El color del pelaje puede influir en las personas.
Mikel Delgado, doctora: "Los gatos blancos son percibidos como animales más tímidos, tranquilos y distantes"
El aspecto del pelaje de los gatos puede influir en la opinión de las personas de cara a realizar adopciones, según afirman los expertos.
Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos negros son en realidad muy cariñosos, pero un poco tímidos en ocasiones".
La apariencia física de los gatos dicta la forma en que las personas perciben su temperamento, según revela un estudio de la Universidad de California en Berkeley. Los resultados muestran que los humanos tienden a asignar rasgos de personalidad específicos a los gatos basándose únicamente en el color de su pelo.
Este sesgo psicológico genera que ciertos animales sean elegidos rápidamente en los refugios, mientras que otros son rechazados sistemáticamente por estereotipos infundados. Los gatos blancos, generalmente, son percibidos por las personas como animales más tímidos, tranquilos y distantes.
Así lo confirma la doctora Mikel Delgado, experta en comportamiento animal y coautora de la investigación, quien explica que el color del manto condiciona las expectativas de los adoptantes.
Mientras que los ejemplares de tonalidades anaranjadas suelen catalogarse de forma positiva como cariñosos y amigables, los gatos tricolores cargan con la injusta fama de poseer un carácter difícil e intolerante.
La comunidad científica aclara que no existe ninguna evidencia genética que vincule el color del pelo con el comportamiento real del animal. Los expertos enfatizan que la verdadera personalidad de un gato se moldea a través de su herencia genética directa, sus experiencias de vida y, fundamentalmente, su etapa de socialización.
El dilema del color del pelaje
En el caso específico de los gatos blancos, su aparente distancia o cautela puede responder en ocasiones a la sordera hereditaria que afecta a un alto porcentaje de ejemplares con este pelaje, un factor físico ajeno a su carácter.
Este fenómeno sociológico tiene un impacto directo en los índices de bienestar animal y en las tasas de adopción de los refugios. Los especialistas advierten que juzgar a un felino por su estética impide que las familias conozcan la verdadera naturaleza del animal, lo que en ocasiones deriva en expectativas frustradas y posteriores abandonos.
Por ello, las protectoras instan a los futuros adoptantes a evaluar a las mascotas por sus interacciones individuales y su nivel de energía, dejando a un lado cualquier tipo de idea que gire en torno al color del pelaje, puesto que sobre la mesa para la mayor parte de la comunidad científica no tiene nada que ver con los comportamientos.
De hecho, para contrarrestar esto, diversos centros de rescate han empezado a implementar perfiles de adopción a ciegas donde se priorizan las descripciones conductuales por encima de cualquier otra cosa. Con esto, se busca que las familias rompan con prejuicios para que cualquier mascota pueda tener las mismas oportunidades.