Mina de Riotinto.

Mina de Riotinto. Europa Press

Ciencia

España busca independencia: explotará sus minerales críticos para importar menos del 65% desde países como China

Asturias se posiciona como lugar clave de la minería circular para reutilizar residuos y revitalizar antiguas cuencas industriales en España.

Más información: China cambia la historia humana: halla herramientas avanzadas de hace 160.000 años de antiguos homínidos

J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las claves

España impulsa un Plan Nacional de Exploración Minera con 182 millones para reducir la dependencia de minerales críticos extranjeros.

El país posee al menos 22 de los 34 minerales críticos identificados por la UE y aspira a cubrir un 10% del consumo europeo y refinar hasta el 40%.

El enfoque incluye reciclaje, minería circular y plantas de refino cercanas a los yacimientos para dinamizar las comarcas mineras.

El Gobierno busca agilizar permisos y sortear la oposición social, mientras Europa refuerza alianzas con Canadá y Australia para diversificar el suministro.

Europa ha descubierto que la transición energética no solo depende del sol y el viento, sino también de lo que se esconde bajo tierra. En ese tablero geopolítico, España ha decidido mover ficha para reducir su dependencia exterior y reforzar su autonomía industrial.

El impulso hacia las energías renovables ha traído consigo una paradoja incómoda: cuanto más avanza la electrificación, mayor es la necesidad de minerales críticos. China domina buena parte de esta cadena de suministro, especialmente en litio y tierras raras, lo que inquieta a Bruselas.

Aunque la Unión Europea ha logrado reducir su dependencia de combustibles fósiles, el riesgo ahora es sustituir esa vulnerabilidad por otra distinta. Sin alternativas sólidas, Europa podría pasar de depender energéticamente de Estados Unidos a hacerlo de Pekín en sectores clave, como explica la periodista Belén Carreño en Agenda pública.

Para evitarlo, la UE ha aprobado la Ley de Materias Primas Fundamentales, pero los tiempos juegan en contra. Desarrollar un proyecto minero puede llevar entre siete y 10 años, un plazo que choca con la urgencia de la transición energética.

En este contexto, España ha activado su primer Plan Nacional de Exploración Minera en medio siglo, con una inversión inicial de 182 millones de euros. El foco está en el litio, especialmente en la denominada Ruta de la Plata, con potencial estratégico para la automoción eléctrica.

Minerales críticos en España

El país cuenta con una ventaja significativa: posee al menos 22 de los 34 minerales críticos identificados por la UE y es un actor destacado en la producción de cobre. El objetivo es cubrir un 10% del consumo europeo y refinar hasta el 40%.

El plan no se limita a extraer recursos. También apuesta por el reciclaje y la minería circular, recuperando materiales de antiguas explotaciones. Regiones como Asturias se perfilan como clave, con empresas públicas como Hunosa participando en esta transformación industrial.

Además, se pretende situar las plantas de refino cerca de los yacimientos, lo que permitiría reducir costes logísticos y dinamizar económicamente las comarcas mineras. La idea es que el valor añadido no se pierda fuera del territorio.

Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo la burocracia y la oposición social por el impacto ambiental. El Gobierno busca acelerar los permisos y alinearse con los plazos europeos, que fijan un máximo de 27 meses para proyectos estratégicos.

A nivel internacional, Europa también refuerza alianzas con países como Canadá y Australia, claves para diversificar el suministro. Ambos socios ofrecen recursos y tecnología que pueden reducir la dependencia de China en sectores críticos.

El objetivo final no es la autosuficiencia total, sino evitar que un solo país concentre más del 65% del suministro. Para ello, se controlarán las inversiones extranjeras y se implementará un sistema de trazabilidad que garantice el destino de los minerales.

España, al igual que el resto de Europa, asume que la transición ecológica exige decisiones complejas. Apostar por una minería más sostenible se presenta como una pieza imprescindible para lograr una verdadera independencia estratégica en el nuevo escenario energético.