Una persona mayor en un balneario

Una persona mayor en un balneario Shutterstock

Ciencia

Los psicólogos coinciden: al cumplir los 60 años las funciones de la mente alcanzan su mejor momento

Un índice que reúne 16 capacidades sitúa entre los 55 y los 60 el mejor equilibrio entre experiencia, juicio, conocimiento y estabilidad emocional.

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Las claves

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Un estudio señala que entre los 55 y 60 años la mente alcanza su mejor equilibrio entre capacidades cognitivas, personalidad y habilidades prácticas.

Aunque la velocidad mental y la memoria inmediata son mayores en la juventud, la experiencia, juicio y estabilidad emocional alcanzan su máximo en torno a los 60.

El conocimiento acumulado, la alfabetización financiera y la resistencia a sesgos suelen mejorar hasta los 60 o incluso más allá.

Estos hallazgos cuestionan la idea de declive profesional a los 60, destacando que esta edad combina experiencia, serenidad y buen juicio.

Cumplir 60 suele venir acompañado de bromas sobre olvidos y pérdida de agilidad. Sin embargo, al combinar experiencia, juicio, conocimiento y estabilidad emocional, muchas personas alcanzan entonces uno de sus mejores momentos psicológicos.

Un estudio publicado en la revista Intelligence sitúa entre los 55 y los 60 años el mejor equilibrio general de la mente. El trabajo está firmado por los psicólogos Gilles Gignac y Marcin Zajenkowski.

El resultado no significa que todas las capacidades alcancen su máximo a esa edad. La velocidad de procesamiento, la memoria inmediata y el razonamiento ante problemas nuevos suelen rendir mejor durante la juventud.

Lo que llega a su punto más alto es una combinación más amplia. Los autores reunieron capacidades cognitivas, rasgos de personalidad y habilidades prácticas que influyen en la forma de trabajar, decidir y relacionarse.

Los investigadores analizaron 16 dimensiones psicológicas, entre ellas razonamiento, memoria, velocidad mental, conocimiento, inteligencia emocional y los cinco grandes rasgos de personalidad.

También incluyeron alfabetización financiera, razonamiento moral, empatía cognitiva, flexibilidad mental y resistencia a ciertos sesgos que pueden llevarnos a mantener decisiones equivocadas.

El estudio reunió resultados de grandes investigaciones anteriores y los trasladó a una escala común. Después construyó dos índices con pesos diferentes. Los dos señalaron la misma franja de máximo rendimiento.

Las habilidades más rápidas muestran una trayectoria temprana. El razonamiento fluido, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento suelen empezar a disminuir antes que otras funciones.

El rendimiento físico sigue un calendario parecido. Las revisiones sobre deportistas de élite sitúan buena parte de sus máximos entre los 20 y los 35 años, aunque la edad cambia mucho según la disciplina.

También se observan cambios estructurales en el cerebro durante la edad adulta. Una revisión de 56 estudios con resonancia magnética encontró pérdidas progresivas de volumen, aunque ese dato no mide por sí solo la calidad del juicio.

El vocabulario y el conocimiento acumulado pueden seguir mejorando hasta la década de los 60. Dependen de lo aprendido durante años de trabajo, relaciones, errores y decisiones reales.

La personalidad también aporta ventajas tardías. La responsabilidad alcanza su máximo alrededor de los 65 años, mientras la estabilidad emocional puede continuar creciendo hasta aproximadamente los 75.

La alfabetización financiera suele ofrecer sus mejores resultados al final de los 60 o al comienzo de los 70. El razonamiento moral y la capacidad para resistir algunos sesgos también pueden mejorar durante más tiempo.

Al combinar esas trayectorias, los autores concluyen que “el funcionamiento cognitivo y de personalidad alcanza su máximo entre los 55 y los 60 años”. El descenso medio comienza alrededor de los 65 y se acelera después de los 75.

Cuando experiencia y agilidad se encuentran

Una persona de 60 años puede procesar algunos datos más despacio que alguien de 25, pero dispone de más referencias, conocimiento práctico y experiencia para reconocer situaciones ya vividas.

Esa mezcla resulta especialmente valiosa cuando no existe una respuesta inmediata. Dirigir un equipo, negociar una crisis o tomar una decisión difícil exige algo más que rapidez mental.

También hacen falta autocontrol, perspectiva y resistencia a los atajos de pensamiento. Esas fortalezas pueden compensar parte del descenso de las capacidades cognitivas más rápidas.

El resultado ayuda a entender por qué muchos puestos de liderazgo, prestigio profesional y mayores ingresos se concentran durante los 50 y los primeros 60 años.

La edad, aun así, no actúa como algo automático. Algunas personas mantienen el razonamiento y la memoria hasta etapas avanzadas, mientras otras experimentan cambios antes por salud, educación, trabajo o circunstancias personales.

El método también tiene límites. Parte de los datos procede de comparar grupos de distintas edades, algunas dimensiones cuentan con menos estudios y la mayoría de las muestras pertenece a poblaciones occidentales con niveles educativos relativamente altos.

Los autores reconocen además que el peso asignado a cada capacidad puede modificar ligeramente el resultado. Aun así, los dos modelos utilizados situaron el máximo psicológico en la misma etapa.

El hallazgo cuestiona la idea de que la carrera profesional entra necesariamente en declive al acercarse a los 60. Para muchos trabajos, esa edad puede reunir experiencia, serenidad y buen juicio en una combinación difícil de encontrar antes.

Es cierto que cumplir 60 quizá no devuelva la velocidad mental de los 20, pero puede ofrecer algo más útil para muchas decisiones reales: una mente con más contexto, mejores referencias y mayor capacidad para comprender el conjunto.