Dos gatos siameses.
Latasha Ludwig, veterinaria: “El gato doméstico no es solo una mascota querida, sino un aliado vital contra el cáncer”
Los tumores mamarios felinos ganan interés científico: su agresividad y similitudes biológicas pueden ayudar a estudiar cánceres humanos difíciles.
Más información: Marruecos da una lección a España: un hallazgo de 773.000 años supera a Atapuerca y cambia la historia humana
El cáncer de mama no es una enfermedad exclusiva de las personas. Las gatas también pueden desarrollar tumores mamarios y, por su agresividad, se han convertido en un campo de interés creciente para la oncología comparada.
Por eso, algunos especialistas ya no miran estos tumores solo como un problema veterinario. La veterinaria patóloga Latasha Ludwig, profesora clínica asistente en Cornell y coautora de un estudio publicado en Science, lo resume con una idea clara: “El gato doméstico no es solo una mascota querida, sino un aliado vital en la lucha contra el cáncer”.
La clave está en que no son tumores raros ni inocentes. Cornell Feline Health Center recuerda que los tumores mamarios son el tercer cáncer más común en gatos, solo por detrás del linfoma y el cáncer de piel.
Además, su comportamiento suele ser mucho más grave que en otras especies. El MSD Veterinary Manual estima que entre el 80% y el 90% de los tumores mamarios felinos son malignos, frente a una proporción menor en perros.
Ese dato explica por qué los veterinarios recomiendan actuar rápido ante cualquier bulto en la cadena mamaria. En una gata adulta, una masa pequeña, firme y aparentemente indolora no debería vigilarse durante semanas sin revisión.
El cáncer de mama triple negativo
El interés humano aparece por otro motivo. Los gatos desarrollan estos tumores de manera espontánea, dentro de un organismo completo, con sistema inmunitario, hormonas, edad, metabolismo y microambiente tumoral funcionando al mismo tiempo.
Eso los diferencia de muchos modelos de laboratorio. Un tumor felino no reproduce exactamente un cáncer de mama humano, pero puede mostrar procesos reales de crecimiento, invasión, metástasis y resistencia dentro de un cuerpo vivo.
Una revisión publicada en Veterinary Sciences subrayó que los tumores mamarios felinos comparten semejanzas con subtipos humanos desde los genes hasta las vías implicadas en el inicio y la progresión del cáncer.
Uno de los paralelismos más estudiados está en el cáncer de mama triple negativo, un subtipo humano agresivo porque no expresa receptores de estrógeno, progesterona ni HER2. Esa ausencia limita algunas terapias dirigidas.
Un estudio de BMC Cancer clasificó 24 adenocarcinomas mamarios felinos con criterios usados en tumores humanos. Encontró que 14, el 58%, eran triple negativos, y que 11 de ellos mostraban un perfil basal-like.
Los autores fueron prudentes, pero señalaron algo importante: esas similitudes en comportamiento clínico, morfología e inmunofenotipo convierten algunos tumores felinos en un posible modelo espontáneo para estudiar nuevas terapias contra tumores humanos difíciles.
El valor no está en prometer curas milagrosas, sino en añadir una ventana científica. Muchos tratamientos funcionan en células o ratones y luego fallan en pacientes. Los tumores espontáneos de mascotas pueden ayudar a reducir esa brecha.
Para la medicina veterinaria, el beneficio también puede ser directo. Estudiar mejor estos tumores puede mejorar diagnósticos, clasificaciones, marcadores pronósticos, cirugía, seguimiento y posibles tratamientos complementarios para las propias gatas afectadas.
La prevención sigue siendo esencial. La esterilización temprana reduce mucho el riesgo: el MSD Veterinary Manual recoge una reducción del 91% si se realiza antes de los seis meses y del 86% antes del año.
Aun así, el riesgo no desaparece por completo. Edad, estado hormonal, raza y otros factores pueden influir, por lo que cualquier bulto mamario, cambio de piel, ulceración, inflamación o secreción merece consulta veterinaria.