Imagen de archivo de peces muertos en las playas del Mar Menor.

Imagen de archivo de peces muertos en las playas del Mar Menor. Marcial Guillén EFE

Ciencia

Australia advierte a España sobre lo que está ocurriendo en los océanos: aparecen especies invasoras en 1.500 km de costa

Un estudio revela que la subida constante de las temperaturas oceánicas beneficia a las especies de aguas cálidas a la hora de buscar alimento.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

El cambio climático está permitiendo la llegada y asentamiento de más de 150 especies de peces tropicales en costas de Australia y Japón.

Un estudio revela que los peces tropicales compiten exitosamente por recursos frente a especies locales en 1.500 km de costa australiana, desplazando a los peces de aguas frías.

El calentamiento sostenido de los océanos favorece a los peces tropicales, que muestran mayor agresividad y eficacia alimenticia, alterando las jerarquías naturales de los arrecifes.

La dominancia de especies invasoras tropicales podría transformar las comunidades de peces costeros y tener efectos en cascada sobre los ecosistemas marinos.

El cambio climático no sólo derrite glaciares y eleva el nivel del mar, sino que también está cambiando la forma en la que sobreviven las especies bajo el agua. Y es que algunos peces están comenzando a mandar en zonas que ya han colonizado.

Así lo sugiere un reciente estudio, publicado en la revista Ecology, en el que se preguntan qué ocurre cuando un pez cuyo hábitat natural es el tropical comparte banco y comida con dos especies subtropical-templadas en arrecifes de Australia y Japón.

En ambas regiones las corrientes están acelerando el calentamiento y el transporte de larvas hacia latitudes más altas. Más de 150 especies de peces tropicales ya se detectan cada verano en estas zonas, pero hasta ahora se pensaba que el frío invernal frenaba su asentamiento.

Los investigadores se preguntan entonces qué es lo que sucede cuando las dos especies se cruzan en lo que respecta a la supervivencia. Para responder a esta cuestión, no basta con observar los mapas de distribución.

También es necesario medir el comportamiento en distintos escenarios climáticos reales, estudiando quién llega antes a la comida, quién muerde más o incluso quién ahuyenta a quién.

Para ello, los científicos han seguido a estos peces a lo largo de 1.500 kilómetros de costa en Australia, desde arrecifes tropicales hasta fondos fríos de Nueva Gales del Sur, y en tres arrecifes japoneses que funcionan como "laboratorios naturales".

Manda el pez tropical

Con el objetivo de cuantificar la competencia, diseñaron un sencillo experimento: liberar siempre la misma mezcla de camarón de salmuera muerto frente a una cámara sumergida y registrar siete comportamientos clave durante varios minutos.

Los resultados demostraron que el calentamiento empuja el equilibrio a favor del pez tropical, mientras hunde el rendimiento de su competidor de aguas frías. Una señal de que los peces tropicales están forzando sus límites fisiológicos es que muerden hasta un 55% menos.

Sin embargo, en los arrecifes tropicalizados de Japón, donde el agua es más cálida todo el año, la situación es completamente distinta: el pez tropical mantiene o mejora sus tasas de búsqueda y mordida, y muestra más comportamientos agresivos de persecución.

Pese a que las olas de calor marina se suelen asociar con catástrofes inmediatas, este tipo de fenómeno no alteró de forma apreciable la variedad de comportamientos de ninguna de las dos especies que se analizaron.

Los autores interpretan que lo que realmente reconfigura las jerarquías en estos bancos mixtos no son tanto los picos breves de temperatura extrema como el desplazamiento sostenido del termómetro hacia valores más propios de los trópicos.

En este nuevo escenario, el pez tropical explota mejor la comida que está disponible y reduce aún más el margen de maniobra de su rival templado. Supone que muchas comunidades de peces costeros podrían cambiar, con efectos en cascada sobre la estructura del hábitat.

No se trata solo de que lleguen nuevas especies, sino de quién va a dominar en el reparto de los recursos del arrecife. Si el citado trabajo acierta, en los mares templados del mañana el pez que viene del calor no será un invitado, sino que será quien domine en esta zona.