Imagen de la cucaracha americana.

Imagen de la cucaracha americana. E.E. Sevilla

Ciencia

Un experto en plagas avisa: "Si las cucarachas son grandes hay que revisar baños y cocinas para evitar que entren en tu casa"

Los aerosoles pueden dar una falsa sensación de control si no llegan al origen de la plaga y solo dispersan el problema

Más información: Andreu García, experto en plagas: "Aunque haya limpieza, las cucarachas pueden llegar en productos como las patatas"

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Las claves

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El experto en plagas Iván Ríos recomienda revisar baños, cocinas y desagües si se detectan cucarachas grandes y oscuras, ya que suelen entrar por el saneamiento.

La prevención debe centrarse en identificar la especie, limpiar a fondo, sellar grietas y revisar puntos de entrada antes de usar insecticidas.

Las cucarachas pequeñas, como la alemana, suelen reproducirse cerca de fuentes de comida y grasa, lo que hace imprescindible una limpieza exhaustiva en la cocina.

Aplicar cebos en gel de forma localizada y evitar aerosoles ayuda a combatir la plaga, pero es clave mantener productos fuera del alcance de niños y animales.

Llega el verano y, con el calor, también aparecen visitantes que nadie ha invitado. Al ver una cucaracha en casa, lo habitual es coger un insecticida, rociar la zona y confiar en que el problema termine ahí. Pero casi nunca es tan sencillo.

Iván Ríos, experto en control de plagas, recomienda empezar por algo menos impulsivo. Antes de aplicar un tratamiento, conviene identificar la especie, limpiar bien la zona y revisar por dónde puede estar entrando.

En un vídeo publicado en YouTube, Ríos explica que no se combate igual una cucaracha que llega desde el saneamiento que otra que ya se reproduce dentro de la cocina. Las grandes, oscuras y con antenas largas suelen obligar a revisar baños, cocinas y desagües.

La diferencia principal está en saber si la cucaracha entra desde el saneamiento o si ya se reproduce dentro de la cocina. Las grandes, oscuras y de antenas largas suelen obligar a revisar baños, cocinas y desagües.

Ríos señala que las cucarachas grandes suelen corresponder a especies asociadas al saneamiento, como la americana o la oriental. En esos casos, el objetivo principal es evitar la entrada, porque tratar sin localizar el acceso rara vez basta.

El experto recomienda mirar detrás del inodoro, revisar los desagües y comprobar que los tubos estén bien fijados y sellados. “Si entran del saneamiento”, explica, normalmente hay que irse a aseos y cocinas.

Los especialistas también relacionan la presencia de cucarachas con grietas, pasos de tuberías, desagües y sistemas de saneamiento mal conservados. Un hueco pequeño puede convertirse en una vía de entrada.

ANECPLA, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, recomienda corregir esas deficiencias estructurales. Entre sus medidas preventivas figuran sellar grietas alrededor de lavabos, fregaderos y zócalos, además de revisar instalaciones y puntos húmedos.

Si el problema viene de zonas comunes, actuar solo dentro de una vivienda puede quedarse corto. En bloques de pisos, Ríos aconseja hablar con la comunidad para tratar arquetas, cuartos técnicos y zonas conectadas al saneamiento.

Cuando hay falsos techos, arquetas interiores o una infestación asentada, lo prudente es acudir a una empresa especializada. Algunos tratamientos requieren productos profesionales y no conviene improvisar con aerosoles o descargas domésticas.

Cuidado con la cocina

La cucaracha alemana plantea otro escenario. Es más pequeña, de color marrón claro y muy vinculada a cocinas, motores de electrodomésticos, bisagras, grietas y zonas donde quedan restos de comida o grasa.

Ríos advierte de que muchas personas confunden las ninfas con pequeños escarabajos o “coquillos”. Cuando aparecen cucarachas diminutas, puede haber reproducción activa muy cerca, aunque el nido todavía no se vea.

En esos casos, la limpieza no es un añadido. El experto recomienda mover electrodomésticos, vaciar cajones olvidados, retirar cartones y plásticos acumulados y limpiar con quitagrasas las zonas con actividad.

Ríos lo explica con una comparación sencilla. Si la cucaracha encuentra grasa, migas o restos orgánicos cerca, puede dejar de interesarse por el cebo. Por eso la limpieza previa cambia la eficacia del tratamiento.

También conviene revisar lugares menos evidentes. El cajón de las bolsas, los trapos guardados durante años, los huecos bajo la encimera o una junta rota pueden ofrecer refugio, calor y alimento al mismo tiempo.

ANECPLA coincide en esa prevención básica. Recomienda eliminar fuentes de humedad y alimento, limpiar restos de comida, cerrar bien bolsas y cubos de basura y mantener una ventilación adecuada.

El producto llega después

Una vez identificada la especie y reducido el foco, el tratamiento tiene más sentido. Ríos aconseja evitar grandes líneas de gel y aplicar puntitos pequeños en las zonas donde se ha visto actividad.

El Ministerio de Sanidad autoriza algunos cebos en gel para aplicación localizada en grietas y hendiduras. Esa forma de uso encaja con colocar el producto cerca de los refugios y no sobre superficies abiertas.

Los cebos también exigen precaución. Deben mantenerse fuera del alcance de niños y animales, no aplicarse donde puedan contaminar alimentos o agua y usarse siempre según las indicaciones del envase.

El aerosol puede dar una falsa sensación de control. Si no llega al foco, solo espanta a parte de las cucarachas y puede hacer que se escondan en otras zonas. Asustarlas no es eliminar la plaga.

Las cucarachas no son solo una molestia visual. Pueden contaminar superficies y alimentos, especialmente cuando la plaga se consolida en cocinas, baños o zonas con humedad y restos orgánicos.

La estrategia más eficaz empieza antes del insecticida. Identificar la especie, limpiar a fondo, sellar entradas y eliminar refugios ayuda a que cualquier tratamiento posterior tenga más opciones de funcionar.