Ni en los Pirineos ni en Picos de Europa: el jabalí más grande de España se esconde con sus 200 kilos en un rincón de Galicia

Ni en los Pirineos ni en Picos de Europa: el jabalí más grande de España se esconde con sus 200 kilos en un rincón de Galicia

Ciencia

Ni en los Pirineos ni en Picos de Europa: el jabalí más grande de España se esconde con sus 200 kilos en un rincón de Galicia

“Vakamulo” no es una subespecie: es un apodo popular para ejemplares descomunales que prosperan en la Ribeira Sacra entre viñedos y monte.

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Las claves

En Galicia se han detectado ejemplares de jabalí conocidos como 'vakamulo', que pueden alcanzar los 200 kilos de peso, mucho más que un jabalí común.

La presencia de estos enormes jabalíes se atribuye a la abundancia de alimento, refugio, longevidad y la dureza del terreno en zonas como la Ribeira Sacra y los Cañones del Sil.

El auge de la población de jabalíes en Galicia ha provocado miles de avisos por daños agrícolas y accidentes de tráfico, generando preocupación en las zonas rurales.

Estos jabalíes gigantes son casos excepcionales dentro de una población abundante y adaptada, y se han convertido en símbolo del cambio y expansión de la fauna silvestre gallega.

Cuando se piensa en grandes animales salvajes de la península, la imaginación suele viajar a los osos del Cantábrico, a los lobos del noroeste o a los linces del sur. Pero en Galicia, lejos de esos focos más habituales, lleva tiempo ganando fama otro protagonista mucho menos elegante y bastante más imprevisible.

El llamado vakamulo, un jabalí descomunal que puede rondar los 200 kilos y que se mueve en algunos de los parajes más abruptos de la Ribeira Sacra y los Cañones del Sil. La comparación impresiona porque un jabalí común suele quedarse muy por debajo de ese peso.

El término no nace de ningún catálogo zoológico, sino del habla popular de cuadrillas y monteros. Según las informaciones publicadas en Galicia y en la prensa nacional, el nombre empezó a usarse para describir ejemplares que, por tamaño, potencia y corpulencia, recordaban más a una mezcla entre vaca y mulo que a un jabalí corriente.

Ese crecimiento extraordinario no se explica por una mutación misteriosa, sino por una combinación de disponibilidad de alimento, refugio, edad y un terreno muy duro que favorece animales especialmente fuertes.

El escenario ayuda mucho a entender el fenómeno. Los Cañones del Sil, con laderas escarpadas, manchas boscosas densas y zonas poco transitadas, ofrecen escondite, agua y un mosaico de cultivos y monte que resulta ideal para el jabalí.

Viven más años

Son animales oportunistas, omnívoros y muy adaptables, así que prosperan bien allí donde encuentran comida fácil y menor presión humana directa. En esa mezcla de barrancos, viñedo, bosque y maleza, algunos ejemplares logran sobrevivir más años, moverse con relativa tranquilidad y alcanzar tamaños muy llamativos.

Lo importante es que detrás del mito hay también un problema muy real. Galicia registró en 2024 miles de avisos por daños agrícolas y varios miles de incidencias vinculadas a jabalíes, incluidos accidentes de tráfico, una cifra que ayuda a entender por qué la especie se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de muchas zonas rurales.

El aumento de población durante las últimas décadas hace que aparezcan con más frecuencia ejemplares muy grandes, pero también dispara los conflictos con cultivos, carreteras y núcleos habitados. El vakamulo atrae clics y curiosidad, sí, pero forma parte de una expansión mucho más amplia.

Que haya jabalíes de hasta 200 kilos no significa que todos los de Galicia entren en esa categoría, ni que estemos ante una subespecie formalmente reconocida.

La propia información publicada los presenta más bien como ejemplares excepcionales dentro de una población abundante y muy bien adaptada al terreno gallego. Eso no les quita interés; al contrario, explica mejor por qué se han convertido en símbolo de una fauna que cambia deprisa y se mueve cada vez más cerca del ser humano.