Silvia Severino, psicóloga.
Silvia Severino, psicóloga: "Olvidar rápidamente los nombres no es un defecto, es falta de entrenamiento"
Las neuronas son capaces de guardar recuerdos por sí mismas y un estudio de Barcelona lo ha confirmado.
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El efecto Baker, da nombre al proceso por el cual nuestro cerebro procesa la información. Y es que según esta teoría es mucho más sencillo recordar la profesión de una persona, que su propio apellido.
Si alguien se presenta diciendo que es panadero (baker), el cerebro lo asocia con un sujeto que hace pan, que trabaja en una panadería, mientras que si el apellido de dicha persona es Baker, no existe una correlación y por tanto es mucho más complicada la retención.
Silvia Severino, psicóloga, destapa todos los secretos relacionados sobre el recuerdo de los nombres. Lo hace a través de sus redes sociales afirmando que, "no es mala memoria, y la psicología, tiene una teoría más precisa".
Imagen de una mujer presentándose.
Según Severino, los nombres de acuerdo con la anterior tesis, son etiquetas sin significado. "El cerebro, prefiere recordar lo que conecta con algo que ya conoce", afirma.
Y por ello, la falta de contexto hace que ese nuevo dato no se ancle correctamente. "Además, cuando alguien se presenta, tu cerebro ya está ocupado en otra cosa, como qué vas a decir, o qué impresión estás dando".
De la misma manera, la cabeza está diseñada para tener una mayor facilidad al recordar las caras, que las propias palabras. Y por esta razón es habitual conocer a las personas, pero no recordar cómo se llaman. "No es un defecto, es como funciona la memoria sin entrenamiento consciente"
Algunos trucos para recordar el nombre de una persona nada más conocerla, es repetirlo varias veces hasta conseguir que se establezca en la memoria a largo plazo. Otro es la asociación constructiva, como establece la teoría.
Los juegos de palabras pueden ser una buena manera para conseguirlo, al igual que el deletreo de la palabra, que puede ayudarnos en este proceso.
Estas técnicas son de gran utilidad y por ello muchos estudiantes las aplican en su día a día. El aprendizaje asociativo es aquel que vincula imágenes nuevas con conocimientos o con otras que ya se dominan.
La memoria es uno de los bienes más preciados del ser humano, tanto es así, que estudios como el liderado por el Hospital del Mar, en Barcelona, han podido determinar que las propias neuronas son capaces de albergar recuerdos.
Pueden distinguir objetos o personas sin importar el contexto, con lo que se permite establecer relaciones que crean la propia base de la inteligencia humana.
Comprender el efecto Baker y aplicar los aprendizajes por asociación se posiciona como una herramienta clave para mejorar las relaciones interpersonales. Permitiendo así optimizar nuestras capacidades cognitivas de nuestro día a día mediante el uso consciente del funcionamiento del cerebro.