Clara Campoamor.

Clara Campoamor.

Lo que nos ocultaron

Publicada

El documental de Pie en Pared, dirigido por Carlos Saura Medrano, Lo que nos ocultaron, fue censurado en el Congreso de los Diputados ante el temor, dentro de la izquierda, de que quedara en evidencia la realidad que siempre nos ha querido vender sobre la Segunda República Española: a saber, que fue un régimen de libertades al que hay que volver (Saura Medrano, 2025).

La realidad fue muy distinta. Clara Campoamor cuenta en su libro La revolución española vista por una republicana cómo las masas populares celebraron la llegada de la república «quemando iglesias». Además, como prueba de la inseguridad que se palpaba en las calles ante la presencia de milicias armadas, el asesinato del jefe de la oposición, José Calvo Sotelo, precipitó la insurrección armada (Campoamor, 1937/2018).

La dictadura franquista no fue una época histórica de la que se deba presumir, pero su llegada no fue casual. El general Francisco Franco juró fidelidad al nuevo régimen hasta el punto de considerarse republicano, llegando a defender la república en 1934 ante el golpe de Estado encabezado por Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto —este último llegó a pedir perdón por haberlo llevado a cabo y se arrepintió— en Asturias.

La alternancia política de forma pacífica nunca pudo ser posible en la república. Niceto Alcalá-Zamora, presidente del régimen, expulsó a la derecha del Gobierno haciendo uso de unas prerrogativas para convocar unas elecciones en las que acabó entregando el poder, antes de que salieran publicadas las actas, al Frente Popular.

Durante la visualización del documental me enteré de que existía un manuscrito escrito por la hija del asesinado Calvo Sotelo. Tras haberlo leído, me ha quedado claro cómo su familia nunca buscó venganza, gracias al sentimiento católico que les inculcó su madre, sino perdón y compasión por las almas despiadadas que mataron a su padre.

Ese perdón se institucionalizó con la llegada de la Transición española, en la que los dos bandos decidieron olvidar sus rencillas pasadas para dejar a sus hijos y nietos un legado de concordia y prosperidad.