Una mujer acaricia a su perro.

Una mujer acaricia a su perro. E. E.

Ciencia

La psicología dice que el momento para despedirte de tu mascota ocurre cuando se producen estas 4 situaciones

La medicina veterinaria ofrece hoy más tratamientos que nunca, pero también puede hacer más difícil decidir hasta dónde prolongar la vida.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves
Las claves

Decidir cuándo despedirse de una mascota es una experiencia dolorosa y compleja para muchos dueños.

El veterinario Alan Stewart identifica cuatro situaciones clave: cambios en el apetito, seguimiento diario de la calidad de vida, reflexionar honestamente sobre el estado del animal y no esperar a una crisis.

La medicina veterinaria avanzada permite prolongar la vida, pero también dificulta la decisión de dejar marchar a la mascota.

Permitir una despedida antes de una emergencia es considerado un acto de cuidado y responsabilidad hacia la mascota.

La despedida de una mascota rara vez llega acompañada de certezas. Para quienes consideran a sus animales parte de la familia, decidir cuándo dejarles marchar puede convertirse en una experiencia especialmente dolorosa.

Alan Stewart, internista veterinario durante más de 35 años, ha acompañado a miles de propietarios en ese momento. Su experiencia le llevó a cambiar su manera de entender los cuidados al final de la vida.

El vínculo entre humanos y animales también ha cambiado. Las mascotas duermen en nuestras camas, viajan con nosotros, cuentan con seguros y ocupan un espacio emocional cada vez más importante dentro de nuestras vidas.

Esa cercanía hace que la responsabilidad resulte todavía más difícil. Stewart explica que muchas personas sienten incluso más la pérdida de un animal que la de familiares o amigos, aunque les cueste reconocerlo.

Además, la medicina veterinaria dispone actualmente de pruebas y tratamientos mucho más avanzados. Cirugías complejas, resonancias, tomografías o quimioterapia permiten prolongar vidas que antes se habrían perdido, pero también complican las decisiones.

Difícil decisión

El propio Stewart aprendió esta dificultad con Christopher, su primer perro, que padecía una enfermedad cardíaca grave. Cuando su estómago se torsionó, decidió operarlo, aunque finalmente comprendió que había prolongado demasiado su sufrimiento.

Años después, Murphy, el perro de su marido, desarrolló un linfoma. Ambos acordaron tratarlo mientras tolerase la quimioterapia y no sufriera, hasta que finalmente su marido consideró que había llegado el momento.

Estas experiencias hicieron que Stewart modificara su perspectiva profesional. Su objetivo dejó de ser únicamente prolongar la vida del animal y pasó a centrarse también en preservar su calidad y el vínculo.

Según su experiencia, hay cuatro situaciones que deberían hacer reflexionar a los propietarios. La primera aparece cuando el apetito cambia significativamente, especialmente porque la mayoría de los animales disfruta habitualmente comiendo.

La segunda consiste en observar la calidad de vida mediante un calendario. Stewart propone puntuar cada día del uno al diez y registrar la evolución, para disponer de cierta objetividad cuando las emociones dificultan decidir.

La tercera es mirar directamente a los ojos del animal y preguntarse cómo se encuentra, estando dispuesto a aceptar la respuesta. La cuarta implica no esperar hasta que aparezca una crisis.

Los animales pueden ser extraordinariamente estoicos y quizá nunca indiquen claramente que están preparados para morir. Esperar demasiado puede conducir a situaciones de dolor, ansiedad, convulsiones o dificultades respiratorias.

Para Stewart, permitir que la despedida llegue antes de una emergencia también forma parte del cuidado. Pedir ayuda y tomar la decisión con antelación puede evitar que el sufrimiento termine imponiendo el momento.

Despedirse de una mascota, por tanto, forma parte de la responsabilidad adquirida al incorporarla a la familia. Para Stewart, dejarla marchar cuando corresponde constituye una de las expresiones más difíciles del cuidado.