'Supervivientes': Alejandro Caracuel, el pagafantas de Laura Matamoros

'Supervivientes': Alejandro Caracuel, el pagafantas de Laura Matamoros

Televisión

'Supervivientes': Alejandro Caracuel, el pagafantas de Laura Matamoros

Se acerca la recta final del programa con muy pocos concursantes luchando por la victoria.

23 junio, 2017 09:54

Esta recta final de Supervivientes está sirviendo para destapar a sus concursantes. El espectador cuenta con la posibilidad de descubrir las artimañas en el juego, algunas tan ridículas e irrisorias que causan ternurita. Anoche Alejandro Caracuel, pagafantas oficial de la edición, intentó reírse de todos nosotros. Es un gesto que me produciría cierta rabia si no fuera tan torpe y tan desastre como jugador. Que en pleno año 2017, con tantas ediciones a las espaldas, venga un concursante nombrado líder de la semana y pregunte si se puede nominar a sí mismo es cuanto menos enternecedor.

Pobre iluso, que intenta tomarnos por necios a estas alturas de la película. Alejandro quiso quedar bien con Laura Matamoros y de paso con el público. Al final no consiguió ni lo uno ni lo otro, vamos, lo que viene ocurriendo cuando quieres abarcar todo sin mojarte y sin dar la cara. La relación que mantienen estos dos es digna de estudio. Ella creyéndose la reina de Saba y él yendo detrás de su ama como un perro faldero sin orgullo y amor propio. Alejandro anda bastante ocupado agachando la cabeza ante los reproches de su compañera.

Tanto que se ha olvidado de mirar por su ombligo, obviando el hecho de que está en un concurso donde solo puede quedar uno. Tampoco está prestando atención al hecho de que su personalidad dependiente es un ingrediente que no va a conquistar a la audiencia que consume este reality, al menos la que vota previo pago. Para ganar Supervivientes se necesitan dotes propias de un líder, no vale con adoptar el rol de víctima. Se requieren más cualidades.

Alejandro se preocupa más por contentar a Laura que a la audiencia

José Luis es el claro ejemplo de lo que digo. Él cuenta con ambos ingredientes; el victimismo impuesto por sus propios compañeros al ningunearlo por considerarle inferior y/o diferente al resto, y las habilidades propias del buen superviviente al pescar y conseguir comida y fuego para el grupo. Sería José Luis en este caso quien se haría con el voto del público si la final se celebrase hoy, en ningún caso una persona como Alejandro, que se muestra más preocupado por contentar a una compañera desagradecida que por conquistar a la audiencia que debe votarle para hacerle vencedor del programa.

Laura Matamoros sigue metiendo la pata hasta el fondo. Insiste en tachar a sus compañeros de incultos cuando ella es el claro ejemplo de la conversación básica y banal. Acusa a los demás de moverse por dinero cuando es de los que está ahí, la que más exclusivas ha hecho en revistas del corazón, todas muy bien pagadas, por cierto. Critica lo que hace, y no hay nada peor que caer en algo tan absurdo y tan castigado en un reality. Empiezo a pensar que esta concursante tiene un serio problema de ego. Probablemente se quiere demasiado a sí misma como para admitir sus propios defectos y evidentes errores. Carece de empatía y la humildad en su discurso brilla por su ausencia.

Hasta Alba Carrillo ha cambiado desde que Laura anda más pendiente de ella, aunque no hay que responsabilizar a la hija del colaborador de que el concurso de la modelo se esté torciendo, básicamente porque todos son mayorcitos y, en cualquier caso, entorpecer el concurso de tu rival en un juego de supervivencia es algo muy lícito y una estrategia muy valorada por la audiencia de otros países. Aquí, utilizar la psicología para provocar que tu compañero de reality la cague no se ve con buenos ojos.

Alba sigue inspirándome ternura, Paola es necesaria y creo que Juan Miguel no pinta nada

Probablemente porque la audiencia sigue empeñada en ejercer ese papel de dios todo poderoso y castigador que se le adjudicó en el 2000 con el estreno de ‘Gran Hermano’. Una pena que nos empeñemos en hacer un Gran Hermano de todos los realitys, porque nos perdemos mucho, pero esa es otra cuestión que daría para un artículo mucho más extenso que el presente.

Volviendo a Alba, he de admitir que me decepcionó el motivo que dio para nominar a José Luis. Se ha olvidado de su propio discurso de la semana pasada, cuando dijo que le manchego había sido el que la había acogido cuando el grupo la rechazaba. No está mal que nomine a su compañero si lo considera un rival fuerte, y más ahora que la final está cada vez más cerca, pero ten valor y no te saques excusas baratas de la manga para hacerlo. No obstante, espero que la audiencia la conceda el indulto y sea salvada la próxima semana. Alba sigue inspirándome ternura, Paola es necesaria y creo que Juan Miguel no pinta nada.