Un gato y un perro dentro de una maleta.

Un gato y un perro dentro de una maleta. Istock

Ciencia

Entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal prohíbe tener a gatos de forma permanente en terrazas y balcones

El cambio legal llega con la intención de reforzar la protección de los felinos en el entorno doméstico y evitar situaciones de encierro.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

La Ley de Bienestar Animal prohíbe mantener a gatos de forma permanente en terrazas, balcones, azoteas o patios para proteger su bienestar.

La norma busca evitar riesgos físicos y emocionales para los gatos, como caídas, exposición a temperaturas extremas y aislamiento.

La ley permite que los gatos salgan puntualmente a estos espacios, pero no que residan allí habitualmente ni permanezcan sin supervisión por largos periodos.

El incumplimiento de estas obligaciones puede considerarse una infracción grave y acarrear sanciones económicas.

La entrada en vigor de nuevos apartados de la Ley de Bienestar Animal ha reavivado una cuestión habitual en miles de hogares españoles: dónde pueden permanecer los animales de compañía. La norma establece límites claros para proteger especialmente a los gatos.

Entre las disposiciones que más atención han despertado figura la prohibición de mantener gatos de forma permanente en terrazas, balcones, azoteas, patios o espacios similares. El objetivo es evitar situaciones que puedan comprometer su bienestar físico, emocional y sanitario.

La medida aparece recogida en la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales. El texto considera una infracción mantener de manera continuada a los gatos en estos espacios exteriores de la vivienda.

Aunque muchas personas relacionan las terrazas con lugares seguros para los felinos, especialistas en protección animal recuerdan que estos entornos pueden entrañar riesgos relevantes. Las caídas, la exposición prolongada al calor o al frío y el aislamiento figuran entre ellos.

Puede limitar sus capacidades

La normativa no impide que un gato salga puntualmente a un balcón o una terraza. Lo que prohíbe es convertir esos espacios en su lugar habitual de residencia, especialmente cuando pasan allí gran parte del día sin supervisión.

El legislador considera que la convivencia responsable exige proporcionar a los animales un entorno adecuado, protegido frente a condiciones meteorológicas adversas y compatible con sus necesidades etológicas. Esta filosofía inspira buena parte del articulado de la nueva regulación estatal.

Los gatos son animales especialmente sensibles a los cambios de temperatura y a determinadas situaciones de estrés ambiental. Permanecer durante largos periodos en balcones o terrazas puede limitar su capacidad para refugiarse, descansar o desarrollar comportamientos naturales cotidianos.

La ley también presta atención a la supervisión. El texto establece que ningún animal de compañía puede permanecer sin vigilancia durante más de tres días consecutivos, una obligación que se suma al resto de medidas de protección.

En la práctica, la nueva regulación busca desterrar imágenes todavía frecuentes en algunas comunidades de vecinos, donde perros y gatos pasan semanas enteras en terrazas o patios con escaso contacto humano y condiciones insuficientes de bienestar.

El régimen sancionador contempla consecuencias económicas para quienes incumplan estas obligaciones. Mantener de forma permanente a perros o gatos en terrazas, balcones o espacios equivalentes puede constituir una infracción grave según la normativa vigente.

Las sanciones previstas para este tipo de conductas pueden alcanzar importes elevados en función de la gravedad de los hechos y de las circunstancias concurrentes. La finalidad declarada es reforzar el cumplimiento efectivo de la protección animal.

Con esta prohibición, España da un paso más en la consolidación de un modelo de tenencia responsable que sitúa el bienestar animal como criterio central. Los gatos podrán seguir disfrutando de terrazas y balcones, pero nunca como residencia permanente.