Los perros han hackeado la psicología humana.

Los perros han "hackeado" la psicología humana. Istock

Ciencia

Erin Hecht, profesora: "Los perros han evolucionado para hackear nuestra psicología y los vemos como pequeñas personas"

Según los expertos y recientes estudios, los perros han evolucionado y con el tiempo han logrado que los terminemos concibiendo como "personitas".

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Las claves

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Un estudio de la Universidad de Harvard revela que los perros han evolucionado para integrarse emocionalmente en las familias humanas.

Los perros desarrollaron músculos faciales únicos que les permiten imitar expresiones de tristeza, generando empatía y protección en las personas.

El contacto visual entre perro y cuidador activa la oxitocina, la hormona del apego, fortaleciendo el vínculo similar al de madre e hijo.

La relación entre humanos y perros es de mutualismo, ya que ambos se benefician emocionalmente de la convivencia.

Un reciente estudio de la Universidad de Harvard revela que la profunda conexión emocional entre los seres humanos y los perros es el resultado de un sofisticado proceso evolutivo. Según la doctora Erin Hecht, profesora de Biología Evolutiva Humana y directora del Canine Brains Project, existe la idea irónica de que los perros actúan como "parásitos psicológicos".

A lo largo de miles de años de domesticación, estos animales han transformado su comportamiento y fisonomía con el único objetivo de integrarse en las estructuras afectivas de las familias humanas.

Esta evolución va mucho más allá de una simple convivencia armónica y se manifiesta de forma física. Investigaciones científicas demuestran que los perros modernos desarrollan músculos faciales específicos, ausentes en los lobos, que les permiten levantar las cejas.

Este movimiento imita las expresiones de tristeza o vulnerabilidad de los bebés humanos, desencadenando de forma inmediata un instinto de protección, empatía y cuidado por parte de sus tutores.

Los perros "rompen" la psicología

"Existe la idea irónica de que los perros son parásitos psicológicos; han evolucionado para hackear nuestra psicología, colarse en nuestras emociones y engañarnos para que los veamos casi como pequeñas personas", afirma la doctora Erin Hecht.

A nivel neurológico, el fenómeno se consolida como un secuestro de los mecanismos químicos del cerebro humano. El contacto visual prolongado entre un perro y su cuidador activa la segregación de oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor y el apego.

Este circuito de retroalimentación química es exactamente el mismo que consolida el vínculo biológico entre madres e hijos, lo que explica por qué la psicología humana tiende a antropomorfizar a las mascotas y a procesar su pérdida con un duelo equiparable al de un familiar.

A pesar de la provocativa metáfora del parasitismo que sostienen los expertos, la comunidad científica aclara que la relación actual entre ambas especies es de estricto mutualismo.

Es decir, que los perros no engañan realmente con maldad a las personas ni nada por el estilo, sino que han moldeado su propia biología para asegurar su supervivencia a cambio de ofrecer compañía y soporte emocional.

Este hallazgo redefine el entendimiento de la domesticación, demostrando que los perros no solo se han llegado a adaptar a nuestro entorno físico, sino que además han aprendido a decodificar y a habitar en nuestra mente durante el día a día, haciendo que nuestra percepción sobre ellos cambie radicalmente en muchos aspectos de la vida.