Recreación de mujeres en la prehistoria.

Recreación de mujeres en la prehistoria. Tom Björklund

Ciencia

Cambian las normas de la prehistoria: huesos de 7.000 años confirman el reparto de tareas entre hombres y mujeres

Dos comunidades neolíticas separadas por 4 km muestran normas funerarias distintas, mientras los marcadores óseos apuntan a trabajos compartidos.

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Las claves

Un estudio de 125 esqueletos del Neolítico en Hungría revela que la división de tareas entre hombres y mujeres era más flexible de lo que se pensaba.

Los análisis óseos muestran que las actividades físicas exigentes no estaban limitadas a un solo sexo y que existían excepciones a las normas rituales de género.

En uno de los yacimientos, una mujer fue enterrada con atributos y marcas de actividad típicamente asociadas a varones.

La investigación concluye que las normas sociales de género eran claras en los rituales funerarios, pero el trabajo diario permitía solapamientos y trayectorias individuales diversas.

En el Neolítico europeo, las tumbas han funcionado durante décadas como un atajo narrativo: postura del cadáver, ajuar, sexo biológico y, a partir de ahí, una división del trabajo casi automática. Un nuevo análisis bioarqueológico propone ir al hueso.

El estudio, publicado en American Journal of Biological Anthropology, revisa 125 esqueletos adultos de dos comunidades cercanas de la microregión de Polgár (Hungría) y compara lo que el cuerpo archiva con lo que el funeral declara.

Los yacimientos están separados por apenas cuatro kilómetros, pero pertenecen a fases distintas: Polgár-Ferenci-hát (ca. 5300–5070 a.C.) y Polgár-Csőszhalom (ca. 4800–4650 a.C.). Esa proximidad permite contrastar normas sin cambiar de paisaje.

En Ferenci-hát, el registro funerario es relativamente sobrio: cuerpos flexionados, poca diferenciación y ajuares escasos. Csőszhalom, en cambio, muestra reglas más marcadas, con posiciones laterales diferentes por sexo y objetos más codificados.

Para medir actividad cotidiana, el equipo utiliza tres marcadores: espondilólisis lumbar (carga repetida en la columna), entesopatías en el húmero (uso muscular reiterado) y facetas metatarsales (posturas con hiperextensión de los dedos, compatibles con arrodillamiento prolongado).

roles de género flexibles

El contraste más nítido aparece en la espalda. En Csőszhalom la espondilólisis es mucho más frecuente que en Ferenci-hát, lo que sugiere rutinas físicamente exigentes o repetitivas. Y, de forma significativa, no se reparte solo en un sexo.

El brazo aporta otra pista: en ambos yacimientos, los hombres muestran un patrón particular en el húmero derecho, compatible con uso unilateral intenso. Los autores lo comparan con gestos repetidos de golpeo o lanzamiento, más que con esfuerzos simétricos.

Los pies cuentan una historia menos espectacular, pero muy reveladora. Aproximadamente un tercio de los individuos presenta facetas metatarsales, señal de posturas mantenidas. En Csőszhalom, este rasgo es más común en quienes fueron enterrados con herramientas pulidas.

De esta forma, los desgastes y exigencias en distintos huesos del cuerpo tiene unos patrones que se repiten en ambos sexos, aunque no en el 100% de los casos. Y hay al menos una mujer enterrada con atributos típicamente asociados a varones y con las mismas huellas de actividad.

La conclusión no es que todo valía, sino que sí existían roles de género estructurados que convivían con trayectorias individuales diversas. Dicho de otro modo: la norma social podía ser clara en el ritual, pero el trabajo cotidiano admitía excepciones y solapamientos.

Además, la comparación sugiere que la rigidez no es una esencia neolítica, sino una elección cultural concreta. Ferenci-hát parece menos ritualística en la puesta en escena funeraria; Csőszhalom muestra una gramática simbólica del género mucho más explícita.