Molina de Aragón.

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El pueblo medieval perfecto para visitar en primavera: fortaleza del siglo XII y un gran geoparque de la UNESCO

Molina de Aragón no es solo una escapada de castillo: sus murallas miran hacia un geoparque con 450 millones de años de historia.

Más información: El pueblo medieval perfecto para una escapada: murallas intactas, castillo y un acantilado rocoso protegido entre dos ríos

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Las claves

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Molina de Aragón destaca por su impresionante fortaleza del siglo XII, uno de los mejores conjuntos medievales de Castilla-La Mancha.

El pueblo conserva un casco antiguo con palacios, iglesias, conventos y casas nobiliarias, todo enmarcado por el valle del río Gallo.

La localidad forma parte del Geoparque Mundial UNESCO Molina-Alto Tajo, con más de 4.300 km² y paisajes que narran 450 millones de años de historia geológica.

La visita ofrece vistas panorámicas y un recorrido por la Plaza de España, iglesias históricas, el puente sobre el río Gallo y la antigua judería.

Molina de Aragón tiene una entrada difícil de olvidar: una fortaleza enorme trepando por la colina, murallas que bajan hacia el caserío y el río Gallo marcando el ritmo del casco antiguo. En primavera, la villa gana además el paisaje abierto del Alto Tajo.

Situada en Guadalajara, Molina de Aragón conserva uno de los conjuntos medievales más potentes de Castilla-La Mancha. Turismo regional destaca que su caserío se levanta en el valle del río Gallo y que el ambiente medieval se percibe en sus calles, palacios, iglesias, conventos, ermitas y casas nobiliarias.

El gran símbolo es su castillo, una de las fortalezas medievales más impresionantes de la región. La web de Turismo de Castilla-La Mancha señala que la fortaleza es del siglo XII y fue construida por Manrique de Lara, primer señor de Molina.

La escala del recinto explica buena parte de su atractivo. El conjunto defensivo se organiza en varios niveles, con alcázar, murallas de gran espesor, torres y una posición dominante sobre el cerro. La muralla desciende por la colina y rodea el recinto hasta integrarlo con la villa.

La visita se entiende mejor a pie. El acceso al castillo se realiza desde la población y obliga a salvar un desnivel importante, por lo que el propio portal turístico recomienda calzado cómodo. La recompensa está arriba: vistas del valle del Gallo, del caserío histórico y de la comarca.

Más de 4.300 kilómetros cuadrados

Molina no fue una villa cualquiera. Desde esta fortaleza se controlaba el Señorío de Molina, un territorio fronterizo entre Castilla y Aragón que durante siglos tuvo un peso político y militar propio. Ese pasado explica la monumentalidad de sus murallas y la presencia de la Torre de Aragón.

El paseo por el casco antiguo completa la escapada. La Plaza de España, la iglesia de Santa Clara, Santa María del Conde, el puente sobre el río Gallo y la antigua judería forman un recorrido compacto, con suficientes paradas para convertir la visita en algo más que una subida al castillo.

Para los ávidos de naturaleza, este municipio está en el corazón del Geoparque Mundial UNESCO Molina-Alto Tajo, un territorio de más de 4.300 kilómetros cuadrados y 77 núcleos de población, reconocido por su patrimonio geológico y paisajístico.

Además, ese geoparque permite contar una historia mucho más antigua que la villa medieval. La Red Española de Geoparques señala que sus paisajes muestran 450 millones de años de historia de la Tierra, con cañones, gargantas y capas de roca donde se leen distintos capítulos geológicos.