Carino.
El pueblo español perfecto para recorrer a pie: junto al mar y construido sobre rocas del manto profundo de la Tierra
Cariño no es solo una escapada junto al mar: bajo sus playas afloran rocas formadas a más de 70 kilómetros de profundidad.
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Cariño tiene una rareza bajo los pies que no se ve en casi ningún otro rincón de Europa. Este pueblo marinero de A Coruña mira al Atlántico desde playas, acantilados y carreteras costeras levantadas sobre rocas excepcionales.
El municipio forma parte del Geoparque Mundial UNESCO Cabo Ortegal, un territorio del norte de Galicia que abarca Cariño, Cedeira, Cerdido, Moeche, San Sadurniño, Ortigueira y Valdoviño, con unos 799 kilómetros cuadrados de superficie.
La clave está en el Complejo Geológico de Cabo Ortegal, considerado un referente para entender algunos de los grandes procesos tectónicos de Europa. La web del geoparque resume la experiencia con una imagen poderosa: un viaje al interior de la Tierra.
El motivo es extraordinario. En Cabo Ortegal aparecen en superficie rocas que normalmente permanecen en el manto terrestre, a más de 70 kilómetros de profundidad. Es decir, materiales que no suelen estar al alcance de una escapada costera.
400 millones de años
Ese dato cambia por completo la forma de mirar Cariño. No es solo un pueblo junto al mar con puerto, playas y acantilados; es una ventana geológica donde se puede caminar sobre rocas formadas en condiciones extremas.
La UNESCO subraya esa singularidad al explicar que Cabo Ortegal conserva rocas emergidas desde el manto superior hace casi 400 millones de años, dentro de una historia vinculada a la formación del supercontinente Pangea.
La explicación lleva al choque entre Laurussia y Gondwana, el gran proceso tectónico de la Orogenia Varisca. Cabo Ortegal ofrece algunas de las pruebas más completas de Europa sobre aquella colisión continental que transformó el mapa del planeta.
Entre esas rocas destacan peridotitas, piroxenitas, eclogitas y otros materiales ultramáficos. El IGME señala grandes macizos en O Limo, Herbeira y Ouzal, con peridotitas y piroxenitas sometidas a distintos grados de serpentinización.
La rareza no está solo en el nombre de las rocas, sino en lo que cuentan. Son materiales asociados a zonas profundas de la Tierra, levantados y expuestos por fuerzas tectónicas capaces de convertir el fondo del planeta en costa atlántica.
El reconocimiento internacional llegó en 2023, cuando Cabo Ortegal fue incorporado a la red de Geoparques Mundiales de la UNESCO. Desde entonces, este tramo de Galicia se ha consolidado como destino de turismo geológico y de naturaleza.
La visita puede empezar en el propio núcleo de Cariño, junto al puerto y las playas urbanas, y seguir hacia Cabo Ortegal. Allí, el faro, los acantilados y Os Aguillóns convierten la costa en un mirador natural.
Cada roca ayuda a leer cómo chocaron antiguos continentes, cómo se formó Pangea y cómo materiales profundos terminaron elevados hasta la superficie.escrita en piedra mucho antes de que existiera Galicia.