Detectan una misteriosa fragmentación bajo el océano Pacífico.
Los geólogos coinciden: una grieta de 75 kilómetros bajo el océano Pacífico podría redefinir el riesgo de terremotos
Un equipo internacional de sismólogos ha logrado capturar imágenes tridimensionales que muestran la ruptura de una placa tectónica en el océano Pacífico.
Más información: Los geólogos coinciden: una grieta de 2.500 kilómetros en África podría marcar un nuevo límite de placas tectónicas.
Un grupo de sismólogos han conseguido imágenes de increíble alta resolución que muestran, en vivo y en directo, la ruptura activa de una placa tectónica en el océano Pacífico.
El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, confirma que la placa oceánica de Juan de Fuca se está fragmentando y desprendiendo en piezas independientes mientras se hunde por debajo de la costa de la isla de Vancouver, en Canadá.
El descubrimiento ha sido posible gracias a los datos recopilados por el buque de investigación Marcus G. Langseth durante la expedición CASIE21. Mediante el uso de sofisticadas ondas sísmicas, un método equivalente a realizar una ecografía submarina, los expertos han detectado una gigantesca grieta activa de 75 kilómetros de largo.
Las imágenes en cuestión revelan que un bloque masivo de la corteza ya se ha desplazado verticalmente unos 5 kilómetros hacia las profundidades del manto terrestre respecto al resto de la placa tectónica.
Aunque en términos geológicos este proceso de desmoronamiento comenzó hace aproximadamente cuatro millones de años, los responsables del estudio destacan que la importancia radica en poder observarlo en tiempo real.
Una placa tectónica al descubierto
Los sensores submarinos muestran que mientras algunas secciones de la grieta acumulan una intensa tensión sísmica, otras zonas permanecen en completo silencio. Esto demuestra que la microplaca se está separando físicamente del sistema principal en la Zona de Subducción de Cascadia.
Es decir, que puede que pronto veamos cambios importantes en lo que se refiere a movimientos de placas tectónicas del océano Pacífico, máxime teniendo en cuenta que la grieta detectada parece estar ampliándose paulatinamente a ojos de los expertos. Lo que a su vez, pone sobre la mesa el posible aumento de terremotos.
No obstante, y a pesar del impacto que ha tenido este descubrimiento entre la comunidad científica, los expertos a cargo del estudio han realizado un llamamiento a la calma y piden evitar interpretaciones alarmistas que puedan sembrar el pánico entre la ciudadanía.
La Zona de Subducción de Cascadia está siendo monitoreada constantemente por su capacidad de generar megaterremotos, y este hallazgo no eleva el riesgo de un desastre inmediato, todo lo contrario según confirman los sismólogos implicados.
De hecho, esto permite entender mejor cómo se distribuye la tensión y cómo se fragmenta la placa permitirá a las autoridades locales perfeccionar los modelos de prevención y los sistemas de alerta temprana ante terremotos y tsunamis. Pero, del mismo modo, tampoco se puede evitar que se produzcan realmente.