Quemadura solar en la espalda de una mujer.

Quemadura solar en la espalda de una mujer. iStock

Ciencia

Andrea de la Puente, médica: "Además del protector solar, es fundamental mantener una buena hidratación y dormir"

La exposición solar, el calor y la deshidratación ponen a prueba la piel durante el verano, haciendo necesario un cuidado que vaya más allá de la crema.

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Las claves

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El cuidado de la piel en verano requiere más que protector solar: la hidratación, una buena alimentación y el descanso son fundamentales.

Errores comunes como no reaplicar el protector solar o descuidar ciertas zonas siguen repitiéndose cada verano.

Expertos recomiendan complementar el cuidado externo con nutrientes como Omega-3, que ayudan a la piel a afrontar mejor las agresiones del sol.

Una estrategia integral basada en protección solar, hidratación, dieta equilibrada y descanso es clave para mantener la salud cutánea en verano.

Cada vez son más los especialistas que recuerdan que la piel que mejor llega a septiembre no es siempre la más bronceada.

Y es que el deseo de conseguir un tono dorado convive cada verano con la preocupación por mantener una piel sana, luminosa y protegida frente a los efectos del sol.

Sin embargo, aunque el protector solar se haya convertido en un imprescindible de cualquier neceser estival, los expertos recuerdan que una piel cuidada necesita mucho más que una buena crema.

Las largas jornadas al aire libre, las altas temperaturas, el cloro de las piscinas o la sal del mar someten a la piel a un auténtico reto durante los meses de verano.

A ello se suman factores menos visibles como la deshidratación, el estrés oxidativo o la inflamación, que pueden acelerar los signos de envejecimiento y afectar a la capacidad natural de regeneración cutánea.

Por eso, cada vez se habla más de una forma más completa de entender la belleza, en la que el cuidado de la piel no se limita a lo que aplicamos sobre ella.

La doctora Andrea de la Puente, especialista en medicina estética y funcional, defiende precisamente este enfoque, asegurando que "la verdadera prevención es la que combina protección externa e interna".

Las manchas son uno de los principales perjuicios del sol.

Las manchas son uno de los principales perjuicios del sol. iStock

La experta recuerda que muchos de los errores más habituales siguen repitiéndose verano tras verano.

Aplicar el protector solar únicamente por la mañana, olvidar la reaplicación cada dos horas, exponerse al sol en las horas centrales del día o descuidar zonas como el cuello, el escote, las manos o las orejas son algunos de ellos.

No obstante, la protección solar es solo una parte de la ecuación, asegura de la Puente.

Y es que además de la crema, "es fundamental mantener una buena hidratación, seguir una alimentación rica en antioxidantes, priorizar frutas y verduras con alto contenido en carotenoides y polifenoles, dormir adecuadamente y evitar hábitos inflamatorios como el tabaco o el exceso de alcohol", explica la experta.

Asimismo, cada vez son más los médicos que apuestan por complementar los cuidados tradicionales con determinados nutrientes que pueden ayudar a la piel a afrontar mejor las agresiones externas.

Los expertos insisten en que estos complementos no sustituyen en ningún caso al protector solar, una alimentación equilibrada o unos buenos hábitos de vida, pero sí pueden formar parte de una estrategia integral orientada a mantener la salud cutánea y favorecer los procesos naturales de reparación del organismo.

Según aclara la especialista de ZZen Labs, entre los aliados nutricionales que más interés despiertan a día de hoy destacan los ácidos grasos Omega-3, especialmente EPA y DHA.

Su papel resulta especialmente relevante en verano, cuando la piel está más expuesta a las agresiones externas.

La piel es muy sensible en verano.

La piel es muy sensible en verano. iStock

Y es que "cuando la piel se expone al sol se activa una cascada inflamatoria y aumenta la producción de radicales libres", afirma la especialista.

Por ello, "los Omega-3, especialmente EPA y DHA, forman parte de las membranas celulares y ayudan a mantener su estructura y funcionalidad, favoreciendo una respuesta inflamatoria equilibrada".

En este sentido, la combinación de una correcta fotoprotección, una buena hidratación, una alimentación equilibrada y un descanso reparador sigue siendo la mejor receta para cuidar la piel durante los meses de calor.

No en vano, como recuerda la doctora, "la piel más bonita es la que ha conseguido mantenerse sana, hidratada y con una buena capacidad de reparación durante todo el verano", por lo que tomar complementos siempre será una ayuda.