Manifestación en Ceuta

Manifestación en Ceuta E.E

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Ceuta no puede esperar más

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Hoy es día de estar con nuestros vecinos de Ceuta.

Cada mañana, cuando estoy descansando en la playa y miro hacia el mar, mi pensamiento se va a Ceuta. Me pregunto qué puedo hacer para ayudar. Hay días en los que esos diez minutos mirando al horizonte se me hacen eternos. He derramado más de una lágrima y mis compañeros han tenido que darme ánimos. Hoy, mientras escribo estas palabras, vuelvo a emocionarme.

Durante mucho tiempo, cuando paseaba con Kiara por Martiricos, veía pasar el autobús de Ceuta. Quizás por eso siento todavía más cerca a su gente.

Los ciudadanos de Ceuta no pueden acostumbrarse a vivir con miedo. Los padres tienen derecho a levantarse, ir a trabajar y regresar tranquilos a sus casas. Los niños tienen derecho a ir al colegio con absoluta normalidad. Las familias tienen derecho a sentirse protegidas.

Y aquí es donde hay que señalar a quienes tienen responsabilidades políticas. Ya basta de discursos, excusas y de mirar hacia otro lado. Cuando se producen entradas masivas e irregulares, incidentes violentos o agresiones contra quienes protegen la frontera, el Estado tiene la obligación de actuar dentro de la ley, garantizar la seguridad y proteger a la población.

Para mí, lo ocurrido es una invasión y así lo digo. Pero, por encima de cualquier palabra, están las personas que viven allí. Si existen denuncias de agresiones sexuales, intentos de entrada en viviendas u otros delitos graves, deben investigarse inmediatamente y sus responsables responder ante la Justicia. No se puede utilizar el miedo de los ciudadanos como arma política, pero tampoco se puede minimizar una situación que les haga sentirse inseguros.

Ceuta no es una frontera que podamos recordar solamente cuando hay una crisis. Ceuta es España y detrás de cada noticia hay familias, trabajadores, mayores y niños.

A los políticos de cualquier color: menos fotografías, menos enfrentamientos y más soluciones. Protejan la frontera, refuercen a quienes trabajan sobre el terreno y devuelvan a los ciudadanos la tranquilidad que merecen.

Ceuta no puede vivir permanentemente con miedo. Sus ciudadanos merecen seguridad, normalidad y respeto.