EE.UU. cambia las normas y acoge una inesperada solución a su mayor problema:  la plaga de ratas se topa con su peor enemigo

EE.UU. cambia las normas y acoge una inesperada solución a su mayor problema: la plaga de ratas se topa con su peor enemigo

Ciencia

EEUU cambia las normas y encuentra una inesperada solución a su mayor problema: adiós a la plaga de ratas

Las temperaturas extremas de Nueva York han sido la clave para encontrar al peor enemigo de las ratas: la gran plaga llega a su fin.

Más información: El drama de la ciudad de Nueva York: más ratas que personas por culpa de una crisis higiénica histórica.

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Las claves

El frío extremo que ha azotado Nueva York este invierno ha reducido significativamente la plaga de ratas en la ciudad.

Las bajas temperaturas provocan que las ratas dejen de reproducirse y aumentan el índice de mortalidad entre los ejemplares más débiles.

Durante las olas de frío, disminuye la basura expuesta en las calles, reduciendo la principal fuente de alimento de las ratas.

Las autoridades aprovechan estos periodos para intensificar medidas de control, aunque reconocen que la plaga no desaparecerá por completo.

Nueva York lleva años combatiendo una incesante plaga de ratas. Las redes sociales están llenas de vídeos donde se muestra cómo esta especie invasora se ha hecho con las calles de la Gran Manzana, apoderándose de los metros, las alcantarillas y hasta los propios edificios.

Frente a un desesperante panorama, los expertos se han topado con una solución infalible gracias al frío extremo que ha azotado la ciudad de EEUU este invierno: las bajas temperaturas. Si bien es cierto que las ratas tienen altas capacidades adaptativas, y que pueden soportar muy bien ambientes fríos, la helada de este año lo ha cambiado todo.

Los científicos y profesionales tras la solución para acabar con las ratas ya la han encontrado: el frío intenso es lo que Nueva York necesita para que la plaga de ratas que se expande por la ciudad frene en seco y ayude a limpiar las calles.

El frío extremo de Nueva York acaba con la plaga de ratas.

El frío extremo de Nueva York acaba con la plaga de ratas.

Con el frío extremo, se acabó la plaga

Los expertos señalan que, ante el frío intenso, las ratas priorizan la supervivencia individual y suelen dejar de reproducirse. Esto evita que nazcan nuevas camadas antes de la primavera y, por tanto, se reduce la cantidad de población activa de la especie, lo que desde luego permite que las calles se aireen un poco.

Además, los roedores más débiles, jóvenes, enfermos o malnutridos tienen altas probabilidades de morir por hipotermia si no logran encontrar un refugio con calefacción, por lo que en cierto modo ese frío extremo también sirve para reducir de manera "natural" la cantidad de individuos que pueblan Nueva York.

Y lo que más destacan los expertos es que durante esas olas de frío, hay menos personas en las calles y por tanto menos basura expuesta, lo que reduce su principal fuente de alimento y genera un estrés biológico que inhibe su fertilidad.

Se calcula que aproximadamente hay unos 3 millones de ratas en la ciudad -tres por cada ciudadano de Nueva York- por lo que estos periodos de invierno son vitales para que los profesionales puedan aplicar nuevas contramedidas para así pelear contra la invasión.

La administración de la ciudad aprovecha estos periodos para intensificar las medidas de control, como el uso de contenedores de basura cerrados (containerización), para que las ratas no encuentren alimento al salir de sus madrigueras.

No obstante, hay que tener en cuenta una cosa importante, y es que probablemente las ratas nunca desaparecerán del todo, ni con más trampas ni con las bajas temperaturas a las que se ha enfrentado la ciudad hace poco.

Instituciones como el Departamento de Salud de NYC aclaran que el frío no acabará con la plaga por completo, ya que muchas ratas se refugian en el metro o edificios donde las temperaturas son más estables, y ahí es más complicado actuar. Pero, eso sí, se puede reducir su número en grandes cantidades.