Fósil de pterodáctilo. Pexels
España cambia el Jurásico al encontrar un centenar de fósiles de un importante reptil volador de hace 150 millones de años
Un equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis encuentra más de un centenar de fósiles de un reptil volador en Teruel.
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No parece real, pero lo cierto es que lo es: un equipo de paleontólogos de la Fundación Dinópolis ha descubierto en El Castellar (Teruel) el mayor conjunto de fósiles de un reptil volador del Jurásico hallado hasta la fecha en la península ibérica.
El hallazgo, que suma más de cien huesos de 150 millones de años de antigüedad, arroja nueva luz sobre la evolución de los pterosaurios en Europa. Con esto, Teruel se consolida como referente mundial de la paleontología, siendo cuna de un descubrimiento clave para entender la evolución de estos reptiles voladores.
Entre esos más de 100 fósiles encontrados, se han agrupado fragmentos de mandíbula, vértebras cervicales, una escápula-coracoides y falanges alares, es decir, partes muy importantes del animal prehistórico que incluso permiten hacer un mejor esquema de su fisonomía y características.
El estudio, publicado en la revista Journal of Iberian Geology, representa la investigación y hallazgo registrado de cualquier tipo de reptil volador del Jurásico en toda la península ibérica.
Teruel, hogar de un centenar de fósiles de pterosaurios.
España, hogar de los dinosaurios
Los fósiles fueron hallados en el yacimiento denominado "El Pozo", donde las excavaciones continúan revelando el potencial paleontológico de la zona. Los expertos de la Fundación Dinópolis ya conocían la riqueza del lugar por estudios previos de otros reptiles y dinosaurios, pero esto ha sorprendido a todos.
Al inspeccionar capas de roca del Jurásico Superior, detectaron fragmentos óseos que asomaban en la superficie debido a la erosión natural. A diferencia de los huesos de dinosaurios gigantes -que son macizos, fuertes y resistentes-, los huesos de los pterosaurios son huecos y finos como el papel, por lo que hay que manipularlos con sumo cuidado.
Los técnicos especializados en la investigación eliminaron la roca sobrante grano a grano bajo el microscopio para poder estudiar en profundidad cada uno de los fósiles que componen este descubrimiento.
Una vez limpios, los paleontólogos compararon la forma de las vértebras y los fragmentos de mandíbula con otros fósiles del mundo para confirmar que, efectivamente, se trataba de pterosaurios sin ningún tipo de duda o error.
Gracias a este gran trabajo, ahora sabemos con seguridad que este reptil volador probablemente sobrevolaba las zonas húmedas de Teruel buscando alimento, conviviendo con una fauna rica en tortugas, cocodrilos y peces que también han aparecido en el yacimiento de "El Pozo".
Grosso modo, el hallazgo es clave porque documenta la presencia de estos animales que convivieron con los dinosaurios en nuestro hogar, cuando los continentes empezaban a separarse, alterando la costa y la montaña del territorio -en este caso, Teruel-. El estudio coloca a España en el centro del mapa para resolver los misterios de la evolución del vuelo en la era de los dinosaurios.