Ilustración del telescopio Kepler de la NASA .

Ilustración del telescopio Kepler de la NASA . NASA

Ciencia

Astrónomos reducen de 6.000 a 45 los planetas candidatos para iniciar una búsqueda masiva de vida extraterrestre

Con Gaia y catálogos públicos, un estudio selecciona 45 exoplanetas rocosos en zona habitable como prioridad para analizar atmósferas, sin prometer vida.

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Las claves

Un equipo de astrónomos ha reducido de más de 6.000 a solo 45 los exoplanetas prioritarios para buscar vida extraterrestre.

La nueva lista selecciona mundos rocosos con condiciones potenciales para albergar agua líquida en superficie, aunque no se afirma que sean habitables.

El estudio utiliza datos de Gaia y catálogos públicos, aplicando el concepto de zona habitable en tres dimensiones para filtrar los mejores candidatos.

Entre los planetas destacados están TRAPPIST-1, Proxima Centauri b y Kepler-186f, y algunos presentan órbitas elípticas que afectan su habitabilidad.

La caza de vida fuera de la Tierra ya no es un juego de números sin brújula. Con más de 6.000 exoplanetas confirmados y miles de candidatos esperando verificación, el reto se parece cada vez más a priorizar bien el tiempo de telescopio.

En ese contexto, un equipo de astrónomos ha presentado una selección de 45 mundos rocosos que, por su tamaño y por la energía que reciben de su estrella, merecen estar en la primera fila de los próximos estudios de atmósferas. La idea es simple: mirar mejor, no mirar más.

La lista se ha publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y está firmada, entre otros, por Gillis Lowry (San Francisco State University) y Abigail Bohl (Cornell). El trabajo se apoya en datos de Gaia (para afinar propiedades estelares) y en catálogos públicos de exoplanetas para filtrar candidatos comparables.

Lo que une a esos 45 objetivos no es que sean habitables (eso hoy no puede afirmarse), sino que cumplen condiciones que permiten plantear una pregunta concreta: ¿podrían sostener agua líquida en superficie si su atmósfera acompaña? Ese matiz es el que convierte un hallazgo en estrategia.

Para ordenarlos, los autores usan el concepto de zona habitable, la conocida región tipo “Ricitos de Oro”. Pero aquí aparece la primera vuelta de tuerca: no se limitan a un anillo plano alrededor de la estrella, también exploran una zona habitable 3D más estricta para separar candidatos al límite de los más sólidos.

Algunos sin órbita estable

El resultado mezcla nombres muy mediáticos con otros menos citados. En el escaparate aparecen TRAPPIST-1, Proxima Centauri b o Kepler-186f, junto a sistemas que suelen pasar desapercibidos fuera del circuito académico. En esa mezcla está la gracia: ampliar el radar sin perder rigor.

Además, el estudio no evita un tema incómodo: algunos planetas de la lista tienen órbitas elípticas y entran y salen de la zona habitable a lo largo del año. Eso permite testear una duda clave de astrobiología: si la habitabilidad necesita estabilidad continua o tolera “temporadas” de calor y frío.

Aquí conviene bajar el hype con una frase: zona habitable no significa vida. La energía que llega a un planeta es solo una pieza del puzle; después vienen la química atmosférica, el campo magnético, la actividad de la estrella y el historial geológico. Y ahí es donde se decide todo.

De hecho, muchas estrellas anfitrionas son enanas rojas, buenas para detectar tránsitos pero también propensas a llamaradas que pueden erosionar atmósferas. Por eso esta lista funciona como guía de observación: ayuda a elegir dónde merece la pena invertir espectroscopía fina y campañas largas, no solo una foto rápida.

El calendario también pesa. NASA y otras agencias ya preparan la siguiente generación de instrumentos pensados para caracterizar mundos tipo Tierra, y la propia NASA describe el futuro Habitable Worlds Observatory como una misión diseñada para encontrar y estudiar exoplanetas parecidos al nuestro buscando posibles señales de vida.