Una mujer haciéndose una mamografía.

Una mujer haciéndose una mamografía. iStock

Ciencia

Golpe español al cáncer de mama: las muertes caen un 42% en los últimos 30 años a pesar de subir un 65,5% los casos

La dinámica es opuesta en los países con menos ingresos: la incidencia es menor, aunque crece con fuerza, y la mortalidad es muy alta

Más información: La imparable escalada del cáncer de mama en España: el número de casos aumenta un 35,8% en los últimos 10 años

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Las claves

En España, la mortalidad por cáncer de mama ha disminuido un 41,9% en los últimos 30 años, a pesar de que los casos diagnosticados han aumentado un 65,5%.

El descenso de la mortalidad en España es superior a la media de los países de altos ingresos, donde la reducción ronda el 30%.

La inequidad global es notable: los países pobres han visto aumentar un 147% la incidencia y un 99,3% la mortalidad por cáncer de mama desde 1990.

Hasta el 28% de la carga global del cáncer de mama se atribuye a factores prevenibles como consumo de carne roja, tabaco, azúcar alta, obesidad, alcohol y falta de ejercicio.

El abordaje del cáncer de mama en España va por una buena senda. Si bien sigue siendo el cáncer más diagnosticado entre las españolas, sus cifras de mortalidad han descendido en las últimas décadas. Y así lo demuestra un nuevo estudio internacional.

Este trabajo ha sido publicado en la revista científica The Lancet Oncology y analiza el cambio en la incidencia y la mortalidad ajustadas a la edad de este tipo de cáncer entre los años 1990 y 2023. Se pueden encontrar datos de 204 países de todo el mundo.

España, junto a los demás países ricos, se encuentran en una posición de privilegio: en este grupo la incidencia de este cáncer se ha mantenido más o menos estable, pero la mortalidad ha descendido de forma drástica. En nuestro caso, ha caído un 41,9%.

"Los datos de España hablan muy bien de nuestro sistema sanitario y su estrategia en la lucha contra el cáncer de mama entre 1990 y 2023", explica Alejandro Pérez Fidalgo, del servicio de Oncología y Hematología del Instituto de Investigación Sanitaria Clínico Valencia (Incliva) a Science Media Centre (SMC).

Pérez Fidalgo destaca que la incidencia de este cáncer en España creció un 65,5% en este período: "Que haya muchos más casos nuevos y, aun así, caiga casi un 42% la mortalidad en un mismo período es un gran hito sanitario por el que deberíamos felicitarnos".

La reducción del cáncer de mama en España es superior a la media calculada en los países con altos ingresos, que se sitúa en torno al 30%. Los expertos achacan estas buenas cifras a que el esfuerzo sanitario de realizar pruebas de detección, diagnóstico y los nuevos tratamientos ha funcionado.

Según las cifras del estudio, en 2023 se produjeron 24.900 diagnósticos, un 65,5% más de los que se produjeron en 1990, y 7.890 muertes, un 16,3% más que hace 30 años. Ahora bien, al ajustar los datos por edad, es cuando se observa esa caída del 42% en las muertes.

La incidencia mostrada, por tanto, es un dato bruto en el que se debe tener en cuenta el crecimiento de la población en las últimas décadas —que aumenta irremediablemente el número absoluto de casos de cánceres—, entre otros factores.

Si bien estos datos son motivo de celebración, también exponen una dura situación. En los países de ingresos bajos, donde no se han podido implementar estas medidas, los datos de mortalidad se disparan aunque son mucho menos frecuentes en los de ingresos altos.

Inequidad global

Es decir, existe una gran inequidad en el cáncer de mama a escala global. Se estima que en el año 2023 se diagnosticaron 2,3 millones de casos en todo el mundo y el 73% de ellos fueron localizados en países de ingresos altos o medio-altos.

Este cáncer mató a 764.000 mujeres en todo el planeta en 2023, pero el 39% de ellas eran de países con ingresos bajos o medio-bajos. La situación es opuesta entre países pobres y ricos: en los primeros la incidencia es más baja y la mortalidad más alta, en los segundos, al revés.

"El problema es llamativo pues la incidencia en estos países pobres se ha disparado desde 1990 hasta 2023, aumentando en un 147%. Además, la mortalidad en los países pobres también aumentó en un 99,3%", señala Pérez Fidalgo.

"En los países ricos o desarrollados, la incidencia es prácticamente estable —con un incremento medio desde 1990 de solo un 1,2%—, pero lo más llamativo de los países ricos es el enorme descenso de mortalidad", continúa este médico.

En cualquier caso, este estudio va más allá de las cifras de incidencia y de mortalidad y los autores del estudio han querido también reflejar cuántos años de vida se pierden con este tipo de tumor y cuántos se pasan con discapacidad.

Los autores llamaron DALY a una medida para conocer el número de años que se pierden por haber fallecido precozmente por la enfermedad y el número de años que se vive con discapacidad, es decir, que debido a los síntomas o a la toxicidad no puede trabajar.

"Si una paciente se diagnostica a los 45 años de un cáncer de mama y desde los 48 años hasta los 51 años vive, pero con poca calidad de vida y finalmente muere a los 51 años, los DALY serían los tres años viviendo con discapacidad más X años por una muerte precoz restando la edad de fallecimiento con la esperanza de vida de ese país", explica Pérez Fidalgo.

Es decir, esa paciente hipotética de la que habla Pérez Fidalgo, si su esperanza de vida fueran los 81 años, tendría 33 años de DALY. El estudio sostiene que el cáncer de mama es la enfermedad que más DALY al año causa entre las mujeres, 24,1 millones de años en el mundo.

Marina Pollán, directora general del Instituto de Salud Carlos III, ha señalado a SMC precisamente que este cálculo de años de vida perdidos y con discapacidad es lo más destacable del estudio, junto a la diferencia de expectativas frente a la enfermedad que tiene una mujer dependiendo de dónde viva.

Hasta el 28% de la carga de la enfermedad en el mundo, unos 6,8 millones de años de vida perdidos por enfermedades, discapacidad o muerte temprana, se deben según el estudio a seis factores modificables y, por lo tanto, prevenibles.

El primero de ellos es el alto consumo de carne roja, seguido del tabaco y ser fumadora pasiva, tener altos niveles de azúcar en sangre, un alto índice de masa corporal y un alto consumo de alcohol y una baja actividad física.

Los datos de este estudio forman parte del estudio sobre la carga mundial de las enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés) que dirige la Universidad de Washington en Estados Unidos. Se considera, por tanto, un estudio retrospectivo.

En cualquier caso, los autores se atreven a hacer una estimación para el año 2050 que sólo se cumpliría si la tendencia continúa igual. Para esa fecha, los casos anuales de cáncer de mama pasarían a ser 3,5 millones en todo el mundo y las muertes, 1,4 millones.

Sin embargo, el estudio da la pista sobre la senda mundial que debemos tomar: extender el cribado de la enfermedad, garantizar el acceso a los tratamientos y conseguir implantar los hábitos de vida saludable para reducir los años de vida que se pierden por este tumor.