Imagen de archivo de un fuerte oleaje en una plataforma petrolífera en Gran Canaria.

Imagen de archivo de un fuerte oleaje en una plataforma petrolífera en Gran Canaria. EFE Ángel Medina G.

Ciencia

Países Bajos da la voz de alarma a España: el colapso de la corriente atlántica liberará el CO₂ oculto en el mar

La gran "cinta transportadora" oceánica que baña Europa podría colapsar, y sus consecuencias serían desastrosas para países como España.

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Las claves

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Un estudio advierte que el colapso de la Circulación Meridional del Atlántico (AMOC) podría liberar grandes cantidades de CO₂ almacenado en los océanos.

El fenómeno impactaría especialmente a países como Países Bajos y España, alterando el clima, los patrones de precipitaciones y aumentando fenómenos meteorológicos extremos.

Las simulaciones indican que el CO₂ atmosférico podría aumentar entre 47 y 83 ppm, lo que supondría un incremento adicional de 0,2ºC en el calentamiento global.

La reorganización de las corrientes oceánicas provocaría enfriamiento intenso en el Ártico y calentamiento en la Antártida, con graves consecuencias globales.

Europa lleva años observando con inquietud cómo la gigantesca "cinta transportadora" oceánica que regula el clima del Atlántico Norte va entrando progresivamente en un punto sin retorno. Se trata de la Circulación Meridional del Atlántico (AMOC en sus siglas inglesas), un sistema de corrientes del que forma parte la conocida Corriente del Golfo.

Ahora, un reciente estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment advierte de una consecuencia a la que se le ha dado poca visibilidad hasta ahora: si la circulación colapsa, los océanos podrían liberar enormes cantidades de dióxido de carbono acumulado en las profundidades marinas durante milenios, y las consecuencias serían especialmente relevantes para los países del norte de Europa.

La advertencia preocupa especialmente a estados como Países Bajos, muy vulnerables a los cambios oceánicos y al aumento del nivel del mar.

Sin embargo, las implicaciones de este colapso también alcanzarían a países como España, y al resto de zonas bañadas por esta gran corriente oceánica.

Cuáles son las consecuencias

Recordemos que la AMOC funciona como una gigantesca cinta oceánica que transporta aguas cálidas desde los trópicos hacia el Atlántico Norte. Allí, el agua se enfría, gana densidad y se hunde hacia las profundidades antes de regresar lentamente hacia el sur.

Este mecanismo es continuo, y ayuda a redistribuir el calor y regular buena parte del clima europeo.

El problema es que el calentamiento global y el deshielo acelerado de Groenlandia están vertiendo grandes cantidades de agua dulce en el Atlántico Norte, dificultando el hundimiento de las aguas frías y amenazando con debilitar la circulación.

De hecho, no son pocos los estudios que ya anuncian que la AMOC está acercándose a un "punto de no retorno" antes de finalizar este siglo.

Hasta el momento actual, el debate se había centrado en las consecuencias climáticas directas del posible colapso: inviernos más fríos en el norte de Europa, alteraciones de las lluvias tropicales o cambios en las tormentas atlánticas.

Sin embargo, este nuevo trabajo ha puesto su foco en otro mecanismo potencialmente peligroso para la salud humana: el océano dejaría de actuar como sumidero de carbono y empezaría a liberar enormes cantidades de dióxido de carbono hacia la atmósfera.

Según los mismos autores del estudio, el posible colapso de la AMOC daría lugar a una reorganización profunda de la circulación oceánica global.

Aumentaría la convección en el Océano Austral, alrededor de la Antártida, dando lugar a un ascenso de aguas profundas ricas en carbono acumulado durante siglos e incluso milenios, y liberándolo a la atmósfera.

Las simulaciones del estudio estiman que este fenómeno incrementaría la concentración atmosférica de dióxido de carbono entre 47 y 83 partes por millón (ppm) adicionales.

Para ponernos en contexto, antes de la Revolución Industrial, la concentración rondaba las 280 ppm, y hoy en día ya supera las 420 ppm.

El carbono extra, además, añadiría 0,2ºC más al calentamiento global, una cifra que puede sonar modesta, pero que se suma a las décimas adicionales que han ido aumentando progresivamente durante los últimos años por diversos motivos.

Paradójicamente, mientras algunas regiones del hemisferio norte se enfriarían de forma intensa, la Antártida podría calentarse varios grados.

De hecho, los investigadores calculan que el Ártico podría registrar descensos de hasta 7ºC de temperatura, mientras que el hemisferio sur experimentaría un calentamiento significativo.

Para España en particular, un colapso de la AMOC se traduciría en cambios importantes en los patrones atmosféricos y en los ciclos de precipitaciones.

Aunque la península ibérica no sufriría una reducción extrema de temperatura, como sí podría suceder en los países del norte de Europa, sí que podrían sufrir e intensificarse fenómenos meteorológicos extremos, potenciar más si cabe las sequías mediterráneas y modificar la dinámica de las tormentas atlánticas.

Los autores del estudio recuerdan que los océanos han absorbido alrededor de un 25% del dióxido de carbono emitido por la actividad humana desde la era industrial.

Si este enorme almacén de carbono empieza a revertirse, el cambio climático se aceleraría incluso reduciendo nuestras propias emisiones atmosféricas totalmente.

Aunque el colapso completo de la AMOC no es inevitable ni inmediato, existen incertidumbres importantes sobre cuándo podría producirse una transición abrupta, por lo que sería necesario llevar a cabo cambios políticos y medioambientales profundos, y prepararse adecuadamente para las potenciales consecuencias.