Castillo de Monteagudo de las Vicarías.
El pueblo medieval perfecto para una escapada: un castillo del siglo XV y el gran refugio de aves acuáticas de España
Monteagudo de las Vicarías no es solo una villa de frontera: su castillo mira hacia un embalse clave para aves migratorias.
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Monteagudo de las Vicarías aparece casi como una sorpresa en el sureste de Soria. No es una postal gastada, sino una villa medieval amurallada, pequeña y rotunda, levantada en una antigua tierra de frontera.
El municipio forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España y conserva varios elementos que explican esa elección: castillo, restos de muralla, puerta medieval, iglesia gótica, plaza histórica y un caserío de piedra muy compacto.
El gran emblema local es el Castillo-Palacio de Monteagudo, una fortaleza gótica del siglo XV construida por Juan Hurtado de Mendoza a partir de 1415. No está aislado en un cerro, sino integrado en el casco urbano.
Esa presencia cambia la visita. Este lugar no se recorre como un pueblo cualquiera, sino como una pequeña villa fortificada donde castillo, iglesia, plaza, muralla y callejuelas forman un conjunto fácil de entender a pie.
La Puerta de la Villa es una de sus piezas más evocadoras. Es la única entrada conservada del antiguo recinto y mantiene ese aire de arco gótico almenado que permite imaginar cómo se cerraba la población.
Origen gótico
La historia del lugar está marcada por su posición estratégica. Monteagudo se asoma a la raya con Aragón, en un territorio de límites, caminos y tensiones que explica la robustez de sus defensas medievales.
El castillo también se conoce como Castillo de la Recompensa, nombre ligado a la donación de Enrique II a Bertrand du Guesclin por sus servicios en las luchas dinásticas castellanas, antes de pasar a los Mendoza.
Su atractivo está en el contraste. Por fuera conserva una imagen defensiva, sobria y poderosa; por dentro aparece la memoria de una residencia nobiliaria, con patio y espacios que suavizan la dureza militar del conjunto.
La iglesia de Nuestra Señora de la Muela completa el perfil monumental. Su origen gótico, también vinculado al final de la Edad Media, añade al pueblo una dimensión religiosa y urbana muy coherente con su escala.
Pero la gran sorpresa está fuera de la muralla. Al norte del casco se extiende el embalse de Monteagudo de las Vicarías, una zona húmeda artificial en el río Nágima convertida en refugio de aves.
El embalse y su entorno forman una Zona de Especial Protección para las Aves de 15.541 hectáreas. En una comarca seca, esa lámina de agua funciona como un oasis ecológico para especies acuáticas y esteparias.
Guía de Soria destaca zampullín cuellinegro, pato colorado, somormujo lavanco, ánade azulón, aguilucho lagunero, cigüeñuela, grulla común y rapaces como águila real o alimoche. El paisaje vacío, en realidad, está lleno de vida.
Este emplazamiento, de hecho, pertenece a esos pueblos que sorprenden por suma de capas: villa de frontera, castillo del siglo XV, puerta medieval, iglesia gótica y un humedal protegido donde el agua rompe el silencio cerealista.