Imagen de archivo de oleaje en el Atlántico.

Imagen de archivo de oleaje en el Atlántico. Marta Martínez EFE

Ciencia

Los meteorólogos lanzan un aviso: "Esto podría ser la prueba de que la corriente del Atlántico se está apagando"

Pese a que todo el planeta se está calentando, existe un punto en el océano el cual se está enfriando, habiendo bajado su temperatura un grado.

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P. G. Santos
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Las claves

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Una región fría al sureste de Groenlandia, conocida como el punto frío del Atlántico, preocupa a los científicos por su posible relación con el debilitamiento de la corriente del Atlántico.

La anomalía térmica podría estar vinculada a una reducción de la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), crucial para el clima templado europeo.

El deshielo acelerado de Groenlandia estaría introduciendo agua dulce en el océano, disminuyendo la salinidad y alterando las corrientes oceánicas.

Las alteraciones en la AMOC podrían afectar patrones climáticos, precipitaciones, fenómenos meteorológicos extremos y recursos marinos en Europa.

Una extensa región del océano Atlántico, situada al sureste de Groenlandia, lleva años despertando la preocupación de los científicos. Conocida como el punto frío del Atlántico, esta anomalía térmica podría anticipar cambios profundos para el clima europeo durante próximas décadas.

La meteoróloga Mónica López ha vuelto a poner el foco, en una publicación en su perfil de Instagram, sobre este fenómeno, recordando que constituye una de las pruebas más llamativas de que la corriente del Atlántico se está apagando.

Aunque permanece bajo investigación, diversos estudios apuntan hacia una posible explicación relacionada con las corrientes oceánicas.

Mientras gran parte del planeta experimenta un aumento continuado de las temperaturas debido al calentamiento global, esta zona presenta un comportamiento aparentemente contradictorio.

Allí, las aguas superficiales muestran temperaturas inferiores a las esperadas, formando una especie de isla fría dentro del océano Atlántico.

Cambios en patrones climáticos

Según explicó López, esta anomalía podría estar vinculada al debilitamiento de la circulación meridional de retorno del Atlántico, un complejo sistema de corrientes oceánicas que transporta calor desde regiones tropicales hacia latitudes más elevadas, contribuyendo decisivamente al clima europeo templado.

Este sistema, conocido internacionalmente como AMOC por sus siglas en inglés, funciona gracias al movimiento constante de masas de agua con diferentes temperaturas y niveles de salinidad. Ese delicado equilibrio permite redistribuir energía térmica a escala planetaria continuamente.

Si la circulación pierde intensidad, el calor transportado hacia el Atlántico Norte disminuiría progresivamente.

Como consecuencia, algunas regiones europeas podrían experimentar cambios importantes en sus patrones climáticos, aunque ello no significaría necesariamente un enfriamiento generalizado del planeta durante las próximas décadas.

Los científicos llevan años investigando si el deshielo acelerado de Groenlandia está introduciendo grandes cantidades de agua dulce en el océano. Esa aportación reduce la salinidad superficial, dificultando el hundimiento de las aguas y alterando la circulación oceánica habitual histórica.

Los expertos insisten en que todavía existen incertidumbres importantes sobre la evolución futura del fenómeno. Aunque numerosos modelos climáticos contemplan un debilitamiento progresivo de la AMOC durante este siglo, no todos coinciden sobre su intensidad ni consecuencias finales.

Algunas investigaciones incluso han planteado la posibilidad de alcanzar un punto crítico, a partir del cual la circulación cambiaría bruscamente.

Sin embargo, numerosos especialistas consideran prematuro afirmar que ese escenario vaya a producirse inevitablemente durante las próximas generaciones. En cualquier caso, las consecuencias potenciales trascienden las temperaturas europeas.

Alteraciones significativas de la circulación atlántica podrían modificar los regímenes de precipitaciones, aumentar determinados fenómenos meteorológicos extremos e influir sobre ecosistemas marinos, actividades pesqueras y recursos hídricos disponibles regionalmente.

López ha subrayado que conviene interpretar estas investigaciones con prudencia, evitando tanto el alarmismo como la indiferencia. El objetivo consiste en comprender mejor cómo responde el sistema climático terrestre ante un calentamiento global impulsado por las emisiones humanas actuales.

La existencia del punto frío del Atlántico representa, precisamente, una demostración de la enorme complejidad del clima.

Un planeta cada vez más cálido puede albergar anomalías regionales aparentemente contradictorias, consecuencia de interacciones físicas extremadamente complejas entre océanos, atmósfera, hielo y continentes.