Un plato de pasta con glucomanano listo para ser devorado.

Un plato de pasta con glucomanano listo para ser devorado.

Ciencia Alimentación

El falso milagro de la pasta con glucomanano para adelgazar: ni pasta ni milagro

Los alimentos con glucomanano se han popularizado como alternativa a la pasta tradicional debido a su mínimo aporte calórico y a su potencial 'saciante'.

La mala fama que han adquirido las dietas altas en carbohidratos en los últimos tiempos y la obsesión que hemos desarrollado por las calorías están provocando que alimentos en apariencia milagrosos, como la pasta con glucomanano, se encuentren en pleno auge. Este producto lleva utilizándose desde hace años en la gastronomía asiática de diversas maneras. Sin embargo, su consumo se está extendiendo en los países de nuestro entorno como alternativa para perder peso sin dejar de comer.

Pero, ¿de qué tipo de alimento estamos hablando? ¿Es bueno para nuestra salud? ¿Sirve realmente para perder peso? El glucomanano, tal y como explica el dietista-nutricionista Joan Carles Montero, miembro de Alimentacción, es un aditivo alimentario que se obtiene de las raíces tuberosas de una planta denominada konjac (Amorphophallus konjac). "Se trata de un tipo de fibra dietética no digerible en el intestino delgado que ejerce un efecto de saciedad y reduce la ingesta de energía", comenta Montero.

Al margen de la fibra, el principal reclamo que utilizan las marcas para vender este tipo de pasta comercializada en forma de noodles, arroz, o espaguetis es, por supuesto, su bajo aporte calórico. "Contiene un 95% menos de calorías que la pasta tradicional. La pasta normal suele aportarnos entre 380 y 400 kilocalorías por cada 100 gramos, mientras que ésta sólo tiene 6 kilocalorías por 100 gramos", se puede leer en una de las webs que comercializan este alimento.

Y es cierto. La pasta elaborada con glucomanano no tiene calorías, no tiene grasas, ni tampoco proteínas, ni hidratos. Es decir, que por no tener, no tiene prácticamente nada más que fibra. "La fibra sacia porque absorbe agua. Pero ya está. Es como si me dices que quieres adelgazar comiendo poliespán", apunta Daniel Ursúa, dietista-nutricionista y autor del blog Nutrihabits. "El fin que perseguimos al comer es, o debería ser, nutrirnos. La pasta con glucomanano no aporta nada y, por lo tanto, es mucho más interesante comer un plato elaborado con pasta o arroz integral, que tiene un montón de nutrientes, fibra entre ellos, y que no engaña a tu estómago con un alimento que no aporta nada", añade.

¿Pasta o bacon?

Otro de los problemas que tiene la pasta de glucomanano es que su sabor es prácticamente inexistente. No sabe a nada. Y a menudo las recetas que se elaboran con este producto se complementan con todo tipo de salsas grasas en las que se utilizan productos ultraprocesados como el tomate frito de bote, que perjudican nuestra salud y favorecen la obesidad. "Este tipo de alimentos nos dan la falsa seguridad de que, hagas los que hagas, no vas a engordar. Y eso es un peligro", explica el especialista. 

El beneplácito de la EFSA

Lo cierto es que el glucomanano es un producto seguro y uno de los pocos aditivos que ha obtenido el beneplácito de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Lo explicaba aquí hace algún tiempo el también dietista-nutricionista Julio Basulto. En concreto, en 2010 el organismo autorizó a las marcas a poner en la etiqueta que "contribuye a la pérdida de peso" siempre y cuando fuese acompañado de la siguiente aclaración: "Es preciso consumir tres dosis diarias con un mínimo de un gramo de glucomanano cada una, tomadas antes de las comidas junto con 1-2 vasos de agua, en el contexto de una dieta hipocalórica y en adultos con un verdadero exceso de peso".

Sin embargo, en 2014, un estudio publicado en la revista Journal of the American College of Nutrition, en el que participó el insigne Edzard Ernst, catedrático de Medicina de la Universidad de Exter, apuntaba que el glucomanano tenía una incidencia mínima en la pérdida de peso y señalaba toda una serie de problemas derivados de su ingesta. "Podemos decir que no se trata de un producto indicado para la pérdida de peso. No debemos obviar que puede producir malestar abdominal, diarrea o estreñimiento, en función de la persona", aclara Montero.

Así, hace apenas unas semanas, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), después de que la EFSA volviese a refrendar que se trataba de una sustancia segura, decidió regular el uso del glucomanano como sustancia para ser utilizada en la fabricación de complemento alimenticios. La agencia advierte, sin embargo, que no se deben tomar más de cuatro gramos al día de glucomanano y señala que es conveniente tomar este producto con mucha agua, que no debemos consumirlo justo antes de acostarnos, que se debe evitar junto con medicamentos o complementos alimenticios a base de fibra y que los pacientes con diabetes han de tener especial cuidado.

Pero entonces, ¿es un buen alimento para adelgazar o no?

Pese a ser un producto seguro que no provoca graves trastornos en nuestro organismo, tanto Ursúa como Montero desaconsejan utilizar la pasta con glucomanano para adelgazar ya que la pérdida de peso es un problema complejo y no tiene una única solución extensible para todos los sujetos. "Con las dietas milagro o con este tipo de alimentos se dan soluciones fáciles y universales a problemas que son muy distintos dependiendo de cada sujeto", apunta Ursúa. "No tiene sentido ni es adecuado recurrir a estos productos cuando lo que debemos hacer es tener una alimentación rica en verduras, hortalizas, frutas y legumbres", señala por su parte Montero. 

Ambos nutricionistas, además, señalan que es importante no demonizar los hidratos de carbono. "Podemos comer estos alimentos sin ningún tipo de remordimiento bajo dos premisas saludables que debemos tener en cuenta. Lo primero es que la pasta sea un complemento en el plato y no el protagonista. Y la segunda es que se utilicen las variedades integrales [elaboradas al menos en un 75% con harina integral]", sostiene el miembro de Alimentacción.

¿Tiene sentido, por lo tanto, alimentarse con este tipo de productos? La respuesta para ambos especialistas está clara: no. "El valor añadido que da este producto no es precisamente lo que aporta a nuestro organismo, sino lo que no aporta. Esto no tiene ningún sentido ya que ingerimos alimentos justo para lo contrario, conseguir aportar cosas a nuestro organismo", finaliza Ursúa.