Un gato cachorro naranja en brazo a su dueño.

Un gato cachorro naranja en brazo a su dueño. Archivo redacción

Ciencia

Los veterinarios coinciden: la personalidad de los gatos está definida por la edad a la que son separados de su madre

A pesar de la típica imagen de independencia que desprenden los gatos, el destete precoz de cualquier animal puede influir en su desarrollo.

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Las claves

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La edad a la que un gato es separado de su madre influye notablemente en su comportamiento adulto.

Gatos separados antes de las ocho semanas muestran más agresividad y problemas de conducta, según un estudio con 5.726 gatos.

Mantener al gato con su madre al menos 12-14 semanas reduce el riesgo de alteraciones como la agresividad y el acicalamiento excesivo.

El entorno y la socialización también juegan un papel importante en la personalidad felina, además del momento de la separación.

Aunque solemos tener en mente la imagen del gato como un ser totalmente independiente, este sesgo cognitivo puede inducirnos a error: los primeros meses de vida tienen una gran importancia en cualquier animal, así como la separación precoz de su madre.

La ciencia sugiere que el momento en el que el gato es separado de su madre y sus hermanos puede dejar una huella en su comportamiento. Así lo indica un estudio publicado en la revista Scientific Reports tras analizar los datos de 5.726 gatos domésticos de 40 razas diferentes.

En este caso, los investigadores quisieron comprobar si el destete y la separación tempranos se relacionarían con problemas de agresividad, miedo, acicalamiento excesivo o succión repetitiva de tejidos.

Según los resultados del estudio, llamó especialmente la atención la separación de los gatos de sus madres antes de las ocho semanas de vida.

En estos casos, los animales mostraban una mayor probabilidad de comportarse de forma agresiva con personas desconocidas en comparación a aquellos que habían permanecido con su progenitora hasta las 12 o 13 semanas.

Se muestran menos agresivos

Además, los propietarios consideraban que aproximadamente el 18% de los gatos separados antes de estas ocho semanas de vida presentaban algún problema de comportamiento, mientras que esta proporción disminuía al 7,9% en el caso de los gatos separados a las 12 o 13 semanas.

En otras palabras, se producían más del doble de alteraciones de conducta en los casos de los gatos que sufrían una separación muy precoz de sus madres.

De hecho, permanecer más tiempo con la madre parecía aportar beneficios a los animales. Los gatos separados a las 14 o 15 semanas tenían menos probabilidades si cabe de mostrar agresividad hacia los desconocidos en comparación a los gatos destetados de forma más precoz.

También se detectó un menor riesgo de acicalamiento excesivo, una conducta repetitiva que puede llevar al animal a arrancarse el pelo y provocarse lesiones en la piel.

Cabe destacar que, aunque un gatito puede empezar a ingerir alimentos sólidos antes de los dos meses, dejar de depender nutricionalmente de la leche no significa que haya finalizado su aprendizaje.

La convivencia con la madre y la camada implica aprender a controlar la intensidad del juego, interpretar las señales de otros gatos e inhibir mordiscos y arañazos cuando es necesario. La madre también proporciona seguridad y ayuda a regular la respuesta frente a situaciones desconocidas.

La etapa comprendida entre las dos y las ocho semanas de vida se considera especialmente relevante para la socialización felina. Sin embargo, este estudio indica que el aprendizaje social y la influencia de los cuidados maternos podrían continuar más allá de este período.

Los mismos autores responsables del estudio plantean retrasar la separación hasta las 14 semanas como medida sencilla y económica para mejorar el bienestar de los gatos domésticos.

Esto no significa que todos los gatos que sufren una separación precoz vayan a convertirse inexorablemente en animales agresivos o ansiosos.

De nuevo, cabe recordar que la personalidad felina también depende de la genética, la raza, la socialización con seres humanos, las condiciones de crianza, la presencia de otros animales y el ambiente del nuevo hogar.

Un entorno enriquecido, con escondites disponibles, lugares elevados, juego, rutinas previsibles y contactos respetuosos será clave para una adaptación adecuada.

Asimismo, es necesario interpretar estos resultados con prudencia: se trata de un estudio observacional basado principalmente en cuestionarios autoinformados por parte de los propietarios y cuidadores de gatos.

Por tanto, aunque se encontró una relación estadística entre la edad del destete y ciertas conductas, no es posible demostrar una causalidad entre la separación temprana y dichas conductas, dado que los investigadores no pudieron valorar con detalle la calidad de los cuidados maternos ni todas las condiciones ambientales anteriores y posteriores al destete.

Como conclusión, a pesar de estas limitaciones, el mensaje práctico parece claro: separar a un gatito de su madre antes de las ocho semanas no sería recomendable salvo que existan razones médicas o de seguridad.

Siempre que sea posible, será adecuado mantener al gato cerca de su madre y sus hermanos al menos 12 semanas y, si es posible, hasta 14 semanas, proporcionándole así algo más que alimento: tiempo para aprender lo que es ser un gato.