Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han desarrollado un nuevo biotejido utilizando escamas de peces.

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han desarrollado un nuevo biotejido utilizando escamas de peces. Miguel Ángel Molina EFE

Ciencia

Escamas de pescado para la córnea artificial 'made in Spain': "Las de carpa son las que mejor resultado dan"

El daño grave de la córnea sólo se puede solucionar a día de hoy con un trasplante y en España hay casi 1.400 personas esperando uno

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Las claves

Investigadores españoles han desarrollado una córnea artificial a partir de escamas de pescado, siendo las de carpa las que ofrecen mejores resultados.

Esta nueva córnea puede cultivarse con células del propio paciente, lo que reduce el riesgo de rechazo y podría acortar las listas de espera para trasplantes.

El proceso incluye la limpieza y tratamiento de las escamas para obtener un material de colágeno sobre el que se siembran las células de la córnea humana.

La investigación está financiada con fondos públicos y busca ofrecer una solución innovadora para daños graves en la córnea o adelgazamientos severos.

La lista de espera en España para un trasplante de córnea es larga, pero la solución podría estar en una pescadería. Tal y como explica este artículo de EL ESPAÑOL, a pesar de que cada año se donan más córneas, a principios de 2025, 1.400 personas esperaban una.

Un nuevo tejido artificial creado por investigadores españoles podría sustituir esta capa del ojo en los casos de daño grave. Y sí, está hecho con desechos de pescado. En concreto, con las escamas de varios ejemplares que los investigadores fueron a comprar al mercado.

"Hemos probado muchos materiales y un día pensamos '¿por qué no una escama de pescado?'", explica Miguel Alaminos, catedrático de Histología de la Universidad de Granada (UGR) e investigador de este proyecto. "Son finas, transparentes, elásticas…".

Es decir, "casi como una córnea humana". Alaminos trabajó con su Grupo de Ingeniería Tisular de la Facultad de Medicina de la UGR, el Instituto de Investigación Biosanitaria (ibs.GRANADA) y con el Hospital Clínico Universitario San Cecilio.

En la lista de la compra de este equipo había sardinas, sargo, gallineta, salmón… pero lo más llamativo fue que, aunque algunas escamas de pescado funcionaban mejor que otras como córneas, en realidad casi todas aportaron buenos resultados.

"Las mejores escamas fueron las de carpa, un pescado muy frecuente en pantanos de toda España y algunos ríos. Fue un poquito mejor, pero también demostraron buena calidad el sargo, la gallineta o el salmón", detalla Alaminos.

Sólo la sardina resultó ser algo inferior "porque las escamas son un poco más finas y no suficientemente resistentes", sigue el investigador. Este equipo ha probado con éxito estas córneas en conejos, pero probarlas en humanos costará algo más de tiempo.

Ahora bien, consideran que podrán fabricar córneas artificiales. "En estos momentos, el daño grave de la córnea sólo puede tratarse con un trasplante. Y no sólo las listas de espera son un problema, sino también la posibilidad de que el huésped la rechace", dice.

Estas nuevas córneas no producirían rechazo porque se cultivan células de la córnea del paciente en ellas. Es decir, la idea es que el cuerpo reconozca como suyas propias esas membranas artificiales, una gran ventaja en este tipo de intervenciones.

"Entre las personas que trabajan en el campo es relativamente frecuente que alguien se roce con una rama y eso genere una úlcera con muy difícil solución. En esos casos, se podría quitar la córnea dañada y sustituirla por la artificial", sostiene Alaminos.

Pero no sólo eso. Al ser un material que el organismo tolera muy bien, este investigador considera que incluso podrá implantarse en pacientes que sufren un adelgazamiento de la córnea grave. "A veces se va haciendo más delgada y se puede terminar perforando".

En estos casos, al implantarla se podría reforzar. "Hay casos muy graves en los que se termina quitando el ojo. Este material podría darle más consistencia al ojo", pero insiste en que habrá que probarla en humanos para estar seguros de sus aplicaciones.

Para que una escama de pez se convierta en una córnea humana artificial tiene que, por supuesto, someterse a un tratamiento en el laboratorio. Después de encontrar el pescado apropiado hay que retirarle las escamas con pinzas, con mucho cuidado.

Experiencia con tejidos

Se lavan y se eliminan componentes peligrosos como las células de la epidermis del pez y también una capa de carbonato cálcico que pueden tener. Esto se hace con lavados con ácidos que también hay que limpiar posteriormente. Al final, queda lo fundamental.

Esto es, un material compuesto de fibras paralelas de colágeno sobre el que se cultivan células de la córnea del paciente obtenidas por biopsia. "Con todo eso, ya podemos considerarla una córnea artificial. Recuerda mucho a la estructura histológica de la córnea humana", asegura Alaminos.

La investigación es prometedora, pero la normativa para comenzar su experimentación clínica es compleja. "Tenemos que mandar un dossier de seguridad muy complejo a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), que lo analicen y luego empezará la fase clínica", dice.

El equipo de Alaminos, sin embargo, tiene experiencia en la experimentación con tejidos artificiales y también éxitos a su espalda. Son histólogos, estudiosos de las células y los tejidos a nivel microscópico, "como era Ramón y Cajal", apunta Alaminos.

"Somos un grupo de ingeniería tisular y desde hace 30 años nos dedicamos a los tejidos y los órganos artificiales", explica el catedrático de la UGR. En este tiempo, han desarrollado tres tejidos: las córneas artificiales, una piel artificial (Ugrskin) y un paladar artificial.

Precisamente, hace algo más de un año consiguieron que la Aemps autorizase Urgskin, una piel artificial a base de plasma sanguíneo y células del paciente mezcladas con agarosa procedente de algas y que ya se ha implantado en 25 grandes quemados.

"Nuestra Ugrskin sí que se puede poner hoy en día, se acepta muy bien y en cuestión de uno o dos meses ya no se distingue qué piel es artificial y cuál es la del propio paciente", explica Alaminos, que confía en que el periplo de estas córneas acabe siendo similar.

"La córnea tarda más en regenerarse porque no tiene riego sanguíneo, pero es de esperar que en seis meses o un año el tejido artificial esté perfectamente integrado. Quizá consigamos que se autoricen también, pero llevará tiempo", insiste.

Se trata de una investigación pionera en todo el mundo y "está al 100% financiada por fondos públicos", asegura Alaminos. "Me gusta pensar que, de vez en cuando, se hace algo bueno con los impuestos de los españoles".