Un albañil trabajando al aire libre en una obra.

Un albañil trabajando al aire libre en una obra. E.E.

Ciencia

Los albañiles coinciden: "Se trabaja mejor con calor que estando nublado. El cuerpo lo entiende como descanso"

Aunque la lógica y la evidencia nos indican que trabajar a altas temperaturas en el exterior puede perjudicarnos, algunos albañiles piensan lo contrario.

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Las claves

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Muchos albañiles sienten que trabajan mejor con calor y que los días nublados generan una sensación de descanso, aunque esto es una percepción subjetiva.

El cuerpo humano puede aclimatarse al calor, mejorando su tolerancia y eficiencia tras semanas de exposición, pero esto no significa que el rendimiento aumente con temperaturas extremas.

La ciencia indica que el estrés térmico reduce la productividad y afecta la salud de los trabajadores, especialmente en la construcción.

No existe evidencia de que la menor luz o la falta de vitamina D por días nublados disminuya de forma inmediata el rendimiento o la energía física.

Quien haya trabajado alguna vez al aire libre en pleno verano conoce la sensación: tras varios días bajo un sol abrasador, aparecen las nubes y, a pesar de que el termómetro apenas otorgue un pequeño respiro, se produce una especie de modorra.

Algunos albañiles, como demuestra este vídeo publicado en TikTok, lo resumen así: "con calor se trabaja mejor; cuando está nublado, el cuerpo entiende que toca descansar".

La explicación tiene cierta lógica, según este usuario, aunque cabe matizarla. Antonio explica que el cambio de temperaturas es una especie de "señal de descanso" y, dado que el cuerpo se adapta al clima, ese cambio de temperatura y exposición solar puede dar lugar a una reducción del rendimiento. Al menos, esa es su opinión, aunque no posee un contraste científico.

Para empezar, cabe destacar que el cuerpo sí aprende a soportar mejor el calor y se adapta a él. Es lo que los fisiólogos llaman "aclimatación".

Qué dice la ciencia

Al trabajar o entrenar repetidamente en ambientes calurosos, se empieza a sudar antes y de forma más eficiente, mejorando la capacidad para disipar el calor y disminuyendo el esfuerzo cardiovascular necesario para realizar las mismas tareas.

De hecho, una revisión sistemática sobre la aclimatación al calor confirmó mejoras fisiológicas y de rendimiento tras este proceso de adaptación.

Por tanto, un albañil acostumbrado durante semanas a temperaturas de 35ºC en pleno verano podrá desenvolverse mejor que un recién llegado. Sin embargo, esto no significa que, a más calor, mejor rendimiento, como parece explicar Antonio.

De hecho, es justo lo contrario, como también sugirió una revisión publicada en The Lancet Planetary Health donde se analizó a trabajadores expuestos al calor, detectando que el estrés térmico perjudica tanto la salud como la productividad.

Alrededor del 30% de las personas que trabajan bajo estrés por calor pierden productividad; y dicha productividad empeora a medida que aumenta la temperatura.

Y precisamente dentro de estos grupos de trabajadores, los albañiles son los más vulnerables: el trabajo físico genera calor desde dentro mientras que el ambiente lo aporta desde fuera.

En este aspecto, los estudios realizados específicamente en trabajadores de la construcción han documentado deshidratación, aumento de temperatura corporal y otros signos de estrés térmico.

Por otra parte tenemos la luz, la cual cobra especial importancia a la hora de tener la sensación de que un día nublado "apaga" el cuerpo.

La cantidad de luz que reciben nuestros ojos proporciona información al cerebro sobre qué hora es y nos ayuda a regular el ritmo circadiano, motivo por el cual un día oscuro o nublado pueda sentirse subjetivamente como más "apagado", especialmente para aquellas personas acostumbradas a jornadas con mucha luz.

Pero, una vez más, no existe evidencia que indique que el organismo entre en una especie de "modo descanso" al detectar nubes o menor luminosidad.

Finalmente, Antonio también habla sobre la vitamina D: "El Sol estimula la producción de vitamina D, que nos ayuda a andar más relajados y también mejora la circulación".

De nuevo, es cierto que la radiación ultravioleta permite que nuestro organismo sintetice vitamina D, pero esta vitamina no funciona como un interruptor instantáneo de energía.

En este aspecto, los estudios sobre vitamina D y estado de ánimo han mostrado resultados complejos y modestos, por lo que atribuir el "bajón" de una tarde nublada a una menor producción de vitamina D sería incorrecto y carente de evidencia.

La experiencia de trabajadores como Antonio puede darnos una observación interesante, aunque puramente subjetiva.

Sí, el cuerpo se acostumbra al calor y el cerebro responde a la luminosidad ambiental, pero afirmar que "se rinde mejor a temperaturas de 47ºC" es incorrecto e incluso peligroso. El Sol puede activarnos de diferentes formas, pero las altas temperaturas no son una de ellas, sino todo lo contrario.