Imágenes del telescopio submarino KM3NeT.

Imágenes del telescopio submarino KM3NeT. Universidad de Granada

Ciencia

Nadie lo vio venir: la partícula fantasma más energética de la historia vino de agujeros negros que apuntan a la Tierra

Un neutrino récord de 220 PeV detectado por KM3NeT reabre el misterio: pudo venir no de una explosión, sino de un fondo difuso de blázares.

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Las claves

Un detector submarino en el Mediterráneo captó un neutrino con una energía récord de 220 petaelectronvoltios, nunca antes registrada.

El evento, denominado KM3-230213A, fue detectado por el telescopio de neutrinos KM3NeT/ARCA, anclado frente a Sicilia.

La posible explicación apunta a que estos neutrinos extremos provienen de blázares, núcleos de galaxias con agujeros negros supermasivos cuyos chorros apuntan hacia la Tierra.

El hallazgo sugiere que podría haber una población de aceleradores cósmicos generando estos neutrinos, en vez de un único suceso espectacular.

El 13 de febrero de 2023, en el fondo del Mediterráneo, pasó algo que no encaja bien con la intuición humana: un detector submarino registró el rastro de un neutrino tan energético que, en la práctica, era como atrapar una gota de tormenta llegada desde el otro lado del cosmos.

La señal se bautizó KM3-230213A y la captó KM3NeT/ARCA, el gran telescopio de neutrinos anclado frente a Sicilia que usa el mar como medio de detección. Aquel día operaba con 21 líneas, alrededor del 10% de su configuración final.

La reconstrucción del evento apunta a una energía del orden de 220 petaelectronvoltios (PeV) para el neutrino primario, un salto de más de un orden de magnitud respecto a los registros previos más extremos. La cifra es tan alta que obliga a replantear qué motores cósmicos pueden alcanzarla.

Para entender cómo se ve un neutrino, hay que fijarse en su firma indirecta: cuando interactúa cerca del detector, genera partículas secundarias que dejan un destello azul (Cherenkov) en el agua. Ese patrón de luz permite estimar dirección y energía, aunque con incertidumbres inevitables.

El primer gran misterio fue el silencio alrededor. En astrofísica multimessenger, una explosión o un estallido suele venir acompañado de fotones: rayos gamma, radio, óptico. En KM3-230213A no apareció una contrapartida electromagnética convincente, lo que empujó a pensar en un origen menos “puntual”.

Un milagro o un evento reiterativo

Ahí entra la hipótesis que está ganando fuerza: no un único culpable espectacular, sino una población de aceleradores trabajando en conjunto. Un nuevo análisis de la colaboración KM3NeT explora si un fondo difuso producido por muchos objetos podría explicar que, de vez en cuando, uno de esos neutrinos extremos nos golpee por azar.

Los sospechosos principales son los blázares, núcleos activos de galaxias con agujeros negros supermasivos que lanzan chorros relativistas. Cuando uno de esos chorros apunta casi de frente a la Tierra, su brillo aparente se dispara, y también su capacidad potencial para acelerar partículas a energías descomunales.

La estrategia del estudio es casi detectivesca: simular una población realista de blázares, calcular el flujo de neutrinos que producirían y comprobar si cuadra no solo con KM3NeT, sino también con lo que han visto —y, sobre todo, lo que no han visto— IceCube en la Antártida y el telescopio Fermi en rayos gamma.

Lo que no fue observado y swbería es la clave del descubrimiento. Si el universo estuviera lanzando neutrinos de cientos de PeV con frecuencia, habría más huellas equivalentes en otros observatorios. Las no detecciones por encima de decenas de PeV actúan como un corsé estadístico; la explicación tiene que caber dentro de él.

Por eso la propuesta del fondo de blázares resulta atractiva: permite un goteo continuo de eventos raros, sin exigir un estallido único y brillante que habría dejado rastros en varias longitudes de onda. Es una solución más aburrida que un cataclismo aislado, pero a veces la física prefiere lo aburrido.

Mientras, otros trabajos discuten alternativas, desde escenarios cosmogénicos ligados a rayos cósmicos ultraenergéticos hasta la posibilidad de física nueva o fuentes galácticas inusuales. La gracia del evento es precisamente que abre un rango energético donde casi no había datos.

Con más líneas instaladas y años de operación, KM3NeT podrá decir si KM3-230213A fue un golpe de suerte irrepetible o el primer aviso de una población entera de aceleradores capaces de fabricar neutrinos monstruosos.