La gran barrera emocional.
La psicología asegura que los adultos que rechazan los cumplidos no son humildes, sino que sienten deuda emocional
El constante rechazo de cumplidos tiene más significado del que parece, y todo es debido a una barrera emocional.
Más información: La psicología dice que las personas que revelan sus problemas rápido no son auténticas, sino muy ansiosas.
Muchos adultos reaccionan con incomodidad y desvían la atención cada vez que reciben elogios, sea en un entorno personal o laboral. Aunque socialmente esta actitud suele interpretarse como un acto de modestia o humildad, diversos estudios en el campo de la psicología cognitiva demuestran lo contrario.
En realidad, este comportamiento es un mecanismo de defensa inconsciente que refleja dificultades para gestionar la vulnerabilidad y la valoración externa. El factor principal detrás de este rechazo es la denominada "aversión a la deuda social", un fenómeno arraigado en la ley inconsciente de la reciprocidad.
Para las personas que experimentan esto, un halago no se percibe como un regalo, sino como una carga o una transacción inconclusa que genera una presión inmediata por devolver el favor.
Al restarle importancia a dicho logro, la persona que padece este tipo de fenómeno intenta cancelar esa deuda emocional de forma acelerada para recuperar su comodidad, generando así malestar, físico y psicológico en el individuo, y de ahí que aparezca siempre ese rechazo inicial.
Consecuencias emocionales
La psicología señala que este hábito está vinculado a la disonancia cognitiva y a una baja autoestima. Cuando una persona padece del síndrome del impostor, los elogios contradicen lo que piensa de sí misma, y entonces es cuando se produce ese choque que genera la aparición de una barrera emocional difícil de romper.
La contradicción en cuestión, además, genera una fricción mental tan incómoda que el cerebro prefiere "eliminar" el comentario antes que reestructurar la percepción propia, protegiendo así su zona de confort y estirando, sin querer, el problema, puesto que no logra acabar con esa barrera.
Aunque el fenómeno en sí se puede explicar fácilmente, los expertos ven complicado determinar la raíz o el origen. Los psicólogos especializados destacan el peso del condicionamiento cultural, donde desde la infancia se suele asociar la aceptación del éxito propio con la arrogancia.
Esta relación empuja a los adultos a adoptar un guion automático de rechazo para encajar y ser aceptados por el grupo. Sin embargo, los terapeutas advierten que la clave, al final, es aprender a aceptar los cumplidos con un simple "gracias", sin buscar más explicaciones.
Realmente, ese es el paso crucial para fortalecer la autoestima, sin necesidad de darle demasiadas vueltas al comentario porque, al final, lo que eso provoca es que se produzca de nuevo ese rechazo y no se puedan construir relaciones basadas en la honestidad emocional. Es complicado, pero se puede lograr con ayuda y poco a poco.