Ni los ríos del norte ni los humedales del este: el visón europeo resiste en España como el último bastión de la especie

Ni los ríos del norte ni los humedales del este: el visón europeo resiste en España como el último bastión de la especie

Ciencia

Ni en el Ebro riojano ni en las cuencas de Álava: el visón europeo resiste en España como el último bastión de la especie

Los equipos de conservación están trabajando con técnicas de reproducción asistida e inseminación artificial para garantizar el futuro de la especie.

Más información: El visón europeo, en peligro crítico de extinción: así se ha ido reduciendo su población en los últimos 12 años.

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Las claves

En España quedan menos de 150 visones europeos en libertad, siendo el país el último gran refugio de la especie.

Se utilizan técnicas de inseminación artificial y reproducción asistida para asegurar la supervivencia y diversidad genética del visón europeo.

En 2025 nacieron 17 crías en centros especializados, que fueron liberadas en hábitats seleccionados para reforzar las poblaciones salvajes.

El principal obstáculo para la recuperación del visón europeo es la competencia y las enfermedades transmitidas por el visón americano, una especie invasora.

El visón europeo está realmente en un punto crítico, con una población estimada en España de menos de 150 ejemplares en libertad. Estando en una situación de vulnerabilidad extrema, los expertos están haciendo todo lo posible para garantizar el futuro de la especie.

Actualmente, está considerado como el mamífero más amenazado de Europa y su supervivencia depende de una estrategia científica a contrarreloj. Ante el fracaso de algunos intentos de cría natural en cautividad, los expertos han recurrido a la inseminación artificial como la herramienta definitiva para evitar su desaparición inmediata.

El proyecto, liderado por centros como la Fundación FIEB, usa técnicas de reproducción asistida para maximizar la diversidad genética del visón y garantizar el nacimiento de nuevos miembros para la especie a corto plazo, aunque como en cualquier caso también hay riesgos que asumir.

La intervención humana, en este caso, es un factor determinante porque permite cruzar ejemplares que, por comportamiento o distancia geográfica, no lograrían reproducirse por sí solos. Si bien en otras circunstancias lo mejor es mantener distancia para dejar que la naturaleza siga su curso, en este caso hay que intervenir.

El visón europeo sigue en peligro crítico.

El visón europeo sigue en peligro crítico.

La lucha por la supervivencia

Durante la última campaña, estos esfuerzos biotecnológicos han dado resultados esperanzadores, permitiendo el nacimiento de nuevas camadas destinadas a reforzar las poblaciones salvajes.

En la temporada de 2025, estos esfuerzos dieron frutos con el nacimiento de 17 crías en centros especializados, las cuales posteriormente fueron liberadas en hábitats seleccionados para reforzar las poblaciones salvajes.

Pequeños pasos que, poco a poco, van aumentando ese número de visones, pero todavía queda un largo camino por recorrer porque la especie necesita asentarse mucho más.

El mayor obstáculo en todo esto para la especie sigue siendo el mismo: la presencia del visón americano, otra especie invasora que dificulta muchísimo la expansión del europeo debido a que lo deja sin recursos.

El visón americano es más grande y agresivo, no solo compite por el alimento y el espacio, sino que transmite enfermedades letales para el ejemplar autóctono.

Por ello, cada ejemplar nacido mediante inseminación artificial es sometido a un riguroso proceso de preparación antes de ser liberado en "zonas seguras" previamente controladas por los técnicos de medio ambiente.

A pesar de todo, los datos de 2025 y principios de 2026 reflejan un optimismo cauto entre la comunidad científica. Los éxitos de reincorporación en cauces fluviales específicos han demostrado que la especie puede recuperar terreno si se mantiene el ritmo de cría asistida.

En España, las sueltas de visón europeo se concentran en las cuencas fluviales de La Rioja, Navarra y el País Vasco, destacando zonas críticas como los ríos Arga, Aragón y Najerilla, además de los humedales de Salburua. Nuestro país es considerado el último gran bastión de la especie.

El objetivo final no es solo mantener al visón europeo en centros de conservación, sino lograr que vuelva a ser el dueño de los ríos europeos, desde los Pirineos hasta el este del continente. Pero es un proceso largo que debe ser vigilado y controlado, por ahora.