Mikaela Hukkanen.

Mikaela Hukkanen.

Ciencia

Mikaela investiga maternidad y longevidad: “Invertir mucha energía en la reproducción puede reducir la esperanza de vida”

Un análisis de casi 15.000 mujeres del Finnish Twin Cohort vincula número de hijos y edad del primer parto con supervivencia.

Más información: Confirmado, la longevidad se hereda: más del 50% de la esperanza de vida depende de los genes y no del ambiente

Publicada
Las claves

Las claves

Un estudio con más de 14.800 mujeres finlandesas asocia la historia reproductiva con la esperanza de vida y el envejecimiento biológico.

Las mujeres con dos o tres hijos y maternidad algo más tardía mostraron señales más favorables de supervivencia y envejecimiento biológico.

Tener muchos hijos, ninguno o ser madre muy joven se relacionó con un envejecimiento algo más acelerado.

El contexto social e histórico influye en los resultados y no se pueden hacer recomendaciones individuales basadas solo en este estudio.

La maternidad puede dejar una huella más profunda que la que aparece en una biografía familiar. Un estudio publicado en Nature Communications sugiere que la historia reproductiva de una mujer se asocia con su esperanza de vida y con señales medibles de envejecimiento biológico.

El trabajo, liderado por Mikaela Hukkanen, utilizó datos del Finnish Twin Cohort, una gran cohorte finlandesa de gemelos. Los investigadores modelizaron la trayectoria reproductiva de 14.836 mujeres y estudiaron su supervivencia a lo largo del tiempo.

Además, el equipo analizó el envejecimiento biológico en una submuestra de 1.054 participantes mediante PCGrimAge, un reloj epigenético basado en marcas de metilación del ADN y diseñado para estimar riesgo de mortalidad y deterioro biológico.

La idea de fondo conecta con una hipótesis clásica de la biología evolutiva. Los organismos tienen recursos limitados, como energía y tiempo, y deben repartirlos entre reproducirse, reparar tejidos, mantener funciones corporales y sobrevivir.

La Universidad de Helsinki resume el resultado con cautela: a nivel poblacional, las madres de familias numerosas, las mujeres sin hijos y quienes tuvieron su primer hijo a una edad muy temprana parecían envejecer algo más rápido que otras mujeres.

Depende también del contexto social

El patrón no fue lineal, sino en forma de U. Las mujeres con perfiles reproductivos intermedios, especialmente aquellas con dos o tres hijos y maternidad algo más tardía, mostraban en promedio señales más favorables de supervivencia y envejecimiento.

Eso no significa que tener dos o tres hijos sea una receta de longevidad. El estudio observa asociaciones en grandes grupos, no destinos individuales, y no permite afirmar que una decisión reproductiva concreta cause por sí sola más o menos envejecimiento.

Scientific American subrayó precisamente ese matiz: los datos proceden de una cohorte concreta de mujeres finlandesas, nacidas entre finales del siglo XIX y mediados del XX, con condiciones sociales muy distintas a las actuales.

Ese contexto histórico importa mucho. No es lo mismo ser madre en una Finlandia rural de hace un siglo que en una sociedad actual con anticoncepción, atención obstétrica moderna, bajas parentales, cambios laborales y familias más pequeñas.

También hay posibles factores de confusión. No tener hijos puede relacionarse con problemas previos de salud, circunstancias socioeconómicas, infertilidad o decisiones vitales; y tener muchas criaturas puede depender de normas culturales, acceso sanitario o carga doméstica.

La parte más interesante del estudio está en que conecta supervivencia real con relojes biológicos. No se limita a contar años vividos, sino que intenta medir si el cuerpo muestra marcas moleculares compatibles con un envejecimiento más acelerado.

Los relojes epigenéticos no son una bola de cristal, pero se han convertido en una herramienta útil para estudiar envejecimiento. Miden patrones químicos del ADN que cambian con la edad y se relacionan con salud futura y mortalidad.

En ese marco, la maternidad aparece como una experiencia biológica de alto coste, pero también compleja. Embarazo, lactancia, recuperación, apoyo familiar, estrés, salud previa y entorno social pueden inclinar el resultado en direcciones distintas.

La conclusión más fina no es que la maternidad rejuvenezca o envejezca siempre. Lo que muestra este estudio es que el calendario reproductivo y el número de hijos parecen formar parte del modo en que el cuerpo acumula desgaste.