Pablo González trabaja como albañil en Noruega.

Pablo González trabaja como albañil en Noruega. YouTube

Ciencia

Pablo, albañil trabajando en Noruega: "Tienen de los mejores sistemas sanitarios del mundo y no hay tantas aglomeraciones"

Este español, que lleva 11 años en el país escandinavo, valora que al paciente se le dedica más tiempo porque hay abundancia de médicos y enfermeros.

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P. G. Santos
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Las claves

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Pablo González, albañil español en Noruega, destaca la alta formación del personal sanitario y la calidad de la atención al paciente en el sistema de salud noruego.

El sistema sanitario noruego ofrece instalaciones modernas, recursos bien distribuidos y menor aglomeración en centros de salud, permitiendo más tiempo de atención por paciente.

Noruega aplica un copago sanitario: los usuarios pagan parte de cada visita o prueba hasta un tope anual, lo que puede retrasar la detección precoz de enfermedades.

Pablo señala que, aunque el copago reduce la saturación, puede hacer que algunas personas eviten acudir al médico hasta que los problemas de salud son más graves.

Pablo González lleva once años en Noruega, donde trabaja como albañil y ha sido usuario habitual del sistema sanitario. Allí tuvo médico de cabecera, consultó especialistas y fue padre de sus dos hijas, por lo que cuenta con experiencia suficiente como para dar una opinión con fundamento.

El español asegura que el sistema sanitario noruego es "muy desarrollado" y se sitúa "entre uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo". Aclara que su valoración es personal, fruto de once años como usuario, sin ninguna otra pretensión.

Para analizarlo, Pablo distingue cuatro parámetros clave: la competencia del personal sanitario, la atención al paciente, los recursos disponibles y el modelo de financiación. El primero, asegura, es un punto especialmente fuerte: médicos y enfermeros están muy bien formados.

Las carreras de medicina noruegas gozan de prestigio y los profesionales actualizan sus competencias mediante cursos y conferencias. Sin embargo, ser un país pequeño limita la oferta médica para tratamientos complejos, obligando a algunos pacientes a buscar especialistas fuera.

Pablo cita también casos cercanos con partos algo complicados o enfermedades poco diagnosticadas que terminaron requiriendo consulta en el extranjero, algo que atribuye directamente al tamaño del país y no al funcionamiento del propio sistema sanitario en sí mismo.

Más tiempo al paciente

El segundo punto, la atención al paciente, lo considera de los mejores del mundo. El carácter escandinavo, "muy correcto y cívico", junto con centros de salud donde no hay tantas aglomeraciones, permite que el personal dedique mucho más tiempo a cada paciente.

Sobre los recursos, el tercer parámetro, destaca que Noruega destina mucho más dinero a la sanidad que la media europea. Eso se traduce en instalaciones bien conservadas, maquinaria moderna y hospitales, algunos antiguos, pero todos correctamente mantenidos y cuidados.

Esa inversión también garantiza abundancia de médicos y enfermeros repartidos por todo el país, incluso en zonas de baja densidad de población, minimizando las distancias que deben recorrer los pacientes que viven más lejos de las grandes ciudades noruegas.

Según Pablo, el punto más negativo es la financiación: a diferencia de España, Reino Unido o Italia, en Noruega existe copago sanitario. Del sueldo bruto ya descuentan un porcentaje para la sanidad pública, pero no cubre el gasto total.

Al acudir al centro de salud hay que seguir pagando también pequeñas cantidades por cada visita al médico de cabecera, al especialista, o por pruebas como analíticas y resonancias, hasta alcanzar un tope anual fijado por la administración noruega.

Esa exigencia económica, defiende Pablo, resta también al sistema su carácter preventivo: mucha gente evita acudir al médico por no pagar, y termina finalmente consultando cuando el problema ya requiere hospitalización u operación en vez de un simple chequeo.

Los países con copago, asegura, registran estancias hospitalarias más largas que aquellos con la sanidad financiada por completo, precisamente porque las dolencias se detectan tarde. Aun así, reconoce que el copago evita la saturación de los centros de salud.