Una liebre ibérica.

Una liebre ibérica.

Ciencia

Ni especies invasoras ni el calentamiento global: la amenaza que está diezmando a las liebres ibéricas en España

Se trata de un virus que saltó a las liebres en el 2018 y que todavía hoy sigue activo en el campo español.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

La liebre ibérica está siendo diezmada por la mixomatosis, un virus que saltó del conejo a la liebre en 2018 y se propaga por toda la Península Ibérica y Baleares.

El virus se transmite principalmente por picaduras de mosquitos y garrapatas, siendo los meses de julio a noviembre los de mayor riesgo para la especie.

El 32% de las liebres capturadas entre 2018 y 2025 ya presenta anticuerpos frente al virus, mostrando cierta resistencia biológica.

A pesar de algunos focos de control, la situación sigue siendo crítica y no existe aún una vacuna efectiva; la gestión sanitaria y la prevención son claves para frenar la enfermedad.

La liebre ibérica encadena varios años malos para su especie: está amenazada, pero no por el clima ni por especies invasivas. Este mamífero 100% español lucha contra un microbio que está transformando los campos tradicionales de nuestro país.

Se trata de la mixomatosis, un virus que saltó del conejo a la liebre en 2018. Desde entonces, la enfermedad ha diezmado poblaciones enteras, extendiéndose de forma implacable por toda la geografía de la Península Ibérica y las Baleares.

Ignacio García, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Córdoba, ha calculado que el 32% de las liebres capturadas entre 2018 y 2025 presenta ya anticuerpos frente al virus, señal de una resistencia biológica que empieza a emerger.

No obstante, el virus mixoma sigue circulando con muchísima fuerza en este 2026. La transmisión se produce principalmente a través de picaduras de mosquitos y garrapatas, convirtiendo a los insectos hematófagos en los vectores más peligrosos de nuestro entorno natural.

Las épocas de mayor riesgo coinciden con el calor, desde julio hasta noviembre. Los cazadores deben desparasitar rigurosamente a sus perros antes de cada jornada y evitar siempre abandonar vísceras o restos biológicos en el terreno de caza.

Liebres afectadas

Si encontramos una liebre muerta, la manipulación debe ser extremadamente cuidadosa. Es obligatorio usar guantes y bolsas herméticas para evitar que los parásitos infectados salten a otros ejemplares o dispersen la enfermedad por nuevas áreas del campo.

El protocolo recomendado por expertos incluye el entierro inmediato de los cadáveres hallados. Si es posible, se debe emplear cal viva en el proceso, garantizando así la desinfección total del foco y minimizando el riesgo biológico para la fauna.

La ciencia todavía busca una vacuna determinante que frene esta sangría de ejemplares. Al tratarse de un proceso vírico, los antibióticos resultan totalmente inútiles, dejando la supervivencia en manos de la investigación y de una gestión poblacional muy coordinada.

Afortunadamente, existen cinco áreas de control estratégico donde la situación parece estabilizarse. En estas zonas no se han detectado mutaciones peligrosas del virus, ofreciendo una esperanza para la recuperación futura de esta especie tan nuestra.

No debemos olvidar otras amenazas silenciosas que complican el estado sanitario de la liebre. Enfermedades como la tularemia, la leishmaniosis o la fiebre Q debilitan a los animales, haciéndolos mucho más vulnerables ante el ataque mortal del mixoma.

La situación en provincias como Sevilla sigue siendo crítica durante esta temporada de 2026. El sentir de los galgueros refleja una mezcla de tristeza y urgencia por proteger a un animal tan fuerte como vulnerable ante la terrible enfermedad.