El albañil Javijam.

El albañil Javijam. E. E.

Ciencia

Javier, albañil: "Si alguien quiere hacerse autónomo, que sepa que se puede apagar el móvil. Yo lo hago los fines de semana"

La organización y el control de los encargos son esenciales para que un autónomo pueda mantener el ritmo sin asumir más trabajo del posible.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las claves

Javier, albañil valenciano, empezó en el oficio antes de los 15 años siguiendo los pasos de su padre y ha forjado su propio camino profesional.

La familia de Javier superó una crisis económica adoptando la norma de invertir solo dinero disponible y evitar deudas, lo que les ayudó durante periodos difíciles.

Como autónomo, Javier gestiona personalmente todas las tareas administrativas y defiende la importancia de desconectar del trabajo en su tiempo libre.

Valora la independencia profesional por encima de un salario fijo y asegura que la clave del éxito está en planificar, conocer los propios límites y asumir responsabilidades.

La libertad de organizar el trabajo es una de las grandes ventajas de ser autónomo, aunque también obliga a asumir tareas que van mucho más allá del oficio. Javier conoce bien esa realidad.

Este albañil valenciano comenzó a trabajar antes de cumplir los 15 años, siguiendo los pasos de su padre. Desde entonces, ha acumulado experiencia en la obra hasta construir su propio camino profesional

Su historia empezó en una empresa grande, donde su padre ya trabajaba y le introdujo en el sector. Aunque recibió pronto la paleta, también tuvo que desempeñar las tareas habituales de peón.

Javier recuerda que aprender junto a familiares o profesionales cercanos puede acelerar la formación. Cuando un joven demuestra interés y ganas, asegura, los trabajadores suelen implicarse más en enseñarle.

Con el tiempo, su padre decidió establecerse por cuenta propia y ambos formaron una cuadrilla. La experiencia familiar también estuvo marcada por una crisis anterior que les obligó a empezar desde cero.

Apagar el móvil

Su padre había perdido casas, campos y otros bienes tras el fracaso de una empresa dedicada a las promociones. Sin embargo, volvió a trabajar como albañil y reconstruyó progresivamente su actividad.

Aquella experiencia cambió la manera de gestionar el negocio. La familia adoptó una norma sencilla: invertir únicamente el dinero disponible y evitar las deudas, una decisión importante durante la siguiente crisis.

Cuando llegó el desplome económico, la empresa contaba con 12 trabajadores. Tuvieron que afrontar numerosos finiquitos, pero no arrastraban grandes deudas porque las compras realizadas habían sido pagadas sin hipoteca.

Actualmente, Javier reconoce que no puede atender toda la demanda que recibe. Sin embargo, considera fundamental no aceptar más encargos de los que puede ejecutar correctamente, incluso cuando existe mucho trabajo.

Para él, convertirse en autónomo exige constancia y capacidad de organización. Durante los fines de semana prepara presupuestos, emite facturas y detalla las horas, materiales y trabajos realizados para sus clientes.

No cuenta con personal administrativo, por lo que asume directamente esas obligaciones. Aun así, defiende que también puede desconectar y apagar el teléfono cuando termina su jornada o necesita descansar.

La independencia profesional pesa más que la posibilidad de regresar a una empresa. Javier asegura que ni siquiera aceptaría actualmente un empleo por 3.000 euros mensuales, porque valora su autonomía.

Su rendimiento también influye en esa decisión. El albañil compara su forma de trabajar con la de algunas empresas y sostiene que puede terminar determinados encargos en mucho menos tiempo.

Javier considera que la diferencia está en planificar bien, ejecutar correctamente y conocer los propios límites. Para él, tener habilidad manual no basta: también es necesario organizar cada proyecto con responsabilidad.

Su trayectoria demuestra que trabajar por cuenta propia puede ofrecer independencia y mejores resultados, pero requiere asumir responsabilidades administrativas, controlar la carga laboral y mantener una implicación constante en cada encargo.