Perro y gato.

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Ciencia

Los veterinarios coinciden: el aire acondicionado puede proteger a perros y gatos si se usa adecuadamente

El problema no es el aire acondicionado, sino el mal uso: temperaturas muy bajas y corrientes directas los pueden poner en riesgo.

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Las claves

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El aire acondicionado puede proteger a perros y gatos del golpe de calor si se utiliza con moderación y sin corrientes directas.

Los animales más vulnerables son los de razas braquicéfalas, mayores, muy jóvenes, con sobrepeso o con problemas respiratorios o cardíacos.

La clave está en mantener un ambiente fresco, estable y ventilado, evitando temperaturas muy bajas y cambios bruscos.

Se recomienda vigilar señales de alarma como jadeo excesivo, debilidad o vómitos y actuar rápidamente ante síntomas de golpe de calor.

Con la llegada del calor, el aire acondicionado deja de ser solo una cuestión de confort doméstico. Para perros y gatos, puede convertirse en una herramienta preventiva frente al golpe de calor, siempre que se utilice con moderación y sin corrientes directas.

La clave está en entender que estos animales no se enfrían como las personas. La American Animal Hospital Association recuerda que dependen sobre todo del jadeo y de una sudoración limitada en las almohadillas, un sistema menos eficaz cuando suben las temperaturas.

El Royal Veterinary College advierte de que el golpe de calor puede aparecer por ejercicio en ambiente cálido o por permanecer en espacios calurosos, húmedos y mal ventilados. Es decir, el peligro no está solo en la calle.

Ahí entra el aire acondicionado. No como lujo, sino como una forma de crear una zona segura dentro de casa cuando el exterior, las fachadas, el asfalto y las habitaciones cerradas acumulan calor durante horas.

Los animales más vulnerables necesitan especial cuidado. El RVC señala como grupos de riesgo a mascotas con sobrepeso, razas de cara plana, animales mayores o muy jóvenes, perros y gatos con mucho pelo y aquellos con problemas respiratorios o cardíacos.

Primeras señales de alarma

La AAHA también incluye entre los factores de riesgo la obesidad, la edad, las enfermedades previas y la anatomía braquicéfala, porque estos animales tienen más dificultades para liberar calor cuando el jadeo deja de ser suficiente.

El matiz importante es cómo se usa. No se trata de poner la casa como una nevera ni de colocar la cama del animal bajo el chorro frío, sino de mantener un ambiente fresco, estable y ventilado.

El RACC recomienda utilizar ventiladores o aire acondicionado, pero evitando que el flujo impacte directamente sobre el animal. También insiste en acompañarlo de sombra, superficies frescas, hidratación y paseos fuera de las horas de máximo calor.

La misma idea aparece en consejos veterinarios divulgados en España. Adriana Forés, veterinaria del Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia, defendía fuentes de aire fresco, ventiladores o aire acondicionado “sin grandes corrientes” y agua disponible siempre.

El problema, por tanto, no es el aire acondicionado en sí, sino el mal uso: temperaturas demasiado bajas, cambios bruscos al entrar o salir, filtros sucios, estancias cerradas o corrientes directas sobre animales pequeños, mayores o enfermos.

También conviene vigilar las señales de alarma. Jadeo excesivo, babeo espeso, debilidad, vómitos, diarrea, desorientación, encías muy rojas o pálidas, colapso o convulsiones pueden indicar una urgencia veterinaria, según las guías clínicas consultadas.

Ante una sospecha de golpe de calor, el RVC recomienda actuar de inmediato: llevar al animal a un lugar fresco y ventilado, ofrecer pequeños sorbos de agua, iniciar enfriamiento progresivo y contactar con un veterinario cuanto antes.

La evidencia científica refuerza la prudencia. Un estudio publicado en Scientific Reports con datos de 905.543 perros identificó 395 episodios confirmados de enfermedad por calor y una mortalidad del 14,18% entre los casos registrados.

Por eso el consejo veterinario no va contra el aire acondicionado, sino contra el descuido. En verano, perros y gatos necesitan agua fresca, sombra, descanso, ventilación y horarios adaptados. Y, en muchas casas, un frío moderado puede evitar una urgencia.