes de dormirse o prefiere esperar al día siguiente para comprobar si era una buena idea?

No lo hago porque pienso que entonces no me duermo. Lo que pasa a veces es que a veces no me acuerdo y me da rabia. Por eso me gusta más cuando se me ocurren por la mañana.

Por ser hijo de unos padres que no fueron a la universidad, ¿ha sentido alguna vez el llamado síndrome del impostor estando en la élite científica?

¿Síndrome del impostor? Siempre, pero no tanto porque mis padres no fueran a la universidad, sino por el lugar en el que me encuentro. En el MIT hay personas muy inteligentes. Por eso cuando llegas allí piensas "ostras, igual no pertenezco aquí, me han contratado porque no se han dado cuenta de que no soy tan listo como los demás".

Lo que sucede es que con el tiempo coges confianza y te das cuenta de que las personas somos muy complejas: hay quienes son muy buenas en algo, pero no tanto en otro campo; y en tu caso es igual.

Jarillo-Herrero dirige su propio laboratorio en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Jarillo-Herrero dirige su propio laboratorio en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Fundación BBVA

¿Cree que el pertenecer a la primera generación en su familia que acudió a la universidad le hizo valorarlo más?

Es cierto que si no has tenido un ejemplo o tus padres no te habían podido ayudar tanto como les hubiera gustado pues hay cosas que te han llevado un poco más de esfuerzo hacer.

También hay quienes vienen de situaciones muy acomodadas que a lo mejor sabían guiarlos mejor, pero al final uno tiene que currar mucho y trabajárselo uno mismo de todas maneras en cualquier caso.

Sí que es verdad que cuando has tenido que hacer un esfuerzo extra realmente acaba siendo 'una ventaja'. Si consigues salir del atolladero luego te da mucha resiliencia y hace que estés preparado mentalmente para otros retos que te pone la vida.

¿Qué es de lo que más se arrepiente de lo que ha tenido que sacrificar a lo largo de su carrera?

Desde que me fui de España tuve que dejar atrás familia y amigos. Durante mi carrera científica siempre he intentado mantener un cierto equilibrio entre vida personal y profesional, aunque están bastante mezcladas, porque cuando haces algo que te gusta… O sea, yo me estoy duchando mientras pienso en la física porque me gusta.

Cuando era más joven había gente que salía más de fiesta que yo, pero lo hacía por gusto. Ahora con mis hijos soy más cuidadoso e intentamos cenar todos juntos.

Antes no estaba mirando la hora porque la investigación no es un trabajo de nueve a cinco. A los deportistas olímpicos les pasa igual: si quieres ganar la medalla de oro, tienes que sacrificarte y trabajar duro.

Los investigadores solemos trabajar mucho más de lo que la gente normalmente lo hace: hay días de 14 horas, aunque también hay otros de cinco, porque lo positivo es que es muy flexible y si no tienes el día pues puedes irte a dar un paseo o a hacer deporte. Aun así, tienes que tener cuidado de no quemarte.

¿Cómo hace para no sufrir el famoso burnout?

A los dos o tres años de empezar en el MIT trabajaba mucho, pero recuerdo una conversación que tuvimos sobre work-life balance [conciliación entre la vida laboral y la personal].

Un profesor, que se dirigía a un grupo de gente joven, dijo algo así como "deberíais intentar ya adquirir unos hábitos de trabajo que sean sostenibles a largo plazo porque esto no es una carrera de 100 metros, sino una maratón".

Es una cuestión de trabajar de tal forma que puedas estar haciéndolo a un alto nivel durante un periodo de décadas. Aquella reflexión me hizo pensar y a partir de entonces, además de que coincidió con el nacimiento de mi primera hija, intenté hacer un esfuerzo por trabajar de forma aeróbica, y no anaeróbica, para evitar cansarme muy pronto.

Antes de tener hijos trabajaba, dependiendo de la semana, entre 60 y 80 horas; después se ha ido más hacia las 60.

Estos días se habla mucho de que España es favorita para ganar el Mundial. ¿A qué cree que se debe que esta ambición que tenemos para el fútbol no la tengamos para otros ámbitos como, por ejemplo, la ciencia?

Hay muchos paralelismos entre qué necesita un país y un equipo de fútbol. Por ejemplo, el Real Madrid y el Barcelona tienen bastante claro qué es lo que tienen que hacer para ser el equipo que son: intentar tener a los mejores jugadores del mundo.

Aunque para ello debes ofrecerles condiciones salariales interesantes y competitivas con los mejores equipos del mundo. En ciencia ocurre exactamente lo mismo: las mejores universidades del mundo intentan atraer el mejor talento que pueden ofreciéndole condiciones salariales competitivas, les quitan burocracia y, en definitiva, intentan hacerles la vida fácil para que hagan ciencia.

Esto, hoy por hoy, todavía no se hace al más alto nivel. Hace falta un mayor apoyo de la sociedad, los políticos y del sector privado para que se ofrezcan condiciones parecidas a las que ofrecen los mejores sitios del mundo.

Si esto ocurriera, España tendría un enorme potencial por las condiciones socioculturales, geográficas, climáticas e incluso gastronómicas que tiene.

¿Qué es lo que falla del sistema español para que un candidato al Nobel no pueda investigar en su propio país?

Creo que España no tiene que poner esfuerzo en intentar reclutarme a mí, sino en intentar traer de vuelta a los futuros Pablos. Y no sólo españoles, sino de cualquier país del mundo. Eso sería, a mi juicio, el esfuerzo que se debería hacer.

Traerse a alguien como yo es más difícil porque tengo unas condiciones muy buenas en el MIT. Tendría que haber un sitio donde se dieran las condiciones de investigación y un ambiente de investigación parecidas, pero es muy difícil de hacer.

¿Por qué es muy difícil de hacer?

Creo que hay una cierta falta de concienciación social, política y del sector privado respecto a la importancia que tiene la investigación básica del más alto nivel. Es totalmente esencial para el desarrollo tecnológico, económico y social de los países.

Debido a la guerra de Ucrania se habla mucho de Defensa y que tenemos que invertir más porque EEUU ya no nos va a salvar de todo. En Europa tenemos que ponernos las pilas.

Toda la tecnología de defensa surge de la investigación básica. Esto es algo que en EEUU o en Reino Unido se entendió muy bien. Pero en España, no; y por eso Europa tiene una dependencia enorme tecnológicamente de EEUU en materia de defensa.

Entiendo que en ciertos aspectos sociales y económicos haya más disparidad de opiniones. Pero debería ser relativamente fácil que los partidos políticos se dieran cuenta y se pusieran de acuerdo en que la investigación básica es muy positiva para el tesoro económico.

Creo que a cierto nivel todo el mundo se pone de acuerdo, pero quizás hace falta que nuestra clase política esté mejor educada, que visite más los países donde hay esa alta tecnología y se dé cuenta de que la ciencia básica da lugar a un desarrollo económico increíble.

Jarillo-Herrero, durante su entrevista con EL ESPAÑOL explicando el ángulo mágico del grafeno.

Jarillo-Herrero, durante su entrevista con EL ESPAÑOL explicando el ángulo mágico del grafeno. Fundación BBVA

¿Dónde encuentra a día de hoy la felicidad?

Afortunadamente soy muy feliz con lo que hago. Para mí el viernes por la tarde es un momento genial de la semana, pero también lo es el lunes por la mañana. No todo el mundo puede decir esto.

Aparte de mi trabajo, encuentro mucho placer en la gastronomía. Me gusta cocinar, aunque no lo hago tanto como me gustaría. Yo encuentro mucha felicidad en una buena paella, en pasar un rato con amigos, teniendo una buena conversación.

También me encanta dar paseos con mi mujer, viajar y conocer gente. Al final la felicidad se puede encontrar en cosas muy sencillas.